Soluciones ambientales para los tejidos sintéticos

Posted by aclimaadmin | 23/02/2024 | Aclima bloga

La moda es una industria en alza, entre 2000 y 2015 la producción de ropa se ha duplicado en el planeta, hasta superar los 100.000 millones de prendas anuales, y se estima que los consumidores compran de media un 60% más de ropa ahora que a principios de siglo. Pero este incremento se basa en la proliferación de las fibras sintéticas. Por ejemplo, en 2020 se fabricaron 109 millones de toneladas de fibras textiles y más de la mitad fueron de poliéster. La evidencia es que los textiles sintéticos impactan en el medio ambiente, tanto por las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) que ocasionan en su ciclo de vida, como porque son responsables del vertido de entre 200.000 y 500.000 toneladas de microplásticos cada año a los océanos. Por eso, es urgente acometer el desafío de una moda más sostenible y ambientalmente respetuosa.

Vivimos en una sociedad consumista y eso se refleja en la industria de la moda. En las últimas décadas el ciclo de vida de las prendas se ha ido reduciendo progresivamente, y los compradores tienden a adquirir ropa cada vez de peor calidad, pero más barata, por lo que acaban comprando una mayor cantidad de prendas de media. Esto lleva a que entre 2000 y 2015 se haya reducido un 36% el tiempo de uso que damos a cada prenda y en Europa, según datos de la CE, más del 30% de la ropa de los ciudadanos no se usa en, al menos, un año.

Esta dinámica no sería posible sin la popularización de las fibras sintéticas, que abaratan el coste de la ropa frente a la elaborada mediante tejidos naturales. El fenómeno cada vez va a más. En 2020 se produjeron en todo el mundo 109 millones de toneladas de fibras textiles. Esta cifra aumentó hasta los 116 millones de toneladas en 2022, de las que 75,5 millones correspondieron a fibras sintéticas. Las estimaciones alertan que para 2025 la producción mundial puede alcanzar los 124 millones de toneladas. Sin duda el poliéster es el tejido sintético más popular. En 2020 supuso el 52,5% de la producción mundial de textiles y si se mantiene su curva de crecimiento para 2030 superará las 70 millones de toneladas, suponiendo el 75% de la fabricación global de tejidos.

Consumo de textiles sintéticos en Europa

Aunque la mayoría de las fibras textiles sintéticas se producen en Asia, Europa es el mayor importador mundial de estos productos en términos económicos. En 2017 los europeos consumieron alrededor de 13 millones de toneladas de este tipo de textiles, incluyendo ropa, calzado y tejidos para el hogar. Las estimaciones oficiales ponen el acento en que en el continente el 60% de la ropa y el 70% de los textiles del hogar están fabricados con fibras sintéticas. En total, las prendas de vestir y los tejidos domésticos suponen el 70% de las fibras textiles sintéticas empleadas en Europa, el resto se divide entre textiles técnicos y usos industriales, como las fibras empleadas en vehículos, maquinaria y otros equipamientos.

En lo que respecta a los residuos, se calcula que los europeos desechan anualmente alrededor de 5,8 millones de toneladas de textiles, unos 11 kg por persona, de las que más del 60% corresponden a fibras sintéticas. Según los datos de la federación internacional de empresas de reciclaje (BIR) las tasa de reciclaje textil es del 26% en Europa. Alrededor de un tercio de los residuos textiles se recogen por separado y una gran parte se exporta para su reutilización o reciclaje a regiones extracomunitarias. Aunque los datos varían bastante según el país, de media entre el 60 y el 70% de los textiles recolectados se reutilizan, entre el 10 y el 30% se reciclan y entre el 10 y el 20% se incineran o se depositan en vertederos. Lo malo es que los textiles que no se recogen por separado acaban en la basura mixta, y su clasificación puede ser costosa y complicada, incrementando la posibilidad de que acaben en vertederos o incinerados.

Impacto ambiental de los textiles sintéticos

Como sabemos, las fibras textiles sintéticas se producen a partir de combustibles fósiles, como el petróleo y el gas natural. Los problemas ambientales derivados tienen que ver con las emisiones de GEI durante su fabricación y transporte, con el uso de recursos no renovables en su elaboración y con su capacidad de liberar microplásticos. En este sentido, se estima que las emisiones de Gases de Efecto Invernadero de la producción textil global superan las de todos los vuelos internacionales y tráfico marítimo combinados, la industria de la moda es la segunda que más agua consume y genera el 20% de las aguas residuales del planeta, y es responsable de verter hasta medio millón de toneladas de microplásticos al año al mar. De hecho, un estudio calcula que el 35% de los microplásticos liberados en los océanos de todo el mundo proceden de textiles sintéticos.

Para producir fibras sintéticas se requiere grandes cantidades de energía, asociadas a emisiones de CO2 y contaminantes. De hecho, se calcula que el ciclo de vida completo de 1 kg de tejido de poliéster es responsable de la liberación de más de 30 kg de dióxido de carbono, por tan sólo 20 kg asociados con el algodón. Además, los tintes, blanqueadores y procesos químicos empleados para tratar la ropa también tienen impacto ambiental ya que liberan sustancias químicas peligrosas en el suministro de agua.

Pero los efectos ambientales de estos tejidos no se dan solo durante su producción. El uso de las prendas sintéticas implica labores como el lavado, secado y planchado doméstico y/o industrial, que también generan impactos ambientales en gasto energético, de agua y liberación de microplásticos.

Los problemas del reciclaje

Se estima que globalmente tan solo el 0,06 % de todos los residuos textiles se recicla en fibras para su uso en nuevos tejidos. Si consideramos que en 2015 el 13% de todos los residuos plásticos tuvo origen textil podemos pensar que aumentar su tasa de reciclado puede ser una solución. Si bien es cierto que la ropa confeccionada con un solo tipo de fibra puede reciclarse con bastante facilidad, en la mayoría de los casos las prendas están hechas con mezclas de varias fibras, y las fibras naturales se reciclan mediante procesos diferentes a los de los tejidos sintéticos, por lo que cuando se presentan juntas resulta complejo separarlas para su reciclaje.

Particularmente los tejidos de poliéster son muy complicados de reciclar, ya que la fibra se degrada significativamente cada vez. Por eso los desechos de poliéster se aprovechan para unos como relleno de colchones, tapicería de automóviles y aislamiento

Hacia una moda más sostenible y circular

Para mejorar la sostenibilidad de la industria de la moda no hay otro camino que promover las fibras sostenibles, tratar de minimizar las emisiones de microplásticos, y optimizar la recolección selectiva, la reutilización y el reciclaje de la ropa desechada. En concreto, Europa quiere que en 2030 todos los textiles sean duraderos y reciclables, fabricados en gran medida con fibras recicladas, libres de sustancias peligrosas y ambientalmente respetuosos. Así se afirma en la Estrategia para la circularidad y sostenibilidad de los productos textiles, ya que la moda es uno de los aspectos contemplados en el Pacto Verde, la apuesta europea por alcanzar la neutralidad climática en 2050. De hecho, en el Plan de Acción de Economía Circular de 2020, la Comisión Europea identificó los textiles como una categoría de producto prioritaria e incluye medidas como la propuesta de Reglamento sobre el diseño ecológico de productos sostenibles.

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