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03 May 2024
Blog Aclima

Europa fija el objetivo de que sus suelos sean saludables para 2050

Los suelos son ecosistemas complejos de los que depende en buena medida el mantenimiento de la vida y la salud del planeta. Pero a pesar de que constituyen uno de los recursos naturales más importantes a menudo su protección no ha sido prioritaria en las políticas ambientales. En Europa entre el 60 y el 70% de los suelos se encuentran en estado insalubre, con unos 2,8 millones de lugares potencialmente contaminados. La Comisión Europea quiere revertir esta situación y lograr que el continente tenga en 2050 unos suelos saludables, en consonancia con su objetivo general de neutralidad climática. Para ello está preparando una futura Ley del Suelo que, junto a otras iniciativas como la Estrategia para la Protección del Suelo, garantice la restauración y conservación de este decisivo recurso natural.

 

Y es que según la propia Comisión Europea la degradación de los servicios esenciales que prestan los ecosistemas del suelo le cuesta a la UE al menos 50.000 millones de euros al año, con unas pérdidas anuales estimadas de 1.250 millones de euros en productividad agrícola por causa de la erosión del suelo. En la actualidad el 61% de los suelos europeos se encuentran en un estado de degradación moderada o grave, y si consideramos su importancia tanto para combatir la pérdida de biodiversidad, garantizar la seguridad alimentaria e incrementar la resiliencia al cambio climático, la recuperación y conservación de los suelos debe ser una prioridad en las políticas ambientales europeas.

Entre las causas de su mal estado de conservación están la expansión urbana, las bajas tasas de reciclaje de tierras, la agricultura intensiva, los residuos industriales y los propios efectos del cambio climático. En definitiva, consecuencias del pasado industrial y los grandes índices de edificación del continente. Lo malo es que esta degradación del suelo afecta a factores como la capacidad de cultivo, los ciclos de nutrientes, la regulación de las masas acuáticas, el control de plagas y la propia capacidad de los suelos de absorber CO2 y funcionar como sumideros naturales de carbono, lo que les convierte en un aliado indispensable para la reducción de emisiones y la neutralidad climática que Europa persigue conseguir antes de 2050. Todo esto hace necesario un marco europeo común enfocado en proteger y conservar nuestros suelos de la degradación.

Ley de Vigilancia del Suelo

Recientemente, la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria del Parlamento Europeo ha dado su visto bueno a la propuesta de la Comisión para una Ley de Vigilancia del Suelo, la primera legislación de la UE dedicada a los suelos. Para su adopción definitiva tan solo queda que se vote en sesión plenaria y se tramite su aprobación, lo que previsiblemente sucederá tras las próximas elecciones europeas.

La futura Directiva establece el objetivo de que para 2050 todos los ecosistemas del suelo de la UE estén en buen estado, en consonancia con la Estrategia de la UE para la Protección del Suelo para 2030. Para ello, se regula la gestión sostenible del suelo y la restauración de los terrenos contaminados.

En realidad, la Directiva no impone ninguna obligación directa a los propietarios y gestores de la tierra, y son los Estados miembros los que quedan obligados a monitorizar y evaluar la salud de todos los suelos en su territorio, incluyendo tres niveles de monitoreo del suelo con diferentes descriptores y criterios de salud. Así, los propios países deben definir las medidas de gestión sostenible y de regeneración del suelo que determinarán, dentro de las directrices generales dictadas por la norma y teniendo en cuenta las condiciones específicas locales, climatológicas y socioeconómicas, así como los usos de la tierra y tipos de suelo, y también los conocimientos existentes sobre las mejores soluciones para su territorio y sus habitantes.

Con esto se impulsa un marco de vigilancia global para todos los suelos europeos, y la pretensión es que dentro de diez años los países consigan mejorar los suelos críticamente degradados a suelos degradados y dentro de seis años, los suelos degradados mejoren hasta un estado ecológico moderado y aquellos con un estado ecológico moderado pasen a presentar a un buen estado ecológico.

