También ha protagonizado choques con distintas comunidades autónomas gobernadas por la derecha por cuestiones medioambientales, como su rechazo a los planes de reordenación de las explotaciones agrícolas de Doñana que afectan al cultivo de fresas para proteger el entorno natural andaluz de la sequía, que le ha costado duros enfrentamientos con el Gobierno andaluz de Juanma Moreno Bonilla que han retumbado incluso en Europa. Con anterioridad, Ribera ha sido secretaria de Estado de Cambio Climático (2008-2011), directora de la Oficina Española de Cambio Climático (2004-2008) y ha ocupado otros puestos técnicos como funcionaria del Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado, en el que ingresó en 1996. También habla inglés y francés y es miembro de la Real Academia Flamenca de Ciencias y Artes de Bélgica.
Sara Aagesen sustituirá a Teresa Ribera como vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, confía en la actual Secretaria de Estado de Energía para ocupar la cartera que deja Ribera tras desbloquearse su nombramiento como vicepresidenta ejecutiva de la nueva Comisión Europea, según ha avanzado La Vanguardia a primera hora de este viernes y ha podido confirmar La Información de fuentes de Moncloa.
Aagesen llegó a la Secretaría de Estado de Energía a mediados de enero de 2020 a propuesta de la propia Ribera con un perfil puramente técnico y como la primera mujer en ocupar este puesto. Desde entonces, ha sido la principal interlocutora entre el sector y el Gobierno y a tan sólo dos meses de llegar le estalló la pandemia con la posterior crisis de precios, invasión de Rusia a Ucrania y el desplome de la demanda. Ha participado en la consecución de la ‘excepción ibérica’, en el Plan General de Residuos Radiactivos, distintas hojas de ruta de autoconsumo, almacenamiento energético, hidrógeno renovable y energías marinas, entre otras, así como en el reparto de buena parte de las ayudas de los fondos europeos.
Ingeniera química por la Universidad Complutense de Madrid, con especialidad de Medio Ambiente, se incorporó a la Oficina de Cambio Climático en 2022, donde desarrolló una trayectoria vinculada a la acción por el clima y la transición energética tanto en el marco nacional como internacional. Entre otras responsabilidades, se encargó del análisis sectorial de las emisiones y proyecciones de gases de efecto invernadero, escenarios energéticos y planificación en los distintos sectores económicos, y participo en el diseño y el desarrollo de medidas e instrumentos innovadores para la mitigación del cambio climático en España. En 2018, fue nombrada asesora del gabinete del Ministerio para la Transición Ecológica, donde se responsabilizó de la dirección, coordinación y definición del borrador del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2021-2030 y de la Estrategia a Largo Plazo 2050. Asimismo, ha participado en el diseño de políticas y medidas del nuevo marco regulatorio en materia de energía. En 2013 también fue distinguida con la Cruz de la Orden Civil del Mérito Medioambiental, otorgada por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.
Finalmente es elegida la «candidata natural»
Han sonado muchos nombres durante estos meses, pero finalmente se ha cumplido el anhelo del sector, que venía defendiendo a Aasegen como la candidata natural y su deseo era, por tanto, verla sentada en el Consejo de Ministros. No tendrá fácil ocupar el puesto de Ribera. Su marcha a Bruselas deja al Ejecutivo sin uno de sus rostros más carismáticos y ha puesto a Sánchez ante la dicotomía de elegir un perfil de corte más político que sepa ‘pelear’ en el Congreso de los Diputados o uno más técnico que dirija a España a cumplir los compromisos climáticos fijados en la hoja de ruta a 2030.
Desde el sector vienen defendiendo que Aasegen era de las pocas candidatas con currículum suficiente como el de Ribera. Uno de sus primeros restos será el de calmar los ánimos tras que el Ejecutivo haya vuelto a resucitar la idea de prolongar el impuesto energético. Parecía que la polémica con el gravamen extraordinario había legado a su fin con el acuerdo que alcanzó el Ejecutivo con Junts y PNV para dejarlo caer, pero el compromiso alcanzado con ERC, Bildu y BNG para prorrogarlo un año más a través de un decreto ley ha hecho saltar todo otra vez por los aires. En el Ministerio de Hacienda intentan aclarar que mantiene su acuerdo con Junts para no gravar a las empresas energéticas que mantengan su compromiso efectivo de inversión para la descarbonización. Es decir, las empresas que inviertan en proyectos estratégicos de transición energética no se verán afectadas supuestamente por la tasa. En un comunicado histórico, Iberdrola, Endesa, Naturgy, Repsol, Moeve, BP, EDP y TotalEnergies advierten al Ejecutivo de que hay en juego 30.000 millones de inversión durante los próximos tres años. Aasegen también tendrá entre sus grandes desafíos hacer cumplir con los ambiciosos objetivos del PNIEC.
Se marcha uno de los rostros más visibles del Gobierno
Ribera ha sido una de las caras más visibles desde que el actual Gobierno llegara a La Moncloa en 2018. Conocida por su compromiso con el ecologismo y las energías renovables, una de las primeras medidas que tomó fue la eliminación del llamado impuesto al sol. Otros de sus hitos durante estos más de cinco años han sido la Ley de Cambio Climático y Transición Energética y la ‘excepcionar ibérica’. Asimismo, se ha enfrentado a una de las mayores crisis energéticas de la historia y se ha empleado a fondo en la transformación de un sistema energético que vira indudablemente a lo renovable. Muy beligerante contra la energía nuclear y los combustibles fósiles, Ribera ha sido una de las escasas ministras que sobrevive desde el primer Ejecutivo de Sánchez, en el que ha ido ganado peso político, competencias y proyección internacional, tras sus éxitos en Bruselas en materia energética. Además, bajo la presidencia española de la UE, los Estados miembro la reforma del mercado mayorista eléctrico europeo. A lo largo de su mandato, también ha mantenido una tensa relación con las empresas energéticas, muy críticas con algunas de sus propuestas, como la propia reforma del mercado eléctrico y, sobre todo, con el impuesto extraordinario al sector.
Fuente: 20 Minutos