En las últimas décadas, los avances tecnológicos han modificado enormemente el diseño y las características de los aparatos eléctricos y electrónicos. Este hecho es muy significativo para los consumidores finales en algunos casos, y probablemente el de los aparatos de televisión es uno de los mejores ejemplos, por la desaparición de los equipos de tubo de rayos catódicos, e incluso por su cambio de uso e incluso de nombre mayoritario (monitores o pantallas).
Estos equipos antiguos ya no se comercializan, pero el número de pantallas que llegan a las plantas de tratamiento es todavía muy elevado. Para su reciclaje se realiza un proceso de desmontaje manual de la carcasa para extraer la bobina de cobre y la tarjeta impresa, que se completa con una máquina de corte posterior para separar y limpiar el vidrio eliminando el polvo fosforescente.
Los monitores de tubo se han ido sustituyendo por las pantallas planas LCD y LED, que usan tecnologías diferentes y, sobre todo, ocupan un espacio menor. La vida comercial de las pantallas LCD ha sido corta e irán desapareciendo de las plantas de gestión. Esto se debe entre otros factores a que su fuente de alimentación es una lámpara de mercurio, elemento tóxico que es necesario extraer para su tratamiento adecuado. Las pantallas LED no tienen este problema, pero, en cualquier caso, ambas disponen también de circuitos impresos de interés. Las extracciones se realizan utilizando una máquina de corte, para mejorar la accesibilidad manual y el manejo de equipos cuyo tamaño puede ser muy grande.