
La Comisión Europea está preparando un Acto Delegado para para restringir la exportación de materiales reciclados y determinados flujos de residuos a países no pertenecientes a la OCDE. Esta nueva normativa desarrollaría el Reglamento de Traslados de Residuos que está en vigor desde mayo de este año, y ampliaría su alcance respecto a la medida anunciada previamente, que se refería específicamente al aluminio, afectando a más materiales reciclables. Además, la CE ya ha publicado el borrador de la lista de países no pertenecientes a la OCDE que podrán seguir importando determinados residuos no peligrosos procedentes de la UE a partir de mayo de 2027. La lista definitiva se establecerá tras concluir la consulta pública que se cerrará el próximo 16 de octubre.
Si bien el Reglamento de Traslados de Residuos lleva vigente desde el 21 de mayo de 2026, aun queda por entrar en vigor la prohibición total de exportar residuos plásticos a países no pertenecientes a la OCDE, a partir del 21 de noviembre de 2026. Hay que recordar que el Reglamento establece que, desde el 21 de mayo de 2027, la UE solo exportará residuos a países no pertenecientes a la OCDE si estos lo solicitan y demuestran que pueden gestionarlos de forma sostenible. El Acto Delegado en el que está trabajando la Comisión Europea establecería más limitaciones y quedarían por definir los flujos afectados y las posibles excepciones que determinarán el alcance de las restricciones y sus efectos sobre las empresas vinculadas a la recuperación y comercialización internacional de materiales reciclables
El objetivo del Reglamento (UE) 2024/1157 es reforzar el control sobre las exportaciones de residuos y garantizar que estos se gestionen de forma ambientalmente adecuada fuera de las fronteras europeas. En la práctica supone una de las reformas más importantes a nivel europeo en materia de Economía Circular y gestión de residuos. Para ello, apuesta por impulsar la digitalización, establece nuevas obligaciones de información, control y trazabilidad de los residuos, y restringe la exportación de residuos, especialmente a países no pertenecientes a la OCDE. La intención es estimular el mercado de materias primas secundarias, mejorando la autonomía estratégica europea, ya que se estima que actualmente casi la mitad de los metales y más del 70% de las materias primas fósiles empleadas por la industria europea provienen de terceros países.
Una de las medidas más importantes de esta normativa ha sido la implantación de la plataforma DIWASS, que permite gestionar digitalmente la documentación y el intercambio de información sobre traslados de residuos dentro de la UE, simplificando los trámites y reduciendo costes administrativos.
Acto Delegado
Como su contenido aun no se ha definido, existe incertidumbre entre las empresas acerca de las implicaciones para el sector del reciclaje y para los flujos internacionales de materiales. Habrá que esperar a que se concreten los flujos afectados, los países autorizados y las posibles excepciones para poder aventurar las posibles consecuencias sobre las operaciones de exportación de materiales reciclados, y si se consigue impulsar el mercado europeo de materiales secundarios.
Sin embargo, diversas asociaciones ya han puntualizado sus reticencias respecto a una limitación excesivamente rigurosa de la exportación de materiales reciclados. Recycling Europe ha reclamado que cualquier posible restricción se base en evidencias, ya que el debate ha parecido girar en los últimos tiempos sobre cuestiones como la autonomía estratégica, la seguridad de los recursos, la circularidad y la protección ambiental. Por el contrario, la asociación defiende que antes de plantear nuevas restricciones se debería aclarar definición precisa del problema que se pretende resolver y de las evidencias que justifican las medidas planteadas. Particularmente, solicita a la CE que explique qué certezas demostrarían una eventual escasez de aluminio reciclado en Europa y qué información demostraría que las exportaciones están generando problemas ambientales en los países de destino.
Por su parte, el Bureau of International Recycling (BIR) espera a que se definan los flujos de residuos que estarán incluidos, qué destinos se verán afectados, si se contemplarán excepciones y cuándo comenzarán a aplicarse las nuevas disposiciones. Sin embargo, alertan de que mayores restricciones podrían provocar importantes alteraciones en los mercados internacionales del reciclaje.
La Federación Española de la Recuperación y el Reciclaje (FER) ha expresado su preocupación por limitar las exportaciones de metales reciclados sin crear demanda en Europa. El continente no consume todo el metal reciclado que produce y, según sus datos, de los casi 100 millones de toneladas de acero reciclado y 6,2 millones de toneladas de aluminio reciclado generados por los gestores de residuos europeos, aproximadamente el 80% de estos materiales se usan en Europa, pero el 20% necesita ser exportado.
