Los residuos, ese gran problema

Posted by aclimaadmin | July 7, 2020 | Sector News

Zaldibar. La catástrofe del vertedero, que provocó que dos trabajadores quedaran sepultados sin encontrarse aún sus cuerpos, ha puesto a Euskadi ante un incómodo espejo que muestra una realidad muy compleja de gestionar

La tradicional serie temática de toda campaña electoral pivota sobre la educación, la sanidad, los servicios sociales o la economía. Sin embargo, la cita del 12-J está también marcada por lo ocurrido el 6 de febrero en Zaldibar. ¿Qué pasa con los vertederos? ¿Qué hacer con la ingente cantidad de residuos que generamos? ¿Tenemos un serio problema y hasta que no ha sucedido una tragedia humana no nos hemos percatado de él? Cuatro expertos de máximo nivel analizan para EL CORREO esta realidad tan relevante como desconocida para la sociedad.

Reducir, reciclar y responsabilidad

Pedro Luis Arias Ergueta

CATEDRÁTICO DE LA ESCUELA DE INGENIERÍA DE BILBAO (UPV/EHU). DIRECTOR DEL DEPARTAMENTO DE INGENIERÍA QUÍMICA Y DEL MEDIO AMBIENTE

Consumir compulsivamente genera residuos materiales que intentamos ocultar o convertir en un negocio. Y así nos va en esta civilización de lo superfluo, enloquecidos en una huida hacia no se sabe bien qué destino, en una carrera insostenible por los recursos que la alimentan y por los residuos que genera.

Ante el urgente reto de cambiar este modelo de crecimiento depredador por un modelo que se compadezca plenamente con la reducción de las vergonzosas diferencias sociales y con una drástica reducción de nuestra huella ecológica, los ritmos habituales de la política suponen un grave problema. Se precisa de planificaciones, actuaciones y revisiones de largo alcance, que se definan, se planifiquen y se sostengan durante periodos de tiempo suficientes.

Dentro de los desafíos que se abordan con medidas de corto plazo y que exigen compromisos de largo alcance, el derrumbe del vertedero de Zaldibar, con la tragedia asociada de la pérdida de la vida de dos personas cuyos restos aún no se han encontrado, ha puesto en primera plana la cuestión de los residuos industriales en nuestra comunidad.

En periodo de campaña electoral bueno es que reflexionemos sobre la necesidad de un cambio tecnológico que incluya como uno de sus gradientes impulsores fundamentales la eficiencia en la utilización de los recursos y, por ende, la minimización de los residuos. Este cambio deberá apoyarse en la incorporación de tecnologías desarrolladas en otros países, pero también cada vez más en nuevas tecnologías limpias fruto del trabajo de I+D realizado por empresas, universidades y otros centros científicos y tecnológicos locales, de lo cual ya hay algunos buenos ejemplos y para lo cual se necesita un sólido apoyo de la administración pública.

Un cambio tecnológico que, no sólo reduzca drásticamente la cantidad de residuos, sino que también facilite el tratamiento y reciclado de un creciente porcentaje de los mismos. Algunos éxitos van consiguiendo las campañas dirigidas a la ciudadanía, o aquellas otras más específicas dirigidas a sectores industriales, para que la conciencia ecológica se vaya ampliando y se sumen a la incorporación de tecnologías limpias mayores exigencias sobre nuestro quehacer cotidiano.

A corto y medio plazo, nuestras empresas van a seguir generando residuos. Aunque se apueste por un creciente reciclado de los mismos, vamos a continuar teniendo que almacenar parte de ellos. La normativa vigente para garantizar que vertederos e instalaciones similares se operen con garantías suficientes es posible que necesite de algún ajuste o complemento. Pero el problema más importante se sitúa no tanto en la inadecuación de la normativa, cuanto en el insuficiente control que se ejerce. En ocasiones, porque se ha decidido entregar a la iniciativa privada actividades que deberían estar bajo la responsabilidad directa de las administraciones públicas – no sólo necesitamos una potente y bien financiada sanidad pública, también necesitamos una política medioambiental pública con instrumentos suficientes-. Además, cuando sea la iniciativa privada la encargada de gestionar algunos de estos procesos o instalaciones, se debe ejercer un control riguroso sobre estas actividades muy superior al que se ha venido ejerciendo.

