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24 Abr 2026
Noticias del sector

Expertos de TECNALIA, ZABALGARBI, Petronor y Fundación Repsol defienden revalorizar recursos sin arriesgar la competitividad

Sin CO2 no habría vida, la temperatura estaría permanentemente bajo el punto de congelación y la tierra sería un lugar inhóspito. Sin embargo, el abuso de sus emisiones durante décadas ha puesto en apuros al mundo y ha convertido el efecto invernadero en el gran desafío de nuestro tiempo. Por eso el reto de las empresas está en atajar las emisiones y hacerlo, además, sin perder competitividad e incluso generando recursos. Ése es el cambio de paradigma que han debatido los expertos en el foro Objetivo Actualidad que ha organizado EL CORREO con el apoyo de Petronor, y que lleva por lema ‘Economía circular del CO2: capturar, reutilizar y reciclar’.

La cita contó con la project manager de economía circular de Petronor Innovación, Ainhoa Martín; el responsable del aula de transición energética de la Fundación Repsol sobre economía circular, Ion Aguirre; la responsable de excelencia en la gestión de Zabalgarbi, Vanessa Moreno; y el director de la transición energética, climática y urbana de Tecnalia, José Luis Elejalde. El debate fue conducido por el jefe de opinión de EL CORREO, José Mari Reviriego.
«Voy a empezar desmitificando el pensamiento de que el CO2 es nuestro enemigo. Es un componente que está de forma natural en la atmósfera y que es necesario para la generación de oxígeno y para diferentes transformaciones. Por eso no lo tratemos como un enemigo y mucho menos ahora cuando hay una gran tensión geopolítica, competimos por los recursos y tenemos que explorar todas las alternativas», abrió Ainhoa Martín.

Precisamente en este contexto Ion Aguirre puso en valor la oportunidad que supone capturar ese CO2 para trasladarlo a nuevos productos en sectores difícilmente descarbonizables, como en combustibles sintéticos necesarios para la movilidad marítima, aérea o en cargas terrestres pesadas; en la construcción generando áridos; o en la química donde se pueden crear nuevas moléculas presentes tanto en procesos de refino como generando nuevos plásticos. De esta forma es posible «revalorizarlo y que permanezca en las cadenas de producción durante el mayor tiempo posible», un factor que casa con el gran reto actual, reducir las emisiones a un cero neto en 2050 sin poner en riesgo la competitividad.

Así lo defiende Vanessa Moreno, que recuerda que en Zabalgarbi ya están «muy familiarizados» con estas estrategias generando nuevas utilizaciones para recursos que se iban a desechar pero que son revalorizados. De esta forma, además de evitar sus impactos en el medioambiente evitan también tener que extraer más materia prima, se reducen costes y se refuerza la posición. En esta línea sustuvo que «la innovación debe formar parte del ADN», una estrategia que comparten con otra clave, la unión de fuerzas con otras empresas. «Es importantísimo colaborar entre todos para buscar nuevas soluciones y nuevos usos para los diferentes proyectos», matizó.

Por su parte, José Luis Elejalde aseguró que los procesos de revalorización tendrán su mayor recorrido en las próximas décadas en el sector energético, teniendo en cuenta que la electricidad supone solo el 25% de este consumo mientras que el otro 75% procede de combustibles fósiles. «Esto va dirigido tanto a la industria como al ámbito residencial, el gasóleo y a la movilidad», puntualizó en una reflexión en la que agregó que «la transición energética no se va a conseguir si no somos capaces de capturar y reutilizar ese CO2».

Marco normativo

Aunque la Unión Europea parece haber tomado la batuta, lo cierto es que el desafío por la descarbonización es mundial. España solo emite el 0,5% de todo el CO2 expulsado a la atmósfera y el conjunto de Europa un 7%. Sin embargo, todas las emisiones acaban en el mismo sitio, sin importar de donde provengan, y aunque los compromisos no sean los mismos. Ahí entran en juego factores como el marco regulatorio que actualmente en Europa pasa por un sistema de control de fronteras fijando aranceles por el CO2 emitido en sus materias primas para garantizar un equilibrio en la competencia en el mercado europeo, como explicó Elejalde durante el foro.

El director de transición energética en Tecnalia manifestó críticas contra este modelo frente a la filosofía seguida en China. «Aquí nos hemos marcado unos objetivos muy ambiciosos para 2050 pero no ha sido hasta hace dos años cuando nos hemos dado cuenta de que no podíamos establecerlos sin contemplar la competitividad industrial». Por su parte, en el gigante asiático «han seguido el proceso inverso». «Allí se aseguraron ya hace dos o tres décadas las materias primas críticas para su transición energética, luego desarrollaron su capacidad productiva y tecnológica y finalmente han marcado sus objetivos de descarbonización para el año 2060», comparó.

En este sentido, la responsable de economía circular en Petronor recordó durante el debate que la descarbonización no puede ser un salto de la nada al todo. «Es necesario pasar por ese proceso de transición energética en el que no hay una única solución, ni una única tecnología que podamos utilizar para descarbonizar la industria, y más teniendo en cuenta que la reducción de emisiones no se trata de su deslocalización».

Durante el debate también se abordaron los proyectos que las empresas tienen en marcha, desde los electrolizadores que viene desarrollando Petronor desde hace años hasta el reciente proyecto de economía circular Biscay Eco Aggregates, fruto de la colaboración con Zabalgarbi y O.C.O. Technology. El proyecto, asentado en el Puerto de Bilbao y que ha contado con apoyo europeo, transformarán residuos sólidos urbanos procedentes de la incineración en ecoáridos, bajos en carbono, utilizando CO2 capturado en la industria. «El uso de este nuevo producto va dirigido a la construcción, dejamos de explotar recursos naturales y ayudamos a la descarbonización», resumió Martín.
Fuente: El Correo

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