Disfrutar de un medio ambiente saludable y sostenible ya es un derecho humano universal

Posted by aclimaadmin | septiembre 1, 2022 | Blog Aclima

El 28 de julio la Asamblea General de las Naciones Unidas ha adoptado una resolución por la que reconoce el acceso a un medio ambiente limpio, sano y sostenible como un derecho humano universal. Aunque no es jurídicamente vinculante se espera que sirva como catalizador para impulsar la defensa del medio ambiente en las legislaciones de los distintos países del mundo, tal y como ha ocurrido con otras decisiones de la ONU en este sentido. En todo caso se trata de una resolución histórica que va a ofrecer un marco legal a las reclamaciones ambientales, ya que estarán amparadas en la condición de derecho universal al acceso de las personas a un medio ambiente saludable.

El origen de esta resolución está en una petición presentada el mes de junio por Costa Rica, Maldivas, Marruecos, Eslovenia y Suiza, a la que se adhirieron más de 100 países, y que proponía reconocer que el derecho a un medio ambiente sano está relacionado con el derecho internacional existente.

Tras someter este asunto a votación, la Asamblea General de la ONU aprobó la resolución para reconocer que el acceso a un medio ambiente limpio, sano y sostenible es un derecho humano universal para todas las personas. 161 países se posicionaron a favor, y ninguno votó en contra, aunque hubo 8 naciones que se abstuvieron: China, Rusia, Bielorusia, Camboya, Irán, Kirguistán, Siria y Etiopía.

Triple crisis mundial

La ONU admite que los daños ambientales tienen consecuencias negativas, tanto directas como indirectas, para el disfrute efectivo de todos los derechos humanos. Así, ha hecho un llamamiento público a los estados miembros para que intensifiquen sus esfuerzos en protección ambiental, conservación de la biosfera y lucha contra el cambio climático, ya que constituyen las amenazas más urgentes para el futuro de los seres humanos. De esta manera, se pretende que el derecho recién reconocido se constituya en una herramienta fundamental para hacer frente a lo que se ha denominado triple crisis planetaria: el cambio climático, la contaminación y la pérdida de biodiversidad

Las consecuencias del cambio climático son cada vez más evidentes y, lo que es peor, según opinan los científicos también algunas son irreversibles. Esta es la principal conclusión del último informe elaborado por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), publicado este año. Existe un riesgo cierto de que las emisiones de gases de efecto invernadero intensifiquen fenómenos ya presentes en nuestro tiempo, como la escasez de agua, los incendios forestales, la subida del nivel del mar, las inundaciones, el deshielo de los polos, las tormentas catastróficas y la disminución de la biodiversidad.

De igual manera, la OMS estima que la contaminación del aire es la mayor causa de enfermedad y muerte prematura en el mundo, con más de siete millones de personas que fallecen prematuramente cada año debido este fenómeno.

Asimismo, la perdida de la diversidad biológica incide negativamente en el suministro de alimentos, el acceso al agua potable y la salud humana. La población mundial de especies silvestres se ha reducido un 60% en los últimos 40 años y aproximadamente un millón de especies están en peligro de extinción en la actualidad.

Antecedentes

Todos los organismos dependen del medio ambiente en el que viven. La importancia del medio para la vida humana va más allá de la simple supervivencia, ya de por sí razón de peso para dotarle de la mayor relevancia, un entorno seguro, saludable y sostenible es un requisito imprescindible para poder disfrutar plenamente de la mayor parte de los derechos humanos fundamentales, como el derecho a la vida, la salud, la alimentación, o el agua. Pero para que haya podido ser reconocido como un derecho universal ha sido necesario recorrer un largo camino.

La lista de los derechos humanos universales está recogida en los treinta artículos que ratificó la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas y que se resumen en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente celebrada en Estocolmo en 1972 fue pionera en poner en la palestra las cuestiones medioambientales. Entonces, los estados miembros de la ONU ya declararon que las personas tienen un derecho fundamental a «un medio ambiente de una calidad que permita una vida digna y de bienestar«, y pidieron acciones concretas y el reconocimiento de este derecho. Paulatinamente, el derecho al acceso a un medio ambiente saludable se ha ido integrando en constituciones, leyes nacionales y acuerdos regionales. Pero, aunque en todos los países existen leyes nacionales orientadas a mitigar la contaminación o proteger la naturaleza, estas no siempre se cumplen.

En 2010 la Asamblea General de las Naciones Unidas respaldaba el derecho al saneamiento y al agua potable, lo que ha impulsado que países de todo el mundo incrementen las garantías respecto al acceso al agua potable de sus ciudadanos. Esta acción legislativa es uno de los espejos en los que la presente resolución se fundamenta. Otro es el acuerdo adoptado en abril de 2022 por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas que declaró el acceso a un «medio ambiente limpio, saludable y sostenible» como un derecho humano universal.

Con la presente resolución de la ONU se eleva el derecho ambiental al lugar que le corresponde: el reconocimiento universal, y se pretende que actúe como acicate para permitir que las personas impugnen las políticas que destruyen el medio ambiente basándose en la legislación de derechos humanos, la cual está bien definida en gran parte de países.

Reacciones

En ese sentido, el Secretario General de la ONU, António Guterres manifestó que la resolución busca “reducir las injusticias medioambientales, cerrar las brechas de protección y empoderar a las personas” y se congratuló de que la comunidad internacional haya dado “un reconocimiento universal a este derecho y nos haya acercado a hacerlo realidad para todos».

Por su parte, la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet declaró que la resolución «hace hincapié en el apuntalamiento de las obligaciones legales de actuar en favor del medio ambiente, en lugar de permitir que sea simplemente una política discrecional«.

Inger Andersen, Directora Ejecutiva del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), subrayó que la resolución “transmite el mensaje de que nadie puede quitarnos la naturaleza, ni el aire limpio ni el agua limpia, ni privarnos de un clima estable. Al menos no sin luchar por ello«.

 

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