¿De qué hablamos cuando hablamos de innovar en el sector del agua?

Posted by aclimaadmin | abril 29, 2020 | Noticias del Sector

Por Xavier Amores, Director del Catalan Water Partnership

En los últimos años se han multiplicado los proyectos innovadores en nuestro sector con distintos grados de novedad e impacto. Podríamos hablar de empresas como Depuración de Aguas del Mediterráneo que impulsan iniciativas relacionadas con el uso de un Gemelo Digital en las depuradoras; compañías como Fluidra que están a la vanguardia del Internet of Things con numerosos proyectos aplicados al sector de la piscina para un uso sostenible e inteligente del agua; proyectos de innovación rupturista que cambian el paradigma de la depuración como el de Aqualia para obtener biogás vehicular a partir de las aguas residuales de las depuradoras municipales; numerosas iniciativas relacionadas con la investigación en contaminantes emergentes y fármacos que cuentan en el ICRA con algunos de los investigadores más citados; grandes proyectos de cooperación en I+D como la comunidad RIS3CAT en agua coordinada por EURECAT que cuenta con grandes compañías como AGBAR o Sorigué, la mayoría de universidades catalanas y más de 20 pymes en seis proyectos sobre economía circular, monitorización y sistemas avanzados a la decisión o proyectos en cooperación con sectores intensivos en uso de agua con un presupuesto de más de 10M€; incluso algunos de los proyectos más grandes en el programa Horizon 2020 como el Hydrousa, que con 10M€ de financiación europea cuenta con el ICRA, Aeris Tecnologías Ambientales y el Catalan Water Partnership entre sus socios para aplicar en tres islas griegas algunas de las tecnologías más innovadoras en Economía Circular. Se trata sólo de algunos ejemplos de una lista inacabable de actores y proyectos innovadores que nos posicionan como uno de los hubs tecnológicos del agua más importantes en el mundo, comparable a otros clústeres como el de Montpellier en Francia, Holanda, Singapur, Israel, California o Wisconsin para decir algunos de los más conocidos, cada uno con sus singularidades, modelos y especializaciones.

Ahora bien, la diversidad de temáticas hace patente que cada organización interpreta de distinta forma cuales deben ser las prioridades a partir de las mismas señales del mercado, y también el nivel de riesgo que debe asumir en la gestión de su cartera de inversiones en las tecnologías clave de los próximos años. Raymond Carver, el célebre autor de cuentos que retrató como nadie la sociedad americana de final de siglo, se hacía una pregunta similar a la del título de este artículo con referencias en su caso al amor, y no a la innovación. Carver nos introduce, cuento a cuento, la idea de que no hay una supuesta manera correcta de entender que significan los sentimientos afectivos que etiquetamos bajo un solo concepto y que utilizamos continuamente, y que su propia complejidad nos lleva indefectiblemente a contradicciones entre distintas personas para hablar de lo mismo. Se trata de un símil que utilizo habitualmente, ya que ante una pregunta que parece tan simple como el significado de innovación, probablemente recibiremos respuestas con matices distintos en cada compañía y directivos. Y aunque es mayoritaria la enfatización de la novedad, el cambio, la creación o invención, la aportación de valor será distinta tanto para el que ofrece soluciones como para quien las recibe. La innovación combina lo nuevo -más allá de la eficiencia operativa- con la capacidad de explotar esa novedad ya sea con un cliente externo dispuesto a pagar por esa innovación, o a un proceso interno de la organización que contribuimos a hacer más competitivo.

En nuestro sector, como en tantos otros, hay una corriente de fondo que está impulsando en oleadas sucesivas la necesidad de innovar en nuevas áreas: retos emergentes como la preocupación por los microplásticos, el impulso al uso de la reutilización de agua o las soluciones basadas en la naturaleza. Aparecen nuevas incógnitas a partir de fenómenos extremos, desde la sequía a temporales de fuerte intensidad o una creciente preocupación por el impacto del cambio climático. Así mismo, hay una necesidad de incrementar la frecuencia de innovación, ya sea por ciclos más cortos de vida en determinados productos por la presión de clientes más sofisticados, o por una fuerte competencia deslocalizada, creciente y global, así como la emergencia de nuevas palancas de innovación, con la digitalización y la economía circular como principales protagonistas en nuestro sector. En definitiva, más inversión en I+D, y el gran reto de convertir todo este potencial, en innovación y retorno para la empresa. Cómo enfocamos el proceso de innovación y el papel del ecosistema que apoya esa innovación, son dos de los factores sobre los cuales creo que vale la pena reflexionar…leer más

Fuente: RETEMA

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