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12 Jun 2026
Blog Aclima

Economía Azul, una oportunidad para el desarrollo económico y la protección de los océanos

A día de hoy, los océanos enfrentan una crisis acuciante debido al cambio climático, la minería submarina, sobrepesca y la degradación de hábitats. Esto es lo que denuncia el Día Mundial de los Océanos, celebrado cada 8 de junio y que en la edición de este año invita a redefinir nuestra relación con los mares. Fortalecer la conservación marina es un objetivo prioritario, puesto que el océano produce al menos el 50% del oxígeno del planeta y alberga la mayor parte de su biodiversidad. La Economía Azul puede ser una gran aliada tanto para acelerar la conservación marina como para aprovechar el potencial de una fuente de recursos apenas utilizada, ya que la humanidad tan solo ha explorado aproximadamente el 10% de su extensión y su importancia económica en el futuro inmediato puede ser decisiva.

El mar es el principal suministrador de proteínas para más de 1.000 millones de personas en todo el mundo y una fuente de recursos indispensable para garantizar la seguridad alimentaria, la estabilidad del clima y el desarrollo económico global. Los expertos vaticinan que para 2030, habrá en torno a 40 millones de trabajos relacionado con los océanos, y en la actualidad se calcula que si fueran un país serían la séptima economía global con un PIB de 24 billones de dólares.

Pero lo cierto es que no estamos cuidando correctamente el mar, ya que se estima que el 90% de las grandes especies de peces están mermadas y cerca del 50% de los arrecifes de coral se encuentran degradados o destruidos. A principios de este año ha entrado formalmente en vigor el Tratado Global de los Océanos, un instrumento legal impulsado por la ONU diseñado para proteger la alta mar, y que establece el compromiso vinculante de proteger al menos el 30% de los océanos del mundo para el año 2030 mediante Áreas Marinas Protegidas (AMP) y obliga a los países a realizar evaluaciones de impacto ambiental antes de llevar a cabo actividades que puedan alterar significativamente los ecosistemas en aguas internacionales.

Las evaluaciones científicas revelan que fenómenos como el calentamiento, la acidificación, la pérdida de biodiversidad y la contaminación están poniendo en peligro tanto la resiliencia ecológica como la creación de valor económico de los océanos. Por ello, la Economía Azul se erige como un agente clave para poner en valor el mar, protegiéndolo adecuadamente a la vez que apoya el aprovechamiento sostenible de los recursos de que dispone.

Economía Azul

Engloba las actividades económicas relacionadas con los mares y océanos, entendidas siempre desde un punto de vista sostenible que proteja y ayude a conservar los ecosistemas marinos. Como los recursos procedentes de los océanos son limitados hay que evitar una futura sobreexplotación, y por esto es fundamental impulsar una actividad económica basada en la sostenibilidad que minimice o compense los efectos que sectores como el transporte marítimo, la pesca comercial o las industrias del petróleo, el gas, los minerales o la minería puedan tener en la biodiversidad marina.

La Economía Azul abarca un amplio abanico de tecnologías de vanguardia que ofrecen soluciones sostenibles a los retos relacionados con el océano, y su desarrollo es clave para avanzar en el cumplimiento de los ODS, además de constituir un ámbito de oportunidad para las empresas del sector ambiental. De hecho, se puede afirmar que representa un nicho de oportunidades estratégicas y de inversión, que engloba desde la acuicultura sostenible hasta la biotecnología azul, pasando por la energía marina renovable, o el transporte marítimo y la pesca sostenibles. Estos diferentes segmentos pueden ser clave para el desarrollo sostenible, pero hoy en día el ODS14 es el que menos financiación recibe a nivel global, ya que los países invierten menos del 2% de sus presupuestos de investigación en ciencias oceánicas.

Por tanto, existe una discrepancia entre la potencialidad de recursos del mar y las dificultades para atraer suficiente capital privado. No debería ser así si tenemos en cuenta que, según el estudio publicado por World Wildlife Fund (WWF), si consideramos los océanos como un único país estos serían la séptima economía global con un PIB de 24 billones de dólares. De hecho, el valor actual de mercado de los recursos e industrias marinas y costeras globales se estima en 3 billones de dólares al año, es decir, alrededor del 5% del PIB mundial, y nada menos que el 30% del petróleo y el gas que se producen en el planeta se extrae en el océano.

Además, el crecimiento poblacional y la pérdida de tierra cultivable provocada por la desertización harán cada vez más necesario recurrir a los mares como fuente de sustento, y los expertos estiman que en 2030 dos tercios del pescado destinado a la alimentación se cultivarán en el mar.

