
El sector medioambiental creará 3.000 empleos en Euskadi de aquí a 2030, pero es necesaria la colaboración público-privada para adaptar las empresas y formar a los trabajadores del futuro para esos nuevos puestos.

La apuesta de Europa es clara. El cambio de paradigma del modelo económico está en marcha y pasa por una mejora de los estándares ambientales y un claro impulso al desarrollo sostenible justo para el conjunto de la sociedad.
Este contexto está creando una nueva demanda de puestos de trabajo, los relacionados con la economía circular y la descarbonización. Estos perfiles ya están experimentando un auge y la Organización Internacional del Trabajo estima que los nuevos empleos de la economía verde podrían superar los 30 millones en 2030.
La ocupación de estas nuevas vacantes requiere formación y las instituciones deben ponerse a ello para activar planes de formación, titulaciones específicas y otras soluciones formativas que faciliten la incorporación a los nuevos puestos de trabajo.
Se estima que el sector medioambiental genere 3.000 empleos en Euskadi en los próximos seis años y se necesitan manos. Para abordar la manera en la que las diferentes instituciones y organizaciones deben afrontar el reto de la formación y la generación del empleo verde El Diario Vasco y Aclima reunieron en DV Gunea, en el Foro Empleo Verde Green Jobs, a Alfonso Gurpegui, viceconsejero de Empleo e Inclusión del Gobierno Vasco; Aitor Ulibarri, gerente de Serbitzu Elkartea; Unai Andueza, director general de Promoción Económica de la Diputación Foral de Gipuzkoa; y Xabier Caño, presidente de Aclima, clúster vasco de medioambiente y aglutinador de la ecoindustria y los productos y servicios medioambientales.
Moderados por Laura Chamorro, los cuatro entraron en harina en una mesa redonda en la que lo primero fue subrayar, a través de Xabier Caño, que «no habrá ninguna actividad económica que no integre la transición ecológica a todos los niveles», lo cual generará «dos elementos críticos: la capacidad que tengamos para recualificar a las personas de los seis millones de empleos que desaparecerán; y la colaboración público-privada», ya que para llevar a cabo esa recualificación y esa formación a las nuevas necesidades es necesario que todos hablen «el mismo idioma», de cara a que haya una interlocución entre el sector privado y el mundo educativo.
Qué se demandará
El propio Xabier Caño expuso qué tipo de perfiles demandará el llamado empleo verde, bajo el que se enmarcan todos los desempeños derivados «del cambio que ha habido en los paquetes legislativos en cuanto a la transición ecológica». Se trata de una «revolución en el mundo del empleo» que buscará personas formadas en «gestión del dato; en derecho medioambiental, dado que este es un sector intervenido y cada año tenemos normas nuevas; y la gestión de residuos, que trae nuevos modelos de negocio para reintroducir en el mercado lo que antes era rechazado». Al tiempo que los nuevos empleos se aglutinarán en torno a estas categorías, se destruirán otros «que serán destruidos por las dinámicas de digitalización», con lo que, para Caño, lo razonable «es desarrollar programas formativos completos y ayuda pública» de cara a que «nadie se quede atrás. No podemos olvidarnos de la gente que se formó hace 20 o 25 años, que va a tener dificultades para adaptarse a estos modelos»
Y ahí fueron interpelados, obviamente, Alfonso Gurpegui, viceconsejero de Empleo e Inclusión del Gobierno Vasco, y Unai Andueza, director general de Promoción Económica de la Diputación Foral de Gipuzkoa: «Desde las formaciones debemos mirar de cerca las transiciones para adaptarnos a ellas y ser más flexibles y ágiles», explicó Gurpegui. Referido a lo que ocupaba en DV Gunea, a los empleos verdes, «vamos a tener empleos vinculados a la energía y a la valorización de residuos, pero hay que hacer hincapié en la incorporación de competencias verdes en las profesiones tradicionales. Desde las ingenierías hasta los cocinas de los restaurantes». Esto requiere «mucha inversión en I+D en todos los procesos productivos» y, cómo no, «tener en cuenta a todas las personas que se vean afectadas e incorporar la recualificación». En este sentido, los fondos Next Generation «han supuesto un importante empujón» y es necesario un «compromiso desde lo público y desde lo privado». Por eso destacó la importancia de un clúster como Aclima, «que hace de aglutinador de las necesidades y a través de la que la interlocución es más sencilla».
