Álava se encuentra en un momento «clave» para la gestión de residuos, enfrentándose al ambicioso objetivo marcado por las directivas europeas de alcanzar el 55% de recogida separada para el año 2035. Aunque el territorio ha mantenido una tendencia positiva en la separación de residuos, con una tasa que actualmente se sitúa en el 41%, los expertos advierten que es necesario acelerar el ritmo.
Iker Alejo, Coordinador técnico del Observatorio de Residuos, apunta a la magnitud del reto: «Ahora mismo estamos separando el 41% de todo lo que generamos: de esos 400 kg, nos falta bastante por separar. Ahora mismo 235 más o menos estarían mezclados todos juntos en ese contenedor gris».
El Reto: Rescatar el orgánico y el textil
Los datos del Observatorio de Residuos, una herramienta pionera para la toma de decisiones, han identificado dónde se concentra el margen de mejora. Eva Díaz de Arcaya, jefa de Prevención Ambiental, es clara: «tenemos que meterlo, claramente porque la tendencia es favorable, pero hay que correr más». La prioridad es rescatar lo que actualmente se desecha incorrectamente.
«Solo un 14% debería estar en el contendor de resto; todo lo demás tiene sus contenedores, que podría ser el textil con el contenedor blanco, el orgánico con el marrón, el papel, el vidrio, los envases, todo tiene su su destino mejor», explica Iker Alejo.
Reciclar la materia orgánica se perfila como el reto más grande, ya que constituye la fracción mayoritaria en el contenedor de resto. «Los biorresiduos y el textil son el reto; estamos en un 25% de reciclaje».
Más de lo que ves
Respecto al textil, Saray Zarate, diputada foral de Desarrollo Económico y Sostenibilidad, indicó que mientras otros residuos mejoran, el textil va «al contrario; cada vez hay más residuo textil». Para combatirlo, la Diputación ha lanzado una campaña de concienciación ‘Más de lo que ves’. «Lo primero que queremos es formar, educar, enseñar…que seamos conscientes los alaveses y alavesas de ese residuo textil», afirma Zarete, buscando que la ciudadanía sea capaz de darle una segunda vida o depositarlo en el contenedor adecuado.
La campaña de sensibilización sobre el residuo textil puesta en marcha por la Diputación Foral de Álava ha integrado activamente a personas con diversidad funcional, en la campaña. «Actúan con el rol de monitores excelentes» apunta Begoña Rodríguez, subdirectora técnica del área de personas con discapacidad del IFBS.
Compost y voluminosos
Para apoyar la acción ciudadana, la Diputación está impulsando dos inversiones esenciales financiadas en parte con fondos Next Generation. Se trata de las nuevas Plantas de Compostaje y de Voluminosos que estarán listas para 2026. María José Madeira, directora de Medio Natural, señala que estas infraestructuras son la «base técnica y estructural que necesitamos realmente para abordar estos retos».
La primera infraestructura clave es la Planta de Compostaje en Jundiz. Ana Martínez Antoñana, jefa del servicio de calidad ambiental, reconoce la dificultad: «reciclar el orgánico es como que nos está costando un poquito»
La planta de Compostaje, que se espera esté operativa después del verano, tratará inicialmente 13.000 toneladas al año. El resultado será «un compost de alta calidad que se pueda usar como enmienda orgánica, pues para fertilizar mejor nuestros campos».
La segunda infraestructura es el Centro de Voluminosos y Reutilización. Este centro busca valorizar materiales como muebles, madera y electrodomésticos, y se espera que esté construido antes del verano. Ana Martínez Antoñana explica que en el centro «se limpia, pinta, se retapiza, lo que sea necesario, ¿no?» para su reutilización.
Además de estas grandes plantas, la red de Garbigunes forales cumple un papel crucial en la reutilización. Rosana Zubiaga, responsable de la empresa Elder que gestiona estos puntos, explica su función como el destino para «residuos que no tienen un contenedor, que de repente te los encuentras y dices, ‘¿qué hago con esto?». Solo el año pasado, las casetas de segunda vida de los garbigunes evitaron la gestión de 37 toneladas de residuos.
Ayala y Elburgo
El cumplimiento de los objetivos pasa también por replicar las buenas prácticas en los municipios. Nati López de Munain, alcaldesa de Elburgo, relata cómo su municipio ya ha superado el objetivo europeo con un sistema puerta a puerta para el orgánico: «establecemos un sistema de recogida en el cual cada domicilio tiene que separar en origen y depositarlo en su cubo correspondiente en un cubo marrón en la puerta de su domicilio». Gracias a este método «estamos en un 65% actualmente, incluso superado» apunta.
En la Cuadrilla de Ayala, el foco ha estado en el desperdicio alimentaria. Para combatirlo, impulsaron la red de comercio verde entre locales comerciales y hosteleros y entregaron materiales de prevención, como «tapers compostales para poder ofrecer a las personas consumidoras», señala Aintzane Arbaizagoitia, técnica de medio ambiente de la cuadrilla. Además, en una proyecto piloto para evitar que se tiren alimentos hecho con dos supermercados se han recogido «dos toneladas de alimentos».
La diputada Saray Zarate apunta a la necesidad de involucrar a toda la ciudadanía: «el mejor residuo es aquel que que no se genera y tenemos que quitarnos la pereza que nos puede dar a veces separar los residuos».
Fuente: Cadena SER