Residuos a países no OCDE
A la vez que se está preparando este Acto Delegado, la CE ha abierto una consulta pública sobre el borrador de la lista de países no pertenecientes a la OCDE a los que se les podrá seguir exportando residuos no peligrosos. Esta consulta se cerrará el 16 de octubre, y la aplicación de la norma entrará en vigor el 21 de mayo de 2027. Desde esa fecha, la UE solo exportará residuos a países no pertenecientes a la OCDE si estos lo han solicitado expresamente y han demostrado que pueden gestionarlos de forma sostenible. El resultado de la evaluación inicial se resume en un informe publicado junto con la lista de países sobre los que la Comisión está recabando información de todas las partes interesadas, incluidos los ciudadanos, las empresas, las ONG, las autoridades públicas y los investigadores.
Hasta ahora se han recibido 32 solicitudes: Andorra, Arabia Saudí, Bangladés, Bosnia y Herzegovina, Egipto, El Salvador, Georgia, Hong Kong, India, Indonesia, Kazajistán, Laos, Malasia, Mauricio, Moldavia, Mónaco, Montenegro, Marruecos, Nigeria, Macedonia del Norte, Omán, Pakistán, Filipinas, Serbia, Singapur, Sri Lanka, Taiwán, Tailandia, Togo, Túnez, Ucrania y Vietnam. Si bien la primera lista de países autorizados se establecerá una vez concluida la consulta, los países que deseen seguir recibiendo residuos europeos podrán solicitar una autorización específica, siempre que acrediten que cuentan con capacidad para gestionarlos de manera sostenible. Finalmente, la primera lista definitiva se adoptará antes de que finalice 2026 y será revisada, como mínimo, cada dos años.
En 2025, la Unión Europea exportó 32 millones de toneladas de residuos en total, entre el 40% y el 50% de las mismas se dirigieron a naciones no pertenecientes a la OCDE. En lo que respecta específicamente a los residuos plásticos, la UE produce alrededor de 40 millones de toneladas al año y exporta entre 1 y 1,5 millones de toneladas. Turquía ha sido el mayor receptor en 2025, con 510.000 toneladas, seguida de Malasia (276.000 toneladas), Indonesia (215.000 toneladas), Vietnam (137.000 toneladas) y Reino Unido (108.000 toneladas). Desde el 21 de noviembre de 2026 también quedarán prohibidas las exportaciones de residuos plásticos desde la UE hacia países no pertenecientes a la OCDE.
Una Europa más circular
La realidad es que tan solo el 12,2% de los materiales utilizados en la UE procede del reciclaje, lo que nos da idea de la capacidad de crecimiento del mercado de los materiales reciclados. A pesar de esto, la eficiencia de materiales ha aumentado un 19% en la UE entre 2010 y 2022. Pero la dependencia exterior es el auténtico problema, ya que casi la mitad de los metales y más del 70% de las materias primas fósiles empleadas por la industria europea provienen de terceros países.
Existen flujos de residuos que se están infrautilizando, y cuyo aprovechamiento podría facilitar un salto cualitativo a la industria europea. Un ejemplo paradigmático es el de los residuos eléctricos y electrónicos, ya que tan solo el 54% de estos desechos se gestiona correctamente. Por otro lado, un 46% de las materias primas críticas contenidas en los RAEE no se recicla debido al tratamiento ineficiente de los desechos. Además, entre las que sí son gestionadas adecuadamente aproximadamente el 20% se desperdicia durante el reciclaje.
Los residuos electrónicos contienen minerales escasos y costosos de extraer, como neodimio, cobalto y litio, que son esenciales para dispositivos inteligentes y tecnologías de energía limpia. Los expertos calculan que en 2050 Europa podría generar entre 12,5 y 19 millones de toneladas anuales de RAEE, de los que podrían recuperarse más de un millón de toneladas de materias críticas cada año.
Economía Circular, oportunidad para Euskadi
El PPGR2030 establece que para 2030 Euskadi valorice el 85% de los residuos no peligrosos, reduciendo hasta el 15% los desechos que acaban en vertedero. Inequívocamente, alcanzar estas metas implica la construcción de nuevas infraestructuras de gestión de residuos.
Se trata de una oportunidad, si tenemos en cuenta que nuestra industria utiliza intensivamente metales y materiales claves importados, como acero, aluminio, cobre y diversos componentes tecnológicos, lo que la expone a riesgos de interrupción en la cadena de suministro global. El sector ambiental desempeña un papel clave para avanzar hacia un modelo de gestión más circular y bajo en emisiones, consolidando la competitividad del tejido industrial vasco.
El camino ya se está recorriendo, el Informe de Coyuntura Ambiental de Euskadi 2025 revela que desde 2018 en la CAV se ha registrado una reducción del 45% de los residuos que finalizan en vertedero. Desde Aclima se impulsan multitud de iniciativas enfocadas al impulso de la circularidad y eficiencia de los materiales como el proyecto Siderloop, para avanzar hacia una siderurgia vasca más circular.