La Comisión Europea plantea reducir un 90% las emisiones de CO2 para 2040

Posted by aclimaadmin | 09/02/2024 | Aclima bloga

Europa quiere demostrar con hechos su intención de ser el primer continente climáticamente neutro del mundo para 2050 y está trabajando en fijar una reducción de emisiones del 90% para 2040. Si bien en su Objetivo 55 ya se planeaba reducir en al menos un 55% las emisiones para 2030 un grupo de países entre los que se encuentra España ha demandado acciones concretas que reafirmen a la UE como líder global en la transición climática. Este movimiento se produce a pocos meses de la finalización de la COP 28, donde se consensuó un acuerdo histórico para dejar atrás los combustibles fósiles que venga acompañado de reducciones “profundas, rápidas y sostenidas” de las emisiones.

Durante la COP 28 se presentó el primer Balance Mundial que evalúa el progreso realizado hacia la mitigación del calentamiento global desde el Acuerdo de París en 2015. Y sus conclusiones no son esperanzadoras, ya que revela que el planeta no está en camino de cumplir los objetivos establecidos para contener el calentamiento global por debajo de los 2ºC. En cualquier manera, la Ley Europea del Clima encomienda a la Comisión que proponga un objetivo climático de la UE para 2040 a más tardar seis meses tras la presentación de ese primer balance global.

En ese sentido, recientemente 11 Estados miembros han dirigido una petición oficial a la Comisión Europea para que se fije un objetivo climático ambicioso para 2040. La intención sería garantizar un plan climático que contemple el objetivo de mitigar el calentamiento global por debajo de los 1,5ºC para presentarlo antes de la COP30, a celebrar el próximo año en Brasil.

En el mes de diciembre el Consejo Europeo manifestó que acogía con satisfacción las conclusiones del primer Balance Mundial y la semana pasada los países de la UE se reunieron para empezar a debatir acerca del objetivo climático para 2040. Esta misma semana la Comisión Europea ha hecho pública su propuesta, en la que recomienda una reducción neta del 90% de las emisiones de gases de efecto invernadero para 2040 en comparación con los niveles de 1990.

La intención es que esto reduzca la dependencia de la UE de los combustibles fósiles en un 80% e impulse las aplicaciones tecnológicas ambientales, relacionadas con las energías renovables, la eficiencia energética, o el almacenamiento y captura del CO2, entre otras. Aunque no se establecen obligaciones jurídicamente vinculantes, se espera que la propuesta sea la base para una nueva legislación. Recordemos que el próximo junio se celebrarán elecciones a la Eurocámara, por lo que el objetivo para 2040 no podrá aprobarse formalmente hasta la próxima legislatura del Parlamento Europeo.

En el comunicado, la Comisión explica que se valoraron objetivos de reducción de emisiones del 80% o del 85-90% para 2040, pero se descartaron porque retrasarían el despliegue de nuevas tecnologías necesarias para alcanzar la neutralidad climática en 2050. En este sentido, la CE estima que se necesitarán inversiones anuales de cerca de 660.000 millones de euros durante el período 2031-2050, el equivalente al 3,2% del PIB de la UE, para que este despliegue tecnológico sea exitoso. Una cifra elevada pero que hay que ponderar con los daños económicos relacionados con el clima en Europa, 170.000 millones de euros en los últimos cinco años según las evaluaciones comunitarias, y con la estimación de que la dependencia de Europa de los combustibles fósiles representó más del 4% del PIB de la UE en 2022.

Superando el Objetivo 55

Hace tiempo la Comisión Europea presentó el paquete de medidas Fit for 55, en el que se recogen las actuaciones para acelerar el objetivo de reducción de gases de efecto invernadero del actual 40% hasta un 55% en 2030 con respecto a las emisiones de 1990. La legislación europea convierte esta meta en una obligación jurídica, ya que el fin último es que Europa sea climáticamente neutra para el año 2050.

Sin embargo, los datos científicos sugieren que es necesaria una mayor ambición. El primer Balance Mundial presentado en la COP28 del año pasado deja claro que el objetivo de contener el calentamiento global por debajo de los 2ºC no es seguro, ya que las emisiones no han dejado de aumentar y, de hecho, en 2023 se ha batido de nuevo el récord de CO2 emitido a la atmósfera, con 40.900 millones de toneladas. También el PNUMA ha publicado hace unos meses el “Informe sobre la brecha de emisiones de 2023”, en el que califica las actuales políticas climáticas como insuficientes y estiman que, de no cambiar la situación, el planeta está abocado a un aumento de por lo menos 3ªC de temperatura global. También calculan que las emisiones de GEI deberían mitigarse entre el 28 y el 42% de aquí a 2030 para evitarlo.

En la misma línea, el Consejo Asesor Científico Europeo sobre Cambio Climático (ESABCC) ha hecho público recientemente un informe en el que detalla las principales lagunas en la política climática de la UE posterior a 2030, y señala que las energías renovables y la captura de carbono son los asuntos más urgentes a acometer para mejorar el desempeño ambiental de la UE. Además, ha recomendado una reducción de entre un 90 y un 95% de las emisiones para 2040 y la retirada “urgente” de los subsidios a los combustibles fósiles.

La COP28 celebrada el año pasado fue la primera cumbre climática en la que se reconoció oficialmente la necesidad de dejar atrás los combustibles fósiles, proponiendo una rebaja de emisiones del 43% para 2030 y del 60% para 2035 respecto a 2019 y así alcanzar el cero neto en 2050. El matiz está en que también se aclara que la reducción de emisiones debe adaptarse a las diferentes circunstancias de cada país.

Frente a esto, la Comisión Europea ha querido dejar claro su liderazgo global en acción climática y es la primera región que se fija un objetivo tan ambicioso en cuanto a la reducción de emisiones. No en vano, el Pacto Verde Europeo es una legislación pionera en materia ambiental y establece a las claras la posición europea a favor de un escenario futuro en el que la descarbonización de la economía sea una realidad palpable.

Avances para 2040

No hay que perder de vista que el objetivo global es mitigar lo más posible el aumento de la temperatura global a final de siglo. Un recorte de las emisiones de gases de efecto invernadero del 90% respecto a las 1990 es un gran paso, ya que las economías ricas como la europea deben estar en la punta de lanza de esta meta, pero para lograr el efecto global deseado otros actores como Estados Unidos, China y Rusia deben responder con otras medidas similares.

El objetivo para 2040 determinará los ejes de la acción climática de la UE en la próxima década, pero el camino recorrido hasta ahora ya ha sido fructífero, puesto que entre 1990 y 2022 Europa ya ha conseguido rebajar sus emisiones en un 32,5%. El recorte de emisiones propuesto se refiere a emisiones netas, es decir, que se deberían sumar la rebaja de emisiones brutas y el volumen de GEI que puedan absorberse mediante sumideros naturales y tecnologías de captura y almacenamiento de CO2. En este sentido, los cálculos de la CE estiman que en 2040 el nivel de emisiones de GEI en Europa debería ser inferior a 850 MtCO2 y la eliminación de carbono debería alcanzar hasta los 400 MtCO2, esto significaría que la reducción real de emisiones en la práctica tendría que ser del 82%.

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