Además, se incluye el requisito de elaborar una lista pública de los lugares con suelos contaminados, que en Europa se calculan en 2,8 millones, a más tardar cuatro años después de la entrada en vigor de la norma. Para abordar este problema queda también en manos de los Estados la evaluación y limpieza de esos terrenos, derivando el gasto de los trabajos a los responsables de la contaminación, de acuerdo con el principio de «quien contamina paga».

Por último, la Comisión publicará un conjunto de herramientas de gestión sostenible del suelo que proporcione a los gestores del suelo información práctica, señalando las mejores prácticas y los últimos resultados de las investigaciones sobre el suelo.

Otras iniciativas europeas

Europa ya cuenta con una Estrategia para la Protección del Suelo, en la que se marcan objetivos para 2030, como luchar contra la desertificación y los suelos degradados, lograr una absorción neta de gases de efecto invernadero de 310 millones de toneladas equivalentes de CO2 al año, conseguir que las aguas superficiales y subterráneas se presenten en buen estado, o reducir las pérdidas de nutrientes en un 50% como mínimo, el uso y el riesgo globales de los plaguicidas químicos en un 50%, así como el uso de los plaguicidas más peligrosos en un 50%. También plantea metas a largo plazo, con la vista puesta en 2050, como alcanzar la ocupación cero de suelo, reducir la contaminación del suelo a unos niveles no perjudiciales para la salud y para los ecosistemas, y alcanzar la neutralidad climática en la gestión del suelo.

También se constituyó hace tiempo el Observatorio Europeo del Suelo (EUSO), una plataforma que apoya la investigación y la innovación de la UE en este ámbito. Además, la protección del suelo es el foco de una de las misiones de la UE, «Un pacto sobre el suelo para Europa«. La Comisión Europea anunció el pasado año que invertiría 90 millones de euros en 17 nuevos proyectos de investigación integrados en esta iniciativa, y cuyos objetivos generales son la restauración y la conservación de la salud del suelo para la producción sostenible de alimentos saludables, la protección de la biodiversidad, el fomento de la resiliencia frente al cambio climático y la contribución a los objetivos del Pacto Verde Europeo.

Euskadi, pionera en la protección de los suelos

Euskadi es la única Comunidad Autónoma y uno de las pocos territorios en Europa con una estrategia de protección integral de este recurso. La Estrategia de Protección del Suelo de Euskadi 2030 pretende que para 2050, todos los suelos en la CAV sean gestionados de forma sostenible, garantizando su salud y funciones a largo plazo. Para ello, establece medidas para reducir el consumo de suelo, mejorar la gestión de su ocupación, protegerlo de impactos perjudiciales, restaurar los suelos degradados y potenciar su gestión y uso sostenible.

Antes de establecer la Estrategia se desarrolló un diagnóstico preliminar del estado de los suelos de Euskadi, en el que intervinieron distintas administraciones e instituciones públicas, además de otros agentes entre los que estuvo Aclima. En ese análisis se plasmaron 69 acciones para un primer plan de acción que fue la base de partida para el despliegue de la Estrategia de Protección del Suelo de Euskadi

Aclima también desarrolla un grupo de trabajo  cuyo objetivo es aportar soluciones a los principales retos de los suelos contaminados en Euskadi en toda la cadena de valor con el objeto de aportar soluciones innovadores tanto para el ámbito privado como de la administración.

El año pasado Ihobe, Sociedad Pública de Gestión Ambiental del Gobierno Vasco, organizó el congreso SOILUZIOAK 2023, en el que más de 300 expertos debatieron sobre las claves para una gestión sostenible del suelo desde diferentes enfoques, como la vertiente legislativa, la adaptación al cambio climático, la ordenación del territorio o la sensibilización y divulgación del valor del suelo. Desde Aclima colaboramos en la organización de una mesa que bajo el título de «Desafíos para la protección del suelo en diferentes ámbitos de actuación» sirvió como espacio para que entidades asociadas al clúster presentaran sus propuestas para abordar los retos de la recuperación y protección de los suelos.

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