
Si bien la legislación comunitaria fija que en 2030 en el continente debe reciclarse el 55% de los envases plásticos, la realidad es que el volumen de plástico producido no deja de aumentar cada año, y aunque también lo hacen las tasas de reciclado, no resulta suficiente para responder a una demanda creciente. En 2023 cada ciudadano europeo generó 35,3 kg de envases plásticos, de los cuales solo 14,8 kg fueron reciclados, esto es, se recogieron selectivamente en nuestros pueblos y ciudades, la tasa media de reciclado de este tipo de envases en la UE alcanzó el 42,1%, frente al 38,2% registrado en 2013. No obstante, si nos centramos en la tasa de circularidad observamos que, aunque la tasa de reciclaje de envases mejora, la circularidad real del plástico sigue siendo limitada. La European Environment Agency recoge en la evolución de su indicador sobre el consumo total de plástico en la UE que durante el año 2022 este alcanzó los 55,2 millones de toneladas siendo la tasa de circularidad de un 12,1%, representando la contribución del plástico secundario apenas 6,7 millones de toneladas. La misma EEA recoge que la evolución de la circularidad del plástico, aunque sigue siendo reducida y es totalmente insuficiente, ha experimentado un crecimiento sostenido los últimos años, partiendo de un 6,9% en 2018 hasta llegar al 12,1% ya mencionado en 2022, aunque matizan que se debe no solo al mayor uso de material reciclado, lo que evidenciaría un aumento en la capacidad de tratamiento, sino a una ligera caída del consumo total de plásticos.
Como vemos, sería necesario incrementar estos porcentajes, pero el aumento de la producción global de plástico virgen lastra el crecimiento del mercado de los plásticos secundarios y, según datos del sector, en los dos últimos años han cerrado en Europa más de 30 plantas de reciclaje de plástico. Ante esta situación, la UE debe apostar por las soluciones tecnológicas punteras, no en vano es la región líder en instalaciones de reciclaje avanzado del mundo.
Según datos de Eurostat publicados en su informe Packaging waste statistics, en 2023 se generaron en la UE 79,7 millones de toneladas de residuos de envases, de los que casi el 20% (19,8%) correspondieron a residuos plásticos, unas 15,8 millones de toneladas. Se trata del segundo material en importancia tras el papel y el cartón (40,4%) y en este fenómeno tiene mucho que ver la pujanza del comercio electrónico y el embalaje logístico.
Cada vez hay más residuos de este tipo, ya que comparado con 2013 la media de residuos de envases por persona ha crecido en 21,2 kg, pero existen amplias diferencias entre los países europeos. Así, Irlanda es el país que presenta mayores cifras, con 223 kg por persona, mientras que en Bulgaria tan solo se alcanzan los 80,9 kg por habitante. España con casi 180 kg por persona está ligeramente por encima de la media europea (177,8 kg).
En lo que respecta al plástico, desde 2013 la generación de este tipo de envases ha aumentado en 6,4 kg por persona, mientras que la cantidad reciclada se incrementó en 3,8 kg, pero esta mejora no es suficiente para alcanzar las metas de reciclado establecidas en la legislación europea para 2030. Si bien en 2023 la tasa media de reciclaje de envases plásticos fue del 42,1%, apenas ha subido cuatro puntos desde el 38,2% registrado en 2013, y además se perciben grandes diferencias entre países, con Bélgica presentando una cifra de casi el 60% mientras que otras regiones como Austria, Francia y Hungría rondan el 25%. La evidencia confirma por tanto el incremento en la recogida selectiva de envases plásticos, aunque esto no guarda una correlación directa con la tasa de circularidad que se situó en cifras notablemente inferiores, alcanzando únicamente un 12,1% en 2022.
Las razones de este crecimiento insuficiente son múltiples, desde las limitaciones tecnológicas que impiden asumir flujos plásticos complejos, pasando por el incremento del precio de la energía, hasta la competencia con los plásticos vírgenes. Y es que desde 2022 la producción de plástico primario ha aumentado un 15%, lo que ha provocado una caída de precios que ha afectado negativamente al mercado de plásticos regenerados, perdiendo competitividad. Por ejemplo, según datos del sector, una tonelada de plástico PET virgen importada a la UE cuesta unos 800 euros, mientras que una tonelada de PET reciclado ronda los 1.600 euros.
Conscientes de que la evolución de las tasas de reciclado y circularidad de materiales aunque gradualmente mejores, la tasa de circularidad de materias primas de la UE se sitúa en torno a un 12%, siguen siendo insuficientes, la Comisión Europea está preparando un nuevo impulso regulatorio para convertir la circularidad en una palanca real de competitividad industrial. La futura Ley Europea de Economía Circular (Circular Economy Act), prevista para 2026, aspira a impulsar un mercado único de materias primas secundarias con reglas más homogéneas y condiciones que faciliten el escalado del uso de material reciclado en distintas cadenas de valor industriales. En este camino, la CE ya ha activado un primer paquete de medidas piloto centrado en los plásticos, con el objetivo de identificar barreras y acelerar soluciones que permitan que lo que hoy se recoge selectivamente se traduzca en mayores flujos de materiales de calidad aptos para nuevos usos y un abastecimiento industrial estable.
