El Pacto Verde Europeo 2: las políticas ambientales son el motor económico del futuro de Europa

Posted by aclimaadmin | enero 17, 2020 | Blog Aclima

El Pacto Verde Europeo no solo es el medio por el que Europa va a articular su política ambiental con vistas a convertir al continente en climáticamente neutro para 2050, también constituye la estrategia de desarrollo económico de la UE, basada en la economía circular, la economía azul y la sostenibilidad. Este nuevo modelo, que ya ha empezado a implantarse, busca que la acción ambiental se convierta en el eje vertebrador de la economía europea, arrastrando a otros sectores económicos gracias a su transversalidad.

Europa ya ha reducido sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 23% entre 1990 y 2018, consiguiendo a la vez que su economía experimentase un crecimiento del 61%. Sin embargo, siguiendo las estrategias actuales, las emisiones solo descenderían un 60% para 2050. Por eso, la UE quiere dar un nuevo impulso a las políticas ambientales con el Pacto Verde, y lograr así, entre otros objetivos cuantificados, que las emisiones se reduzcan en un 50% respecto a las de 1990 para el 2030, como paso previo a conseguir la neutralidad de emisiones en 2050.

El continente europeo es un lugar especialmente expuesto a las consecuencias de la crisis climática, por eso es indispensable actuar ya para impulsar los cambios que permitan una transición ecológica en nuestros países. Las pérdidas económicas totales como consecuencia de los fenómenos meteorológicos y climáticos extremos entre 1980 y 2016 han ascendido a más de 436.000 millones de euros, y hay estudios que prevén pérdidas anuales de 190.000 millones de euros en caso de un aumento de 3º C de la temperatura media mundial. De esta manera, el Pacto Verde es la respuesta de Europa para colaborar en la lucha contra el cambio climático, a la vez que impulsa la adaptación de su economía a un escenario ecológicamente responsable y sostenible.

Ámbitos de actuación

Debido a su carácter transversal, el Pacto Verde Europeo afectará a diversos sectores económicos, en los que se deberán implantar cambios para adaptarse a las directrices marcadas por este acuerdo y recogidas en su hoja de ruta.

Sector energético: La prioridad es buscar la descarbonización de la economía, priorizando la eficiencia energética y las energías renovables. Para ellos, va a ser indispensable aplicar la innovación tecnológica para conseguir un mercado energético europeo interconectado y digitalizado. Actualmente, la producción y el uso de energía representan más del 75% de las emisiones de gases de efecto invernadero de la UE y en 2017 las fuentes de energía renovables tan solo supusieron el 18% del consumo final bruto de energía en la UE. Se pretende impulsar la eficiencia energética y el diseño ecológico de los productos, a la vez que se combate la pobreza energética. La energía eólica marina es un área a desarrollar.

Industria: Representa el 20% de las emisiones de la UE y solo el 12% de los materiales que utiliza proceden del reciclado. Además, más del 90% de la pérdida de biodiversidad y el estrés hídrico tienen su origen en la extracción y el tratamiento de los recursos. Por eso, la UE va adoptar en marzo de 2020 un nuevo Plan de Acción para la Economía Circular contribuirá a modernizar la economía de la UE e incluirá una política de productos sostenibles que dará prioridad a la reducción y la reutilización de materiales antes de reciclarlos. De esta manera, se impulsarán nuevos modelos de negocio y se reforzará la responsabilidad ampliada del productor. Los esfuerzos se centrarán, en primer lugar, en sectores intensivos en recursos (textil, construcción, electrónica, plásticos). Se pretende legislar para garantizar que todos los envases puedan reciclarse o reutilizarse de manera económicamente viable de aquí a 2030, así como crear un marco regulador para los plásticos biodegradables y los bioplásticos.

Construcción: Es imprescindible optimizar la eficiencia energética de los edificios, ya que se calcula que en la actualidad representan el 40% de la energía consumida en la UE. Por eso, se deben aplicar los criterios circulares en los nuevos diseños e impulsar la renovación del parque inmobiliario europeo, que en la actualidad está entre el 0,4 % y el 1,2 % anual, para incluir mejoras que aumenten el ahorro energético y en las facturas de energía de los hogares. Para eso, se promoverán inversiones en eficiencia energética en los edificios, una mayor digitalización, y descuentos en los precios de la energía.

