Las empresas europeas disparan el cálculo de la huella de carbono

Posted by aclimaadmin | abril 30, 2021 | Noticias del Sector

Reino Unido, Francia, Alemania, España e Italia impulsan el avance empresarial

Cada vez son más las empresas que ponen un precio a las emisiones de dióxido de carbono (CO2) que genera su actividad. Un cálculo interno que forma parte de los compromisos empresariales adquiridos hace un lustro en el Acuerdo de París para reducir el calentamiento global, anticiparse a los riesgos climáticos e impulsar inversiones sostenibles, y que ahora deberán realizar las grandes compañías españolas, tras la aprobación en el Congreso a principios de este mes de la Ley de Cambio Climático y Transición Energética, pendiente de su ratificación en el Senado.

Así, el número de corporaciones que ya incluye este mecanismo en sus planes de negocio (853) o planea incorporarlo en los próximos dos años (1.159) asciende a más de 2.000, lo que supone un incremento del 80% respecto a hace cinco años, recoge el informe Putting a price on carbon, publicado la semana pasada por la organización internacional sin fines de lucro Carbon Disclosure Project (CDP), en el marco del Día Mundial de la Tierra y de la cumbre virtual de líderes por el clima, impulsada por el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, para que su país recupere el liderazgo perdido y se refuerce esta lucha mundial.

Dichas compañías suponen más de 27 billones de dólares por capitalización bursátil; las 3.573 restantes no lo ven aún prioritario. El estudio analiza en total cerca de 6.000 empresas de 84 países.

Europa registró el mayor crecimiento (39,5%) en el último año por el protagonismo de Reino Unido, Francia, Alemania, España e Italia. Le siguen Asia, con un alza del 22%, tras los avances de China, que subió el 27%, y Norteamérica (25%), impulsada por EE UU, con un aumento del 73%. Aun así, Asia lidera en cuanto a la cantidad de empresas (796) frente a Europa (661).

45 españolas

ArcelorMittal, BNP Paribas, Danone, Enel, Lufthansa, Microsoft, Ørsted y Renault son algunas de las firmas que acaban de adoptarlo, señala el documento. Respecto a las españolas, figuran 45, ocho más respecto al informe de 2016. Entre ellas, Abengoa, Acciona, Iberdrola, Acerinox, IAG, Amadeus, Banco Santander, BBVA CaixaBank, Cajamar, Ferrovial, Grupo Logista, Inditex, Map­fre, Repsol, Cepsa, Enagás, Naturgy y Siemens Gamesa.

En general, el precio que las compañías examinadas divulgan y que usan como herramienta de medición es de 25 dólares por tonelada de CO2 equivalente. En las europeas y las asiáticas, el valor es mayor, de 28 dólares. Desde CDP consideran, sin embargo, que las empresas deberían incrementar el importe, ya que cada vez más países incorporan dicho mecanismo en su normativa y dado que el mercado de derechos de emisiones europeo ha registrado máximos este año, al pasar de 40 dólares a 44,8 en marzo.

Motivos

¿Por qué este incremento? La mayor presión regulatoria medioambiental está detrás de esta tendencia favorable. No obstante, las empresas aducen tres razones principales. Primero, porque potencia las inversiones bajas en carbono. Segundo, porque mejora la eficiencia energética. Y tercero, porque propicia un cambio de comportamiento en la organización.

CDP pone como ejemplo el caso de la francesa Renault, que utiliza esta política para que tanto sus plantas de fabricación como el producto que oferta (los coches) sean más eficientes. O la española Acciona, que fija la tonelada de CO2 en 40 dólares, y lo usa para calcular sus emisiones de alcance 1 y 2, es decir, las generadas directamente por su actividad e indirectamente por el consumo de electricidad, explican.

En el mundo, más de 2.000 firmas ponen o planean establecer un precio a sus emisiones

También lo utiliza para la gestión de riesgos y evaluación del impacto ambiental de algunos proyectos de licitación a medio y largo plazo, así como de los vigentes, y dependiendo del nivel de exposición, la empresa decide si lo asume, lo mitiga, lo transfiere o lo evita, añaden. “Este precio sombra [el tipo usado] impulsa las inversiones tecnológicas, la producción baja en carbono y mitiga el riesgo de incursionar en ciertos negocios con impuestos al carbono altos y que el Banco Europeo de Inversiones y el Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo han calculado en 20-40 dólares en 2020, pero que subirán a 50-100 en 2030”.

