El BCE refuerza su inversión en bonos verdes y crea una división de cambio climático

Posted by aclimaadmin | 29 urtarrila, 2021 | Sektoreari buruzko albisteak

Participa en el primer fondo lanzado por el BIS para invertir en emisiones verdes en euros

El BCE está reforzando su apuesta por la inversión sostenible y hoy ha anunciado que empleará parte de su cartera en el fondo lanzado por el Banco de Pagos Internacionales (BPI) para incentivar la inversión de los bancos centrales en bonos verdes. Este fondo sostenible del BIS invertirá en proyectos de energía renovable, eficiencia energética y otras iniciativas de apoyo al medio ambiente.

El fondo del BIS, destinado a invertir en bonos denominados en euros, se suma al lanzado ya en septiembre de 2019 para bonos denominados en dólares. En conjunto, ambos fondos gestionarán unos 2.000 millones de dólares en bonos verdes para bancos centrales y se enmarcan en la estrategia del BCE de apoyar la inversión sostenible.

La inversión en el vehículo del BIS por parte del BCE complementará la compra de bonos verdes que ya realiza la institución en el mercado secundario, dentro de su potente plan de adquisición de deuda. El BCE ya posee bonos verdes por el equivalente al 3,5% de su cartera, por una cuantía de 20.800 millones de euros y el objetivo es incrementar ese porcentaje en los próximos años, según explica en un comunicado.

El BCE ha decidido además crear una división específica para el cambio climático, que dependerá de la presidenta de la entidad, Christine Lagarde, y en el que se agruparán los trabajos de las diferentes partes del banco sobre esta cuestión.

Este centro de cambio climático estará en funcionamiento desde principios de 2021, contará con una decena de empleados y se encargará de dar forma y dirigir la agenda climática del BCE a nivel interno y externo. “El cambio climático afecta a todas nuestras áreas de actuación”, ha señalado la presidenta del BCE, Christine Lagarde a través de un comunicado. “El centro de cambio climático proporciona la estructura que necesitamos para abordar el problema con la urgencia y determinación que se merece”, ha añadido.

La nueva estructura se revisará después de tres años, ya que el objetivo es, en última instancia, incorporar consideraciones climáticas en las actividades rutinarias del BCE.

Lagarde ha explicado hoy también en una conferencia organizada por la Universidad Goethe de Fráncfort que la emisión de bonos verdes por residentes de la zona del euro se ha multiplicado por siete desde 2015, hasta los 75.000 millones de euros en 2020, cantidad que representa un 4% del total de la emisión de bonos corporativos.

A nivel interno, el BCE ya ha dado pasos para reforzar la inversión responsable en el fondo de pensiones de su plantilla. El año pasado toda la inversión en Bolsa vinculada a índices convencionales fue reemplazada por índices equivalentes con una reducida huella de carbono. Y está estudiando el uso de índices de baja huella de carbono para la inversión de renta fija de su fondo de pensiones.

También el Banco de Francia ha dado un paso al frente en inversión sostenible en el inicio de este año. Ha adquirido el compromiso de dar un enfoque sostenible a los 22.000 millones de euros de euros en balance para objetivos al margen de la política monetaria, en su mayoría correspondientes al fondo de pensiones de empleados. Para ello, prevé la salida definitiva de su inversión en compañías relacionadas con el carbón antes de finales de 2024. El Banco de Suiza también anunció en diciembre su renuncia a invertir en compañías que tengan su actividad principal en la minería o el carbón.

Presión política sobre el Banco de Inglaterra

El creciente compromiso de los bancos centrales con la inversión sostenible es en parte respuesta a la presión política para que den ese enfoque a sus masivas compras de deuda. Un grupo de miembros del Parlamento británico ha reclamado hoy al Banco de Inglaterra que ponga fina la adquisición de bonos de compañías que aceleran con su actividad el cambio climático.

El Banco de Inglaterra ha duplicado su cartera de deuda corporativa en 2020, hasta los 20.000 millones de libras, dentro de sus medidas de apoyo a la economía británica. Y esas compras se realizan en proporción al volumen de emisiones en el Mercado. Esto supone que el 19% de sus bonos corporativos en balance corresponde a compañías eléctricas, el 6% a compañías de gas y otro 11% a empresas industriales o de transporte, con un uso intensivo de energía.

La solicitud realizada por el Parlamento, que reclama una adaptación urgente del programa de compra con los objetivos del Acuerdo de París, no es vinculante para el Banco de Inglaterra puesto que es una institución independiente si bien el ministro de finanzas Rishi Sunak podría promover un cambio en favor de un enfoque más sostenible.

El Banco de Inglaterra asegura que el cambio climático es una prioridad estratégica de la institución. En julio anunció que revisaría su política de compras de deuda corporativa una vez pasara la pandemia, si bien defendió su labor de dar apoyo al conjunto de las actividades empresariales s en un momento de emergencia económica.

Fuente: Cinco Días 

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