Y todo ello, sin hacernos trampas. Se pueden importar y exportar residuos, pero una solidaridad bien entendida pasa por que aquí y ahora nos hagamos cargo de una alta proporción de nuestros residuos. Nuestros líderes políticos también nos mostrarán su talla personal y profesional si nos ayudan a comprender que no sólo debemos criticar cuando nuestras empresas se deslocalizan a la búsqueda de mano de obra barata, sino también cuando exportamos nuestros residuos -a veces muy tóxicos- a países con legislaciones más laxas.

Cómo gestionar los residuos industriales

Sixto Arnaiz

RESPONSABLE DEL ÁMBITO RECICLADO Y ECONOMÍA CIRCULAR. GAIKER

El interés por entender y hasta predecir cómo y por qué ocurren cosas que observamos a nuestro alrededor hizo que eligiera adquirir una formación científica. He tenido el privilegio de que esa decisión me sirviese para encontrar un lugar en el Centro Tecnológico Gaiker que me acoge como investigador desde hace más de 20 años. Al llegar, me asignaron, junto con un puñado de pioneros, que ha ido creciendo y se ha consolidado como un gran equipo referente en su campo, la tarea de atender una actividad industrial, aún incipiente, que se llamaba reciclado y gestión de residuos.

Se trataba de ayudar a las empresas a encontrar soluciones prácticas que proporcionasen una salida, más digna que simplemente deshacerse de ello, a lo que ya no podían aprovechar. La gran variedad de casuísticas que aparecían confirmaba que la generación de residuos era inherente a la práctica industrial, algo que también sucede con cualquier otra actividad como comprobamos en casa con nuestras acciones más cotidianas. Además, también se hizo evidente que las soluciones para la gestión de los residuos industriales tenían que ser profesionales y que, por tanto, requerían de empresas especializadas en recoger, tratar y aprovechar esos residuos, así como de unas reglas de juego firmes y claras.

Acercándonos ahora a la CAPV, nuestra capacidad para emprender y establecer industrias, que crean empleo y riqueza y que nos han proporcionado el nivel de vida que disfrutamos, es un hecho del que siempre hemos estado orgullosos. Como ya podemos deducir, esta circunstancia ha tenido como contrapartida que se hayan generado residuos y como beneficio el establecimiento de nuevas empresas que se dedican a su gestión.

Un vistazo atrás nos muestra que una combinación muy compleja de factores, entre los que se encuentran legislación más restrictiva para proteger el medio ambiente, concienciación empresarial y demanda social para hacer un mejor uso de los recursos, oportunidad para iniciar nuevos negocios dedicados a tratar residuos o la llegada de avances tecnológicos, ha conseguido colocarnos en una situación en la que el vertido se ha ido reemplazando por el reciclaje y la valorización a la vez que se ha ido controlando la tasa de generación de residuos.

Si ahora ponemos la mirada en el futuro, la gestión de residuos y la industria del reciclado no van a poder ser ajenas al mundo que nos rodea y tendrán que ser competitivas en unos mercados globalizados y cambiantes. Esto significa dar soluciones completas y de calidad, cada residuo y cada contexto exigen una gestión particularizada, diversificar clientes, no solo las industrias sino también las administraciones y la sociedad en general, además de ser ágiles para tratar de ir un paso por delante previendo lo que va a llegar. Es decir, se tienen que gestionar de forma más eficiente y sostenible los residuos tradicionales y productos que se fabricaron hace años y se tiene que plantear desde ya qué hacer con los nuevos materiales que se desarrollan y los productos que se ponen en el mercado ahora. Por si eso fuera poco, los objetivos de reciclado para los residuos clásicos van a ser cada vez más exigentes, los vertederos van a ser cada vez más inaccesibles y caros y, por tanto, lo que hasta ahora era el rechazo final también se tendrá que reciclar o valorizar de alguna forma. Con esta perspectiva los grandes desafíos son por un lado, una industria productiva y manufacturera que produzca menos residuos mejorando sus procesos y ecodiseñe sus productos pensando que alguna vez se tendrán que tratar y, por otro lado, una industria recicladora más tecnológica capaz de tratar residuos automáticamente con ayuda de sensores o robots, que se haga cargo de residuos nuevos y más complejos y que en gran proporción los convierta en recursos que se aprovechan en una economía circular.