Los mayores progresos se registran en el sector financiero, con un aumento del 6,2% respecto al año anterior. En general, 11 de las 13 actividades evaluadas reportan avances, recoge el informe. Y pese a que el sector eléctrico mantiene su liderazgo, en los últimos años (2019 y 2020) ha experimentado un declive. Esto se debe, según CDP, a que más empresas responden a los cuestionarios de la organización, pero muchas de ellas, sorprendentemente, no usan ni contemplan aún poner un precio al carbono.

Acciona, Iberdrola, Repsol, Naturgy, CaixaBank, Banco Santander, Inditex y Siemens Gamesa son algunas de las españolas que figuran

CaixaBank está comprometida con el respeto a la sostenibilidad más allá de sus obligaciones legales e integra la variable ambiental en su negocio”, indican en la entidad, neutra en carbono desde 2018 y que acaba de absorber Bankia, que figuraba también en este informe. En 2020 cerró 56 operaciones de financiación verde entre préstamos y bonos por valor récord de 12.100 millones de euros, resaltan. Ha reducido un 80% sus emisiones desde 2009, toda la energía que contrata proviene de fuentes renovables y compensa el 100% de sus gases, incluidos los indirectos, entre otras medidas, detallan.

Banco Santander logró la neutralidad en carbono en 2020. Quieren que su consumo eléctrico sea limpio en 2025 (en 2020 se situaba en el 57%) y rebajar el 100% de los plásticos innecesarios en sus oficinas, según los datos publicados en su página web. “Nuestro objetivo es facilitar la movilización de 120.000 millones en financiación verde entre 2019 y 2025 y de 220.000 millones en 2030. Al cierre de 2020 hemos financiado 33.800 millones”, indican.

En alimentación, la francesa Danone es otro ejemplo. Entre las medidas para alcanzar el objetivo de cero emisiones netas en 2050, con un recorte del 50% en 2030, la multinacional cerró en enero un acuerdo de compraventa de energía a 10 años (PPA), de 73 GWh/año, con Iberdrola para cubrir el suministro de todas sus plantas de producción y manantiales en España a partir de abril de 2022. Y completará su consumo con otro contrato anual con la eléctrica hasta los 104 GWh/año. La energía procederá de la planta fotovoltaica Francisco Pizarro, en construcción en Cáceres. En febrero de 2020 añadió al valor de sus acciones el coste financiero de las emisiones de CO2 de su cadena de valor.

El sector eléctrico lidera en este capítulo, pero el financiero fue el que más progresó el último año

“Trabajamos en cuatro ejes de acción: clima, envases, agricultura y recurso hídrico. Las actuaciones para lograrlo son alcanzar el 100% de energía renovable y el recorte de los ratios energéticos en fábrica, reducir la huella de la leche como principal ingrediente, trabajando con los ganaderos en la agricultura regenerativa, y hacer uso del suelo como secuestrador de carbono; introducción de materiales reciclados en nuestros envases, eliminar la deforestación de la cadena de suministro e incentivar una logística sostenible”, resume Charo Saavedra, manager de desarrollo sostenible para Danone Iberia.

Y en el energético, Siemens Gamesa es carbono neutra desde 2019 y espera ser neto cero (sin compensaciones e incluidas las indirectas de sus proveedores) en 2050. El 100% del suministro eléctrico procede de fuentes verdes en España, Dinamarca, Alemania y Reino Unido, donde su huella de fabricación es mayor. Fomenta el coche eléctrico en su flota, también neutra en carbono, y otros modos de transporte como el público o la bici. Y cuando no puede reducir sus emisiones las compensa a través de la obtención de créditos de carbono que se ejecutan bajo los mecanismos de desarrollo limpio de UNFCCC (en 2019, 70.699 toneladas), así como proyectos de reforestación, etc.  “La capacidad total instalada en parques eólicos (107,5 GW) ha evitado la emisión de 281 millones de toneladas de CO2”, apuntan.

Nicolette Bartlett, directora mundial de cambio climático de CDP, ve alentador tal aumento ante la urgencia de la crisis climática, que demanda un cambio sistémico en el comportamiento corporativo. Sin embargo, cree que más empresas tienen que anticiparse a dichos cambios, tomar medidas en la cadena de valor y divulgarlos, así como de los riesgos para los accionistas, ya que el precio y la presión regulatoria irán a más. “Los Gobiernos también deben tomar nota y elevar su ambición regulatoria como palanca para incentivar el progreso empresarial y social con la reducción de las emisiones globales”, insiste.

Fuente: Cinco Días 

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