
Esta es la preocupante conclusión del Circularity Gap Report 2025 (CGR) elaborado por Circle Economy, que revela que de los 106.000 millones de toneladas de materiales que consume anualmente la economía mundial, apenas el 6,9% proviene de fuentes recicladas. Esto supone que la tasa de circularidad mundial ha descendido 2,2 puntos desde 2015. Mientras que la mayoría de los materiales reciclados que se vuelven a aprovechar proceden de residuos industriales y de demolición, solo el 3,8% proviene de residuos domésticos. Además, los materiales vírgenes no renovables destinados al vertedero suponen casi el 20% de los insumos materiales globales. Todo esto significa que la Economía Circular implica un enorme potencial sin explotar, ya que los expertos estiman que, si se reciclaran todos los residuos que actualmente no se reciclan sin reducir el uso global de materiales, la tasa de circularidad crecería hasta el 25%, lo que supondría un impulso decisivo al desarrollo sostenible.
Según el Informe sobre la Brecha de Circularidad 2025 (CGR) la economía mundial consume cada año 106.000 millones de toneladas de materiales, de los que tan solo el 6,9% procede de fuentes recicladas. El uso de materiales reciclados ha experimentado un crecimiento destacado en las últimas décadas, aumentando en 200 millones de toneladas de 2018 a 2021, pero factores como el crecimiento poblacional y la mejora global del poder adquisitivo han acarreado que, en los últimos cincuenta años la extracción global de materiales se haya triplicado, y si no se toman medidas y la tendencia actual continúa se espera que se incremente en un 60% para 2060. En resumidas cuentas, el ritmo del consumo de materiales genera más residuos de los que el sistema de reciclaje global puede procesar eficazmente.
Todo esto pone sobre la mesa la urgente necesidad de abordar el creciente consumo y generación de residuos mediante una transformación sistémica, planteando la exigencia de establecer objetivos globales de Economía Circular, impulsando una transición a nivel mundial apoyada por una colaboración multilateral.
Una economía cada vez menos circular
En el informe se han empleado once indicadores de circularidad para efectuar un análisis integral de los flujos materiales, analizando el impacto tanto de los materiales entrantes, acumulados y salientes en la economía global. Se clasifica los materiales en tres grandes grupos: los circulares (materiales secundarios y biomasa carbono-neutral), los lineales (fósiles y materiales vírgenes que terminan en vertederos), y los potencialmente circulares (como infraestructuras y maquinaria que podrían reciclarse en el futuro). Casi un 40% del total de materiales corresponde a aquellos que se acumulan como stock, por ejemplo, edificios y carreteras, mientras que solo el 6,9% retorna como material reciclado.
Según los datos que maneja el informe, de los 106.000 millones de toneladas de materiales consumidos por la economía mundial, el 38% son materiales vírgenes acumulados en stocks, el 21,5% son biomasa neutra en carbono, el 18,1% corresponde a otros materiales vírgenes no renovables, el 13,3% son combustibles fósiles usados para la producción de energía, el 6,9% son materiales reciclados, y el 2,2% corresponde a biomasa no neutral en carbono.
Por su parte, cada año, la economía global produce 65.700 millones de toneladas de residuos, de los que el 11,2% son residuos destinados al reciclaje, el 3,4% corresponden a residuos y emisiones de biomasa no neutra en carbono, el 35,3% son residuos y emisiones de biomasa neutra en carbono, el 28,6% corresponde a residuos eliminados sin recuperación, y el 21,6% son emisiones y residuos de combustibles fósiles utilizados con fines energéticos.
La conclusión es que el actual sistema de reciclaje es insuficiente para hacer frente al aumento de residuos, ya que el consumo de materiales aumenta en mayor grado que el uso de materiales reciclados. A pesar de que se ha logrado incrementar la tasa de circularidad, este avance no compensa el incremento acelerado del consumo total de materiales, que neutraliza los beneficios obtenidos
Según los expertos, si se consiguiera reciclar todos los materiales reciclables, aun con el mismo consumo la tasa de circularidad global podría pasar del 6,9% al 25%. Pero las evidencias nos confirman que algunos materiales siguen siendo demasiado difíciles o costosos de reciclar, por lo que el mejor camino para optimizar la circularidad consiste en adoptar medidas que reduzcan el consumo global de materiales y potencien el reciclado. Por ejemplo, la mayoría de los materiales reciclados proceden de residuos industriales y de demolición, mientras que los residuos domésticos suponen solo el 3,8%. Es por ello por lo que es necesario reducir la dependencia de los materiales vírgenes, mejorando la eficiencia de los recursos en todas las operaciones y cadenas de valor, y diseñando productos duraderos y reparables.
La Economía Circular como oportunidad para las empresas
El informe apunta que para alcanzar una economía verdaderamente circular se necesita establecer objetivos globales que guíen hacia una transformación estructural mediante la colaboración multilateral. Deben ser metas concretas enfocadas en reducir tanto el uso de materiales como el consumo energético, además de fomentar el incremento de las tasas de reciclaje. Todo esto implica promover los principios de diseño circular en toda la cadena de valor, tomar medidas para extender la vida útil de productos e impulsar el uso de materiales reciclados en todos los sectores y regiones. La labor de las instituciones debe ser determinante para crear condiciones favorables para la circularidad, mientras que el sector privado ha de entender esta transición como una oportunidad de mercado.
Algunas de las recomendaciones incluidas en el informe son disruptivas, como la propuesta de trasladar la carga fiscal del trabajo al uso de materiales, y otras van en sintonía con las políticas que ya se siguen en la actualidad, como redirigir las subvenciones de actividades lineales hacia las circulares, o financiar proyectos de innovación sostenible.
La adopción de los principios circulares ha de ir de la mano de inversiones en infraestructuras y tecnologías para mejorar la recogida de residuos, así como la investigación de nuevas aplicaciones de alto valor para los residuos. Con estos cambios estructurales se podrían reducir costes de fabricación y mejorar significativamente la resiliencia a largo plazo en la cadena de suministro.
La evidencia nos dice que el reciclaje no puede ser la única clave para solucionar la cada vez mayor abundancia de residuos, por eso, aplicar los principios circulares a sectores como la edificación y las infraestructuras, fomentar la gestión sostenible de la biomasa e impedir la gran afluencia a los vertederos de materiales renovables son ámbitos en los que es fundamental tomar iniciativas estructurales. De hecho, en el Circularity Gap Report 2025 se identifican cinco sectores clave para impulsar la economía circular: construcción, sistema alimentario, manufactura, energía y gestión de residuos.
Así, las empresas que adopten prácticas circulares pueden obtener una ventaja competitiva, ganar nuevas fuentes de ingresos y adelantarse a un futuro donde la escasez de materiales será más común que hoy día. Por eso, anticiparse a los cambios normativos puede suponer que se adelanten estratégicamente para liderar la transición hacia una Economía Circular.
En el contexto económico global actual cada vez se registran con mayor frecuencia interrupciones en la cadena de suministro, en particular para las materias primas críticas esenciales para industrias clave. Por eso, las empresas que integran estrategias circulares pueden reducir su dependencia de los mercados y reducir potencialmente los costes.
En este sentido, junto con el CGR 2025, Circle Economy ha lanzado el CGR Dashboard -una base de datos que desbloquea los millones de datos recogidos desde la creación del informe anual, con el objetivo de democratizar los datos de circularidad para permitir a los responsables políticos, líderes empresariales y agentes de cambio de todo el mundo tomar decisiones informadas.