La Ley de Transición Energética y Cambio Climático refleja el compromiso ambiental de Euskadi

Posted by aclimaadmin | 16/02/2024 | Aclima bloga

Euskadi es una de las regiones europeas a la cabeza en la adopción de políticas climáticas y que más promueve la transición energética y económica. Se ha logrado reducir en un 26% las emisiones de GEI desde 2005, y otras dimensiones presentan una evolución igual de positiva. Pero para seguir liderando la acción climática a nivel europeo era fundamental dotarse de una legislación que garantice la neutralidad de emisiones para 2050 y facilite la resiliencia y transición energética y económica de la región. Este es el objetivo fundamental de la nueva norma que recientemente se ha aprobado en el Parlamento Vasco, y que es pionera a la hora de situar en el mismo nivel la adaptación y la mitigación al cambio climático.

La semana pasada se aprobó la Ley de Transición Energética y Cambio Climático en el Parlamento de Euskadi, con un respaldo del 82%. El objetivo fundamental de la normativa es alcanzar la neutralidad climática para 2050, aunque también se compromete a trabajar de forma decidida para adelantar esta meta a 2045. Su intención es impulsar la competitividad y transformación de la industria vasca gracias a las medidas incluidas y que se enfocan a primar la sostenibilidad y la descarbonización, convirtiéndolas en ejes del desarrollo económico del territorio.

Su intención es alinear la acción política de Euskadi con la normativa europea y los compromisos internacionales que marcan el rumbo del futuro, como la Agenda 2030, los ODS, el Acuerdo de París o las actuaciones decididas en las Conferencias de la ONU sobre Cambio Climático. A nivel europeo el Pacto Verde significa la apuesta del continente por la sostenibilidad, la economía circular y la descarbonización como elementos tractores del desarrollo económico y social, y Euskadi es una de las regiones más comprometidas con esta iniciativa política.

Objetivos de la Ley de Transición Energética y Cambio Climático

En sintonía con los acuerdos supranacionales, se establece que en 2050 Euskadi debe alcanzar la neutralidad de emisiones, siendo un territorio resiliente que se esfuerce en trabajar para que la transición económica, energética y ambiental sea justa, sin dejar atrás a sectores de la población. Sin embargo, en la Ley se explicita el compromiso de tratar de adelantar el objetivo de neutralidad climática para el año 2045.

Para ello, se establecen otra serie de objetivos concretos, como que en 2030 se reduzcan las emisiones un 45% respecto a 2005; conseguir un ahorro en el consumo final de energía al menos del 12% para 2030 y del 37% para el año 2050, respecto al año 2021; y que las energías renovables supongan al menos el 32% del consumo final energético en 2030.

Estos objetivos suponen en la práctica una actualización de lo reflejado en el Plan de Transición Energética y Cambio Climático 2021-2024, donde se fijaban la metas de alcanzar el 30% de reducción de emisiones en 2024 y que la cuota de energías renovables representase el 20% del consumo final energético.

Además, una de las novedades más significativas de la Ley es que es una de las primeras que en la actualidad sitúa al mismo nivel la adaptación y la mitigación del cambio climático y que recoge medidas específicas para convertir a Euskadi en un territorio resiliente.

 

Gobernanza y transversalidad

La Ley prepondera el papel de las diputaciones y de las entidades locales, ya que deberán asumir más del 70% de las medidas para mitigar el impacto del cambio climático y más del 90% de las medidas de adaptación.

En este sentido, las diputaciones y los municipios de más de 5.000 habitantes deberán aprobar en el marco de sus competencias, planes de clima y energía. Se determina que en el plazo máximo de un año el Gobierno Vasco deberá elaborar una guía de instrucciones para aclarar los instrumentos, metodologías y herramientas que podrán emplearse para elaborar dichos planes.

