Antes de que una empresa industrial decida sustituir sus calderas de gas o integrar energía solar en su proceso productivo, necesita saber si la operación tiene sentido técnico y económico. Ese análisis previo, imprescindible para comprometer inversiones energéticas millonarias, puede llevar semanas.
CIRCE ha desarrollado una solución interna para reducirlo a unos pocos días. No se trata de un software que el cliente instala o maneja, sino de una capacidad técnica propia que el equipo del centro tecnológico pone al servicio de las empresas dentro de su servicio de consultoría tecnoeconómica.
La herramienta se llama DescarbonIA y combina inteligencia artificial conversacional con modelos matemáticos de optimización. El técnico no arranca con una hoja de cálculo en blanco: describe el problema en lenguaje natural —qué proceso industrial tiene, qué combustible usa, qué quiere cambiar— y la herramienta construye automáticamente el modelo, genera escenarios comparables y devuelve indicadores clave como consumo energético, emisiones, inversión necesaria o coste por unidad producida.
Del excel a la conversión
Los estudios tecnoeconómicos de descarbonización siempre han sido procesos lentos. El técnico construía el modelo a mano, en hojas de cálculo, integrando consumos, costes e hipótesis de operación. Cada vez que quería cambiar un supuesto —¿qué pasa si el precio del hidrógeno baja un 15%? ¿Y si instalamos baterías además de paneles solares?— tenía que rehacer parte del modelo, revisar supuestos y volver a validar resultados.
Un estudio completo con tres o cuatro alternativas podía requerir cerca de una semana. Y, aun así, muchas veces no se analizaban todas las opciones posibles simplemente porque no había tiempo.
Con DescarbonIA, ese mismo pre-estudio energético se puede completar en mucho menos tiempo. Pero el cambio más relevante no es solo la velocidad. Es la capacidad de iterar sin fricciones. Al reducirse el esfuerzo de construir cada escenario, el equipo técnico puede explorar muchas más alternativas: distintos grados de sustitución de combustibles, combinaciones entre tecnologías energéticas, integración de energías renovables, distintas estrategias operativas.
Decisiones que antes se tomaban con dos o tres escenarios ahora pueden apoyarse en diez o veinte. Y eso mejora la calidad de la decisión energética, no solo el tiempo que se tarda en tomarla.
Hidrógeno verde, cerámica y acero: sectores clave
Uno de los principales ámbitos de aplicación de DescarbonIA es el análisis del hidrógeno verde como alternativa al gas natural en procesos térmicos industriales. Cerámica, acero, vidrio o fundición son sectores donde el calor es imprescindible y donde el gas sigue dominando porque sustituirlo no es trivial.
Aragón concentra varios de estos sectores, lo que convierte a la herramienta en especialmente relevante para el tejido industrial aragonés.
En estos casos, las preguntas no son solo económicas, sino también técnicas: ¿cómo se integra el hidrógeno en procesos industriales? ¿Hace falta modificar los quemadores? ¿Se puede mezclar con gas natural como solución de transición? ¿Qué papel juegan las instalaciones solares para reducir costes energéticos?
DescarbonIA permite introducir variables como la demanda energética, la disponibilidad de generación renovable, el coste de la energía o los sistemas de almacenamiento energético, y obtener una comparativa entre distintas soluciones.
Desde la sustitución directa hasta configuraciones híbridas que combinan hidrógeno, electricidad y renovables, el objetivo es identificar las opciones con mayor viabilidad técnica y económica en cada caso.
Un servicio de acompañamiento
DescarbonIA no es una aplicación independiente. Forma parte del servicio de consultoría energética de CIRCE, lo que implica un acompañamiento técnico especializado.
Los resultados del análisis no son un informe final, sino el punto de partida para definir una hoja de ruta de descarbonización industrial: validar soluciones, integrarlas en la operación real, analizar riesgos, planificar fases de implantación y detectar ayudas y financiación disponibles.
Porque descarbonizar la industria no es solo una decisión técnica. Es una decisión estratégica que afecta a la competitividad empresarial, la cadena de suministro y el acceso a financiación.
Los bancos ya evalúan la huella de carbono. Las grandes empresas exigen datos de emisiones a sus proveedores. Y la regulación europea en sostenibilidad es cada vez más exigente.
En este contexto, contar con un análisis energético rápido, preciso y basado en inteligencia artificial antes de acometer grandes inversiones no es un lujo. Es la diferencia entre una decisión informada y una apuesta a ciegas.
Y esa herramienta, desarrollada en Zaragoza, ya está ayudando a transformar la industria aragonesa.
Fuente: Hoy Aragón