Movilidad y transporte: El objetivo se marca en reducir en un 90% de las emisiones de gases de efecto invernadero del transporte de aquí a 2050. Para ello, una herramienta fundamental será la reforma del Cielo Único Europeo, con la que se espera minimizar en un 10% las emisiones del transporte aéreo. Según los datos de la UE, las emisiones de gases de efecto invernadero por modo de transporte en Europa se reparten de esta manera: Ferrocarril 0,5 %, Transporte marítimo y por vías navegables 13,4 %, Aviación civil 13,9 %, Transporte por carretera 71,7 %, Otros 0,5 %. Es por esto que desde la UE se quiere impulsar la movilidad eléctrica y el transporte multimodal. Se pretende que el 75 % del transporte interior de mercancías que ahora se realiza por carretera pase a realizarse por ferrocarril y vías fluviales. La movilidad automatizada y los sistemas inteligentes de gestión del tráfico harán que el transporte sea más eficiente y menos contaminante, y para 2025 se quiere que en Europa funcionen 1 millón de estaciones públicas de recarga para los 13 millones de vehículos de emisión cero y de baja emisión que se esperan en las carreteras europeas. También se pretende acabar con las subvenciones a los combustibles fósiles y replantearse las exenciones fiscales actuales al transporte aéreo y marítimo.

Agricultura y ganadería: Se ha establecido que en el presupuesto de la UE para el período 2021-2027 el 40% del montante destinado a la política agrícola común y un 30% del Fondo Marítimo y de Pesca debe contribuir a la acción por el clima. Para la primavera del año próximo se presentará la estrategia de la granja a la mesa, destinada a garantizar los alimentos asequibles y sostenibles, combatir el cambio climático, proteger el medio ambiente, preservar la biodiversidad y aumentar la agricultura ecológica. Para ello, se fomentará un sector agrícola y ganadero más circular, que haga posible la trazabilidad de los productos desde la producción hasta la distribución y adquisición por parte de los consumidores finales.

Sector medioambiental: Aunque el resto de medidas impliquen también cambios en esta área, es importante señalar que la Comisión Europea presentará una Estrategia sobre la Biodiversidad en marzo de 2020. En ella, se incluirán propuestas para que las ciudades europeas sean más ecológicas, aumentar la biodiversidad en los espacios urbanos y reducir el uso de plaguicidas y abonos en la agricultura. También se está preparando una nueva Estrategia Forestal de la UE. Además, dos sectores que van a ser clave en el futuro son la Economía Azul y la pesca sostenible, tanto en lo referido a la creación de empleo como en el desarrollo económico sostenible.

Financiación: Mecanismo para una Transición Justa

Para financiar el Pacto Verde Europeo, la Comisión ha propuesto la creación de un fondo de hasta 100.000 millones de euros, establecido como un Mecanismo para una Transición Justa, que enfocará sus inversiones en las regiones y sectores más afectados por la transición económica porque dependen de combustibles fósiles o de procesos intensivos en carbono. Las fuentes de financiación para este fondo serán tanto el presupuesto de la UE (acaparando fondos de recursos del Fondo Europeo de Desarrollo Regional y del Fondo Social Europeo+), los presupuestos nacionales de los países (en cofinanciación), el Banco Europeo de Inversiones y diversos incentivos para los fondos privados.

Se quiere que ya en enero de 2020 se apruebe este Fondo de Transición Justa, dotado inicialmente de entre 5.000 y 7.000 millones de euros, y que con las sucesivas aportaciones se alcance el límite previsto de 100.000 millones de euros. Las regiones más afectadas por las transformaciones en su economía podrán beneficiarse de una aplicación flexible de las reglas de cohesión y de las ayudas de estado para facilitar las inversiones. También se establecerá un nuevo régimen de financiación para ayudar a las empresas a adaptarse a formas de producción más ecológicas

En este sentido, el programa Horizonte Europa sería la herramienta más importante para movilizar inversiones públicas y privadas nacionales, y se pretende que al menos el 35% de su presupuesto se destine a la financiación del Pacto Verde. También se establecerán cuatro “misiones” del Pacto Verde para introducir cambios a gran escala en ámbitos como la adaptación al cambio climático, los océanos, las ciudades y el suelo. El Consejo Europeo de Innovación será el organismo que ofrecerá financiación e inversiones a las empresas emergentes y pymes con gran potencial, de forma que puedan introducir innovaciones punteras relacionadas con el Pacto Verde.

Otra medida relacionada es el establecimiento en 2021 de una tasa de carbono en frontera, que grabaría a los productos fabricados fuera de la Unión Europea si en su proceso de fabricación no han seguido las mismas reglas de control de emisiones de CO2. Con esto, se pretende para evitar la deslocalización de las empresas implantadas en Europa hacia otros territorios con legislaciones ambientales más laxas y, asimismo, garantizar que las empresas europeas no resulten perjudicadas.

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