La peculiaridad guipuzcoana
Unai Andueza trajo la conversación al marco guipuzcoano, una provincia con un fuerte tejido industrial y empresarial, pero con peculiaridades: «Este tejido está constituido fundamentalmente por pymes y micropymes». Y el propio Andueza le otorga una ventaja: «Ha sabido adaptarse a los tiempos. En los noventa lo hizo en cuestión de sistemas de calidad, luego llegó la gestión avanzada, la industria 4.0, la digitalización… Su capacidad de adaptación es una de las grandes fortalezas que tenemos». Durante los últimos años, Andueza ha detectado también cómo esas pequeñas empresas han empezado a ver de otra manera la inversión en sostenibilidad: «Hace unos años, cuando ibas con esta temática, lo veían con una línea roja en su cuenta de resultados, pero ahora son muchas las que ya lo ven como un factor de competitividad».
Al mismo tiempo, el director foral entiende que «tenemos muchísimas empresas muy bien posicionadas en sectores energéticos o vinculadas a lo eólico» que generan «caladeros de empleo que pueden ser interesantes en la transición ecológica».
La Diputación da mucha relevancia a «la posibilidad de explorar segmentos como la movilidad sostenible e inteligente y estamos haciendo una gran apuesta por la electrificación del vehículo».
Serbitzu Elkartea da servicio al ente público y al privado relacionado con la protección medioambiental y su gerente, Aitor Ulibarri, vive en primera persona la complejidad de «encontrar los perfiles adecuados a los retos que se nos plantean». Explica que «hemos avanzado en la colaboración con el sector educativo para ir generando formaciones», pero cree que ahora se requiere «una visión amplia de hacia dónde nos dirigimos» para «dar respuesta de calidad a un reto que es presente e importante». Lo más urgente es hacer del sector «algo económicamente sostenible y nos debemos juntar todos los actores y tomar decisiones para que así sea».
De cara a encontrar ese talento necesario para este sector en ciernes, entiende fundamental que «las formaciones sean flexibles y puedan ir ajustándose» y recordó que «la competencia está en el exterior», de ahí que sea necesario una «armonización» a nivel europeo y «capacidad para adaptarse». Ulibarri también quiso hacer hincapié durante su alocución en la importancia de «cómo comunicar lo que nos viene» y en la «necesidad de transformarnos todos».
Fue Xabier Caño quien, aprovechando que el debate discurría en torno a la comunicación, lamentó que muchas veces «queda la sensación de que nuestra actividad, que cumple una función pública, es criticada desde una perspectiva desfavorable». Se refería fundamentalmente a la creación de infraestructuras necesarias para acabar con los residuos que de no ser aceptadas «acabarán fuera del territorio». De cara a esa concienciación, considera importante «empezar a hablar el mismo lenguaje entre lo colectivo y lo individual». «Debemos ser capaces de abordar los debates con sinceridad, sabiendo lo que ganamos y lo que perdemos poniéndolo encima de la mesa», añadió Alfonso Gurpegui.
Oportunidad para la mujer
Al ser el verde un sector nuevo, está generando empleo en un tiempo en el que las políticas de igualdad traen consigo la desaparición de viejos paradigmas. Por eso, Caño explicó que «introducimos la igualdad de género» y que el medioambiental es «un sector muy bien representado por la mujer» y que no dejará a nadie en el camino.
Durante el coloquio que mantuvieron estos cuatro expertos en la materia quedó de manifiesto, una vez más, la necesidad de que los sectores público y privado caminen de la mano para encontrar la manera de aterrizar sin un gran coste todo lo que el empleo verde ya está generando y todo lo que ofrecerá, pero también exigirá de aquí a ese horizonte que se ha colocado en el año 2030.
La gestión de residuos es capital
Para la transición verde es capital la gestión de residuos y, para ello, tal y como explicó Caño, «hacen falta infraestructuras y en este territorio no es un tema que tengamos solucionado». Se lamentó de que «cada vez que alguien va a desarrollar una planta de tratamiento se exponga a un escrutinio público y a dificultades». Y subrayó que no es una cuestión «únicamente del ámbito político, sino también mediático».
Aclima gestiona el talento verde
En Aclima, Basque Environmet Cluster, disponen de un gran apoyo para la gestión y atracción del talento verde, ya que cumple una función como agencia de colocación y centro gestor de ofertas de empleo verde. Gracias a su plataforma Aclima Talent: (www.aclimatalent.eus) pueden acceder a perfiles del sector medioambiental. Además, el clúster ha desarrollado el proyecto Empleo Sostenible a través de la Transición Ecológica, promocionado y financiado por la Diputación Foral de Gipuzkoa. A lo largo de esta memoria de investigación, se aproxima al concepto de empleo verde y su situación actual de forma más concreta con el objetivo de que todo ello ayude a plantear una hoja de ruta en base a la que abordar los nuevos retos de la transición ecológica.
Fuente: El Diario Vasco