La acuicultura sostenible es un puntal de la seguridad alimentaria, la energía marina renovable puede ser clave para el suministro energético, el transporte marítimo sostenible es cada vez más pujante, las tecnologías oceánicas innovadoras presentan adelantos capaces de optimizar la protección del medio ambiente costero y marino, y la biotecnología azul está transformando el desarrollo de productos en sectores como el farmacéutico, los envases sostenibles y los biocombustibles avanzados. Pero es necesario apoyar estos avances, teniendo en cuenta la dimensión ambiental de los océanos y sus capacidades respecto al calentamiento global.

Emisiones y resiliencia climática

Los ecosistemas marinos absorben el 90% del exceso de calor causado por el cambio climático y el 23% de las emisiones anuales de CO2 generadas por el hombre, y un estudio científico internacional ha calculado que entre 1994 y 2007 los océanos absorbieron 34 gigatoneladas de dióxido de carbono antropogénico, aproximadamente el 31% del CO2 generado por el hombre. Todos estos datos ponen de relieve la gran importancia de las masas oceánicas como sumidero de CO2.

Pero este papel se está poniendo en peligro debido a la acidificación del mar y el aumento de temperatura de sus aguas.  El CO2 disuelto en el océano acidifica el agua, lo que tiene graves consecuencias para muchos organismos marinos ya que el descenso en el pH de las aguas provoca que estas especies se debiliten y entren en riesgo de extinción. Por otro lado, la temperatura del agua de los océanos está aumentando paulatinamente, y eso puede provocar que el dióxido de carbono contenido en la masa marina se libere, emitiendo gases de efecto invernadero y agravando el problema del cambio climático. De hecho, los científicos alertan de que, con el ritmo actual de aumento de temperatura en los mares, las reservas oceánicas de CO2 podrían empezar a trasmitirse a la atmósfera hacía finales del siglo XXI, ocasionando un efecto irreversible.

Economía Azul en Europa

El Informe de la UE sobre la Economía Azul de 2025 destaca que aproximadamente 4,88 millones de empleos están relacionados con sus actividades en Europa, lo que representa aproximadamente el 2,4% del empleo total de la UE. El turismo costero supone el 53% de los puestos de trabajo y el sector de los recursos marinos vivos (incluye la pesca, la acuicultura y el procesamiento y distribución de productos pesqueros) el 22,7%. Por su parte, el empleo en el sector de la energía renovable oceánica ha aumentado unas doce veces desde 2012. Además, los sectores marítimos generaron un valor añadido bruto (VAB) de más de 250.000 millones de euros en 2022, con una facturación total superior a los 890.000 millones de euros.

España es uno de los países más destacados, ya que junto a Alemania, Francia e Italia suponen el 60% del valor añadido bruto total, y concentra el 22% de todo el empleo marítimo en Europa.

En lugar de una única agencia descentralizada, la Unión Europea gestiona sus políticas marítimas a través de iniciativas estratégicas integrales bajo la cartera de Pesca y Océanos, aunque se ha propuesto la creación de una Agencia Europea del Océano, un organismo que sería similar a la Agencia Espacial Europea. Entre las iniciativas más relevantes destacan el programa Blue Invest, una plataforma que tiene como objetivo acelerar las tecnologías y soluciones basadas en los océanos; OceanEye, que pretende posicionar a la UE como el principal proveedor mundial de información oceánica, contribuyendo al 35 % del sistema global de observación oceánica para 2035; el Gemelo Digital Europeo del Océano, que estará plenamente operativo en 2030; o el Observatorio de la Economía Azul de la UE.

Economía Azul en Euskadi

La estrategia de Economía Azul de Euskadi se centra en el desarrollo sostenible y la diversificación de las comunidades costeras. Articulada a través del grupo Itsas Garapen Elkartea y el Polo de Economía Azul de Oarsoaldea, potencia la innovación, la protección marina y la creación de empleo; y se enfoca en la energía renovable marina y en la acuicultura, como actividad de desarrollo económico complementaria a la pesca. Entre las acciones más destacadas que se han impulsado en Euskadi en este sentido están el HUB tecnológico e industrial para el desarrollo de la economía azul en Oarsoaldea, la planta undimotriz de Mutriku, el BiMEP – Biscay Marine Energy Platform, y el Centro de Inteligencia en Contaminación Marina y Economía Azul BLUE POINT de Getaria.

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