Los nuevos retos de la economía circular

Iñigo Vegas

DOCTOR INGENIERO INDUSTRIAL, RESPONSABLE DE ÁREA DE NEGOCIO DENTRO DE LA DIVISIÓN DE ‘BUILDING TECHNOLOGIES’ DE TECNALIA

El nuevo Ejecutivo comunitario lanzó, a finales de 2019, el denominado Pacto Verde Europeo como eje político central, dirigido a lograr que la UE sea climáticamente neutra y se alcancen mayores tasas de circularidad de recursos en 2050. El 14 de enero de 2020, la Comisión completó esa iniciativa con un plan de financiación que busca movilizar un billón de euros de fondos públicos y privados con horizonte 2030. La hoja de ruta inicial de las políticas y medidas, necesarias para la consecución de los objetivos establecidos en dicho pacto, incluye la movilización de la industria en pro de una economía limpia y circular.

El coste de suministro de materias primas constituye un 61%, de media, de los costes de las empresas vascas, razón por la cual la volatilidad de sus precios puede impactar considerablemente los costes de producción. Asimismo, el sector industrial vasco importa un 77% de las materias primas consumidas, poniendo de manifiesto la elevada dependencia de ese factor, toda vez que un 42% de los residuos industriales generados se depositan, aún, en vertedero, con la consecuente pérdida de valor.

La circularidad de recursos materiales contribuirá a incrementar la productividad material de la CAPV, mediante la recuperación de mayor volumen de recursos materiales, de diferente naturaleza, para su uso en actividades manufactureras. Adicionalmente, los nuevos paradigmas de economía circular coadyuvarán a reducir impactos significativos asociados a vertido, emisiones de CO2, consumo de energía, ocupación de espacio natural, así como prevención de riesgos hacia la salud humana o ecosistemas.

Con todo, la aceptación de materias primas secundarias en procesos manufactureros afronta los siguientes retos:

1) Garantizar mayor nivel de clasificación y purificación de los recursos materiales recuperados; especialmente, en escenarios donde el nivel de mezcla de los constituyentes materiales resulta de alta complejidad.

2) Incrementar la eficiencia y productividad de los procesos de recuperación de recursos materiales de corrientes residuales complejas.

3) Incrementar el control de calidad de los recursos recuperados para disponer de mayor volumen de datos, más precisos y fiables, que generen confianza, seguridad y trazabilidad de información a lo largo de las cadenas de suministro.

4) Ecodiseñar y fabricar nuevos productos bajo criterios de cierre de ciclos de mayor valor añadido, incorporando mayor volumen de recursos materiales recuperados, desmaterializando los mismos, extendiendo su durabilidad y garantizando un fácil desensamblado al final de la vida útil.

5) Crear, a escala local y global, cadenas eficientes de suministro de materias primas secundarias de alta pureza y eco-productos de suficiente calidad que estimulen mayor consumo y aceptación de los mismos, a fin de avanzar en cierre efectivo de los materiales en cualquier sector productivo.

De entre los diferentes recursos materiales utilizados en el sector industrial vasco, los metales, los polímeros y los minerales constituyen la mayor prioridad atendiendo a sectores estratégicos como la siderurgia, fundición, fabricación de componentes para automoción, ferrocarril, naval, aerospacial o energía, bienes de equipo, industria química o la industria manufacturera de productos de construcción.

