La spin-off de TEKNIKER y CEIT recibe 7,8 millones para construir una planta de reciclaje de baterías de vehículos eléctricos en Guipúzcoa en 2029
Battia, la spin-off de los centros de investigación Tekniker y Ceit, pretende impulsar el reciclaje de baterías de vehículos eléctricos mediante la construcción de una planta en Guipúzcoa en 2029. Y lo hará con los 7,8 millones de euros que la ‘deeptech’ vasca ha obtenido en el marco del programa de ayudas a la economía circular de bienes de equipo para energías renovables RENOCICLA, una iniciativa impulsada por el IDAE, el Instituto para la Diversificación y el Ahorro de Energía, dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia financiado por la Unión Europea con fondos NextGenerationEU.
Además de convertirse en uno de los proyectos con mayor financiación concedida bajo este programa en España, ha recibido una financiación de 350.000 euros de la Fundación DeepTek, así como el apoyo de diferentes instituciones, como Kutxa Fundazioa, Diputación Foral de Gipuzkoa, SPRI -la agencia de desarrollo empresarial del Gobierno Vasco-, y BIC Gipuzkoa, que han acompañado a la startup desde su creación.
El objetivo de la compañía creada en 2025 pretende recuperar materias primas críticas, como litio, cobalto, níquel y manganeso, durante el proceso de reciclaje de estas baterías, mediante una tecnología propia que combina robótica avanzada, inteligencia artificial e hidrometalurgia sostenible, indican.
Frente a los procesos tradicionales más manuales, intensivos y basados en el triturado indiscriminado, la propuesta de Battia pone el foco en «la seguridad, la eficiencia y la sostenibilidad», maximizando la cantidad y la calidad de los materiales recuperados, aseguran.
Su tecnología se basa en un concepto de desmantelado robótico autónomo pack-to- CRM (Critical Raw Materials) y una recuperación eficiente y sostenible de materiales críticos que no produce «black-mass» (masa negra) como producto intermedio.
La citada «masa negra», el polvo triturado obtenido del reciclaje de baterías derivada del tratamiento mecánico de baterías de litio, níquel o zinc, contará desde noviembre de este mismo año con códigos LER específicos de residuo peligroso en toda la Unión Europea.
Expansión a partir de 2031
Una vez que su primera planta en Guipúzcoa esté operativa en 2029, Battia planea continuar después con una fase de expansión y diversificación entre 2031 y 2035, teniendo en cuenta que su actividad «nace en un contexto de aceleración en la adopción del vehículo eléctrico y con una previsión de millones de baterías que llegarán al final de su vida útil durante la próxima década».
Según las previsiones para 2035, Europa necesitará aumentar su capacidad de reciclaje en más de 1 millón de toneladas, en un escenario marcado por la presión regulatoria, el incremento de la penetración del vehículo eléctrico y la necesidad de reducir la dependencia exterior de materias primas críticas.
Fuente: El Economista