Pérdida de capacidad
Todo esto ha llevado a que la industria europea del reciclaje de plásticos experimente una contracción que ha originado una merma de casi un millón de toneladas de capacidad en los últimos tres años. Según el último informe anual del sector en 2025 ha aumentado un 50% el cierre de plantas de reciclado, siendo las instalaciones más afectadas las dedicadas al reciclaje de poliolefinas y PET, que representan cada una el 25% del total de cierres de plantas en el periodo 2023-2024.
En definitiva, en dos años, más de 30 plantas de reciclaje de plástico han cerrado en Europa, y las estimaciones del sector reflejan de que aproximadamente la mitad de las instalaciones europeas opera actualmente a pérdidas, poniendo en riesgo 30.000 empleos directos. Hasta el mismo Tribunal de Cuentas Europeo ha alertado de los problemas de viabilidad de la industria del reciclado, en un análisis realizado sobre el tejido sectorial de Grecia, Polonia, Portugal y Rumanía. En su opinión, el riesgo de cierre de las plantas de reciclaje plástico se debe al aumento de los costes, la escasa demanda de su producción y a las importaciones de plásticos más baratos desde países extracomunitarios.
Si tenemos en cuenta que en la UE se generan anualmente unas 30 millones de toneladas de residuos plásticos y que la capacidad de reciclaje del sector en 2024 era de 13,5 millones de toneladas, la proyección se aleja de los volúmenes de reciclado necesarios para alcanzar los objetivos del Reglamento de Envases y Residuos de Envases.
Parece claro que se debe profundizar en la apuesta por la innovación tecnológica, promoviendo infraestructuras de clasificación automatizada y capaces de abordar el tratamiento de flujos complejos de materiales. Pero también son necesarias otras medidas como las mejoras en el ecodiseño, la armonización de los sistemas de responsabilidad ampliada del productor, la optimización en la trazabilidad de materiales y la cooperación entre administraciones y sector privado.
El sector del reciclaje plástico reclama también reforzar los controles sobre las importaciones, reducir los costes energéticos, y armonizar los requisitos de información mediante certificación por terceros. En concreto, proponen medidas como adelantar a 2027 la obligación de reciclar el 35% del plástico PET usado en botellas, que sea el 50% en 2030 y para esa fecha que se extienda a sectores como los electrodomésticos, la construcción o la agricultura. También fijar objetivos obligatorios para plásticos en cosmética, alimentación y film transparente, con el fin de generar demanda estable y ofrecer certidumbre a las inversiones industriales. Otro ámbito en el que se reclaman avances es el porcentaje de plástico reciclado que deberán incorporar los coches fabricados en la UE, que proponen que sea del 25%.
Europa, líder en reciclaje avanzado
En el informe “Mapping of Global Advanced Plastic Recycling Capacities” se identifican 390 plantas de reciclado avanzado planificadas, instaladas u operativas en todo el mundo, la mayoría de ellas en Europa, ya que en el territorio comunitario hay más de 70 plantas en operación o proyecto. Si bien los Países Bajos y Alemania son las regiones con mayor concentración de instalaciones de este tipo, se trata de una tendencia general en Europa, ya que el continente supone cerca del 20% de la capacidad global de entrada de residuos plásticos y alrededor del 26% de la producción mundial de polímeros reciclados, monómeros, nafta y otros químicos secundarios procedentes de procesos químicos y físicos.
Además, la UE también destaca en solicitudes de patentes para el reciclaje químico de plásticos, puesto que de las 794 registradas en 2023 la mayoría de ellas provino del territorio comunitario, los Estados Unidos o Corea del Sur.
Para 2031, el informe prevé que la capacidad de producción europea de polímeros, monómeros y nafta procedentes de reciclaje químico y físico se cuadruplicará, mientras que las capacidades globales se triplicarán. Un avance necesario para responder tanto a las exigencias legales de reciclado como al crecimiento de la generación de plásticos, que Europa debe afrontar fortaleciendo la capacidad del sector del reciclado, indispensable para alcanzar las metas de un futuro circular y sostenible.
Aclima y el reciclaje de plásticos
Desde Aclima y conscientes de la importancia de impulsar soluciones tecnológicas orientadas a optimizar la economía circular de los plásticos se han llevado a cabo distintas iniciativas entre las que destacan el proyecto Birplast o el proyecto Cíclicom, ambos formados por consorcios interdisciplinares con multitud de entidades y empresas con amplia experiencia en la gestión de residuos plásticos. Birplast se centra en mejorar el reciclaje termoquímico para valorizar grandes volúmenes de residuos plásticos que hasta hoy terminaban en depósitos controlados; el proyecto Cíclicom pretende por su parte viabilizar la recuperación, valorización y reintroducción en el ciclo productivo de materiales plásticos compuestos.