En aras de superar los desafíos anteriormente enunciados, resulta perentorio conectar diferentes tecnologías y áreas de conocimiento -tal y como estamos acometiendo en Tecnalia, junto con empresas vascas- con enfoque holístico de cierre de ciclos, dentro de un sector productivo o entre diversos sectores industriales.

Competitividad empresarial

Iñaki Susaeta

RESPONSABLE DE RESIDUOS DE IHOBE

La generación de residuos en Euskadi alcanzó en 2018 las 6.089.377 toneladas. Más de la mitad, un 55%, corresponden a residuos no peligrosos industriales (RNP); un 20%, a residuos de construcción y demolición; otro 20%, a residuos municipales; y un 5%, a residuos peligrosos de origen industrial. El tratamiento mayoritario aplicado a los RNP es el reciclaje (52%). La valorización energética supone un 3% y la eliminación en vertedero el 44%. En este escenario de gestión, la industria aparece como el pilar sobre el que articular la transformación hacia una economía más circular. Supone casi un 25% del PIB de Euskadi y es el sector más intensivo en consumo de materiales (en su mayoría, importados) y generación de residuos.

En mi opinión, los principales retos a los que nos enfrentaremos en la próxima década en relación a la gestión de residuos industriales serán tres: la reducción en la generación de residuos, el aumento de la tasa de reutilización, reciclaje y recuperación, y el incremento del uso de materias primas secundarias.

El mejor residuo es el que no se genera o, en su defecto, el que, una vez generado, puede recibir un tratamiento tal que le permita incorporarse de nuevo al ciclo productivo. El reto de reducir la generación de residuos se puede afrontar desde distintos ámbitos; por ejemplo, mediante el diseño de productos y sistemas de producción, la adopción de hábitos de consumo responsable y el fomento de la reutilización.

Es importante señalar que, de acuerdo con la jerarquía en la gestión de residuos, el depósito en vertedero es la última de las opciones y debe limitarse al mínimo necesario. Reduciendo la generación total de residuos se logrará una disminución de la cantidad depositada en vertederos y, por lo tanto, un freno en el crecimiento de los mismos.

Para garantizar la gestión sostenible de los residuos, será necesario, entre otras medidas, hacer un uso apropiado de los instrumentos de vigilancia y control que evitan el vertido ilegal, y estudiar las posibilidades de recuperación de materiales valiosos contenidos en los residuos. Y hay que revisar las normas de aceptación de residuos en vertedero, incluyendo la limitación de determinadas corrientes de residuos reciclables, como ya ha empezado a hacer el Departamento de Medio Ambiente, y aplicar medidas fiscales ligadas a la generación y gestión de residuos.

La transición desde un modelo clásico de economía lineal a un nuevo modelo de economía circular implica aumentar la reutilización, el reciclaje y la recuperación de residuos, frente al modelo instaurado de desechar tras consumir. En una economía circular, los productos al final de su vida útil deberían seguir la jerarquía de residuos, esto es: reutilización de los productos que puedan ser de utilidad y recuperación de materiales.

Convertir los residuos en recursos es una medida esencial para aumentar la eficiencia de los procesos. Para poder incrementar el uso de materias primas secundarias es importante que estos materiales puedan cumplir las necesidades de las empresas potencialmente usuarias de las mismas.

El impulso del sector del reciclaje, la investigación sobre nuevas posibilidades de uso de las materias primas secundarias, el apoyo desde las administraciones para reforzar la demanda a través de los procesos de compra pública, y los acuerdos entre los diferentes agentes implicados se antojan claves para generar un entorno favorable para el uso de materias primas secundarias.

Afrontar este reto con decisión supondría una mejora en la competitividad de las empresas, a la vez que ayudaría a reducir su impacto medioambiental y a contribuir a una mayor eficiencia de los procesos.

 

Fuente: EL CORREO

 

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