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24 Sep 2026
Noticias del sector

La expansión de la IA podría multiplicar el volumen de residuos electrónicos previsto hasta ahora

El rápido despliegue de infraestructuras para inteligencia artificial podría generar una cantidad de residuos electrónicos muy superior a la contemplada hasta ahora. Un nuevo análisis de Basel Action Network (BAN) estima que en 2030 podrían retirarse anualmente entre 8,6 y 13,1 millones de toneladas de equipos electrónicos asociados a la IA, entre 40 y 60 veces la proyección académica más citada hasta el momento.

La diferencia se encuentra fundamentalmente en el alcance del cálculo. Mientras las estimaciones anteriores se han centrado en servidores y unidades de procesamiento gráfico (GPU), BAN incorpora prácticamente toda la infraestructura electrónica necesaria para operar los centros de datos: equipos de red, distribución eléctrica, almacenamiento, sistemas de respaldo y refrigeración, además de los propios servidores y equipos informáticos.

El estudio constituye la primera parte de The Coming AI Waste Wave, una serie de cuatro documentos con los que la organización pretende analizar las consecuencias de la expansión de la inteligencia artificial sobre la generación de residuos electrónicos.

Una infraestructura multimillonaria con ciclos de renovación cada vez más rápidos

El modelo toma como punto de partida las previsiones de inversión de la propia industria. BAN cita estimaciones de McKinsey que sitúan en cerca de 7 billones de dólares la inversión de capital necesaria entre 2025 y 2030 para construir las infraestructuras destinadas a soportar el crecimiento de la inteligencia artificial.

A partir de ese despliegue, el análisis calcula la cantidad de equipamiento que potencialmente llegará al final de su vida útil. Para 2050, BAN proyecta que la retirada anual podría situarse entre 31 y 46 millones de toneladas.

El informe advierte, además, de que los ciclos reales podrían acortarse. La rápida evolución tecnológica puede provocar la sustitución anticipada de equipos todavía funcionales, especialmente ante posibles transiciones hacia sistemas eléctricos superconductores, refrigeración líquida y nuevas químicas de baterías.

En términos acumulados, BAN calcula que entre 2025 y 2050 podrían retirarse entre 395 y 617 millones de toneladas de equipos electrónicos relacionados con la IA. Según la equivalencia utilizada por la organización, este volumen ocuparía aproximadamente entre 15 y 23 millones de contenedores marítimos de 40 pies.

El impacto se extendería más allá de los centros de datos

La estimación incorpora también un fenómeno que BAN denomina “AI Waste Contagion”, referido a los dispositivos situados fuera de los centros de datos que podrían quedar obsoletos o ser sustituidos anticipadamente a medida que se generalice la inteligencia artificial.

Esta categoría comprende equipos como ordenadores personales, teléfonos, dispositivos de computación en el borde y componentes de las redes de telecomunicaciones. Para 2050, BAN estima que esta vía podría añadir entre 16,2 y 30,7 millones de toneladas anuales de equipos retirados.

En ambos escenarios planteados por la organización, esta generación indirecta terminaría superando los 15,5 millones de toneladas anuales que BAN proyecta para los equipos retirados dentro de los propios centros de datos.

La combinación de estas corrientes con la evolución convencional de los residuos electrónicos elevaría la generación mundial hasta 196-211 millones de toneladas al año, según el escenario considerado. La organización sitúa este volumen entre un 19 % y un 28 % por encima de su extrapolación de la referencia de Naciones Unidas y en más de tres veces la generación anual actual.

 

PFAS y capacidad de reciclaje, dos riesgos adicionales

La cantidad de residuos no constituye la única preocupación identificada. BAN señala la posible presencia de PFAS, conocidos como “químicos eternos”, en parte de los nuevos equipos asociados a la inteligencia artificial. La organización dedicará la tercera entrega de su serie a analizar específicamente esta cuestión y sus implicaciones para la gestión de los residuos.

El escenario planteado se produce, además, en un contexto en el que la capacidad mundial para gestionar adecuadamente los residuos electrónicos sigue siendo limitada. BAN recuerda, tomando como referencia el Global E-waste Monitor, que actualmente solo alrededor de una quinta parte de los residuos electrónicos generados en el mundo se gestiona de forma responsable.

La organización advierte de que un aumento de la magnitud proyectada añadiría presión a los sistemas de recogida y tratamiento y plantea la necesidad de anticipar infraestructuras, financiación y estrategias específicas de prevención y gestión para los equipos que serán sustituidos durante las próximas décadas.

Jim Puckett, fundador y responsable de estrategia de Basel Action Network, señala que el debate ambiental sobre la inteligencia artificial se ha concentrado hasta ahora fundamentalmente en electricidad, emisiones de carbono y consumo de agua, dejando en un segundo plano el destino de los equipos físicos necesarios para sostener su crecimiento.

Fuente: Retema

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