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29 Nov 2024
Blog Aclima

COP29: los países acuerdan triplicar la financiación climática hasta 2035

Tras unas intensas negociaciones, la cumbre climática ha logrado presentar un compromiso que establece que las naciones ricas aporten 1,3 billones de dólares anuales para 2035 a inversiones de mitigación y adaptación al cambio climático en los países menos desarrollados. De ese total, 300.000 millones de dólares se proveerán mediante ayudas y movilización de fondos privados con respaldo público, lo que supone triplicar la meta actual, fijada en 100.000 millones, aunque se queda lejos de las aspiraciones de los países en vías de desarrollo, que solicitaban más de 1 billón de dólares.

La ONU encargó previamente a esta cita un informe sobre financiación climática a un grupo de economistas de alto nivel, y su conclusión fue que era necesaria una aportación de 2,4 billones de dólares anuales para 2030, pero calcularon que de ese total los países del Sur Global podrían hacerse cargo de 1,4 billones, y el restante debería provenir de los países ricos. En el acuerdo fraguado en la COP29 se establece el objetivo genérico de movilizar con recursos públicos y privados 1,3 billones de dólares para 2035, con una primera aportación asegurada de 300.000 millones.

En el texto se aclara que la financiación de los 300.000 millones deberá venir de ayudas públicas, pero también podrá proceder de créditos, y de inversión privada ligada a proyectos y ayudas públicas.

Una de las claves está en los bancos de desarrollo multilaterales, ya que se invita a que las partes puedan contabilizar voluntariamente como financiación climática los fondos que provienen de estas entidades. En esencia, la cuestión radica en que los países desarrollados no son los donantes exclusivos de estos bancos, en los que también participan las naciones en desarrollo. De hecho, durante la COP29 los bancos multilaterales han manifestado que son capaces de aportar 120.000 millones de dólares anuales de aquí a 2030 a los países de renta baja y media, incluidos 42.000 millones para adaptación.

Esta ha sido una de las condiciones buscadas por los países ricos, que propusieron desde el principio que todos los proyectos climáticos financiados por estas entidades se contabilicen en la meta global de los 300.000 millones. Además, otra arista ha estado en la necesidad de que más naciones se sumen a la categoría de “países desarrollados”, establecida en la Convención de la ONU sobre Cambio Climático de 1992. Los países del Norte Global argumentan que, en el contexto actual, naciones como China, India, Emiratos Árabes Unidos o Kuwait deberían ser consideradas también como desarrolladas y aportar equitativamente fondos para la financiación climática. Finalmente, en el acuerdo alcanzado se alienta” a los países en desarrollo a que hagan contribuciones “voluntarias” al fondo global.

En el texto también se explicita una de las demandas más reclamadas por los estados pobres, la reforma de la arquitectura financiera internacional, señalando que es necesario abordar los obstáculos para acceder a la financiación climática, como los elevados costes de capital, las limitaciones fiscales, los niveles insostenibles de deuda o los altos costes de transacción.

Reacciones

El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, se ha mostrado satisfecho por el acuerdo alcanzado en la COP29, manifestando que “llegar a un acuerdo en la COP29 era esencial para mantener vivo el límite de calentamiento global de 1,5ºC «. Eso sí, también ha matizado que en su opinión hubiera sido necesario un resultado más ambicioso, «tanto en materia financiera como de mitigación», aunque reconoce que «el acuerdo alcanzado proporciona una base sobre la cual construir».

Simon Stiell, el secretario ejecutivo de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC) ha calificado al compromiso alcanzado como una «póliza de seguro para la humanidad», y estima que colaborará a “mantener el auge de las energías limpias y proteger miles de millones de vidas”.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, ha expresado su satisfacción por el compromiso al que se ha llegado en la cumbre climática, y ha declarado que “marca una nueva era para la cooperación y la financiación climática. Impulsará inversiones en transición limpia, reduciendo las emisiones y aumentando la resiliencia al cambio climático».

Pero también se han alzado voces críticas, provenientes de los países menos desarrollados, como Cuba, Bolivia y la India, que han reprochado a la presidencia cómo ha llevado las negociaciones y a los países ricos su falta de compromiso. La representante de Nigeria ha calificado de “insulto” y “broma” la cantidad puesta sobre la mesa por las naciones desarrolladas.

Otros asuntos

Durante la COP29 se han abordado diversos temas. Así, se han logrado avances en la definición del Objetivo global de adaptación (GGA), y las partes han acordado marcos para medir y notificar los avances en materia de adaptación, alineándolos de manera más eficaz con los esfuerzos nacionales y mundiales.

También se ha debatido acerca de agricultura sostenible y las necesarias mejoras en la calidad del agua a nivel global, que implican reducir los contaminantes presentes en el medio. Durante la cumbre se ha vuelto a señalar a la economía circular y las cadenas de suministro sostenibles como parte imprescindible de la estrategia de transición justa. Además, se han promovido diversas iniciativas para proteger la biodiversidad, los océanos y el suelo, alcanzándose compromisos para mejorar la protección legal de los ecosistemas y las comunidades vulnerables. También se ha cerrado el acuerdo sobre mercados de carbono, que facilita que pueda crearse un sistema internacional para comerciar emisiones de manera equilibrada y justa, aunque sus reglas técnicas no se desarrollarán por completo hasta el año que viene.

Aunque en la COP28 del año pasado se consiguió por primera vez incluir una mención directa a la necesidad de dejar atrás los combustibles fósiles como forma de lograr que el calentamiento no alcance los niveles más peligrosos, en el texto final de la COP29 no hay referencias a este asunto.

En este sentido, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) estima que la demanda de combustibles fósiles alcanzará su punto máximo en 2030, y en la actualidad en el planeta se invierte casi el doble en energías limpias que en combustibles fósiles.

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