Además, se crean tres nuevas entidades encargadas de velar por el cumplimiento y facilitar la aplicación de la Ley. Se trata de la Oficina Vasca de Transición Energética y Cambio Climático, que asumirá el seguimiento más cercano de cómo se está poniendo en práctica las medidas decretadas; el Comité Científico y la Asamblea Ciudadana, que fomentará la participación de los jóvenes con criterios de género e inclusividad.

De igual mamera se promoverán otras acciones sectoriales y territoriales para contribuir a lograr la neutralidad climática, como los planes de reducción de emisiones, el impulso de la economía circular y la descarbonización de los procesos industriales, y la optimización de sumideros de carbono para incrementar y mantener su capacidad de absorción de CO2.

Aspectos económicos

En la Ley se determina que el proyecto de Ley de Presupuestos Generales de Euskadi destine el 2,5% de los mismos a financiar medidas de acción climática. De igual manera, el resto de las administraciones públicas vascas están impelidas a realizar sus presupuestos integrando la perspectiva energética y climática, por lo que las políticas ambientales contarán con una financiación pública suficiente para cumplir sus objetivos.

La Ley de Transición Energética y Cambio Climático de Euskadi establece el pago de un canon anual a instalaciones de energías renovables, como parques eólicos y solares fotovoltaicos, que revertirá en los municipios afectados. Así, la implantación en el suelo no urbanizable será gravado, a partir del 1 de enero de 2025, con un canon de energías renovables, que estará destinado a financiar el desarrollo de actuaciones de conservación, reposición y restauración del medio ambiente.

En sentido general, en la Ley se promueve la distribución equitativa de los costes y cargas relacionados, para prestar de esta forma una atención y consideración especial a los sectores económicos, territorios y población más vulnerables.

Obligaciones de la Ley

La Ley de Transición Energética y Cambio Climático obliga al Gobierno Vasco a elaborar en el plazo de un año un plan de desinversión de combustibles fósiles para que las entidades públicas de Euskadi dejen de participar lo antes posible, y en todo caso antes de 2030, de manera directa o indirecta, en cualquier tipo de sociedad, empresa, iniciativa o proyecto orientado a explorar, refinar o procesar combustibles fósiles, incluidas las actividades de generación de electricidad quemando combustibles fósiles.

En cuanto a la contratación pública, impulsa la llamada compra verde y se establece que las administraciones públicas vascas deberán incluir en sus pliegos la obligación de disponer de la huella de carbono de los productos, servicios y suministros cuya contratación se licite.

La Ley también obliga a las instalaciones industriales y negocios con actividad comercial y turística a calcular su huella de carbono y elaborar un plan dirigido a minimizarla para que la misma sea cero o negativa si fuera técnica y económicamente viable.

Respecto al uso del suelo se establece un criterio de racionalidad y se pretende que en 2030 el 25% de las tierras agrícolas de Euskadi sean explotadas con agricultura ecológica, además de fomentar la ganadería ecológica y los mercados de proximidad.  También se incluyen medidas para aumentar la resiliencia del territorio tanto terrestre como del medio acuático continental, marino y del litoral.

Euskadi, a la vanguardia climática y ambiental

La elección de Euskadi como una de las regiones participantes en la Misión de Adaptación al Cambio Climático de la Unión Europea reconoce que se trata de un territorio referencial a nivel europeo por su compromiso con la lucha contra el cambio climático

Este hecho se une a las medidas puestas en práctica por el Gobierno Vasco para fomentar las políticas ambientales, como el Plan de Transición Energética y Cambio Climático 2021-2024, la Estrategia de Economía Circular de Euskadi 2030 o la iniciativa el Pacto Verde de Euskadi-Euskadiko Itun Berdea. Y es que Euskadi ha apostado por la economía circular como eje para la transformación del tejido productivo, con la industria como motor económico y la innovación como dinamizador. No en vano en 2021 la economía circular supuso el 1,92% del PIB de Euskadi generando un Valor Añadido Bruto de 1.498 millones de euros y 21.610 empleos.

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