Ecodiseño y reciclaje, un matrimonio ¿mal avenido?

Posted by aclimaadmin | julio 28, 2017 | Blog Aclima

A pesar de que cada año se depositan en los contenedores amarillos miles de toneladas de envases de plástico, solo aproximadamente la mitad son correctamente reciclados. ¿Cuál es la razón?

Son varios los factores, pero en esta ocasión destacamos una barrera al reciclaje: la falta de la aplicación del ecodiseño en los envases. Para que un embalaje pueda reciclarse de manera adecuada, ha de cumplir unos mínimos de diseño y estar pensado tanto como contenedor de un producto como en su vida posterior.

Según la legislación europea, estatal y autonómica, toda empresa que pone un envase en el mercado es responsable de su reciclaje posterior. Para no tener que encargarse físicamente del reciclaje las empresas pagan una tasa que se conoce como punto verde. El pago de la tasa exime de la responsabilidad de la recogida y la gestión del reciclaje, pero desde luego no de su responsabilidad con el producto en el caso de que este no pueda reciclarse de manera adecuada, y mucho menos si ese reciclaje no puede hacerse por una mala concepción del envase.

Desde hace mucho tiempo tanto Ecoembes como Ihobe, entre otros, vienen trabajando intensamente por la divulgación de la importancia del ecodiseño, a pesar de lo cual aún encontramos hoy grandes barbaridades en este campo. Muchos diseños incorrectos impiden reciclar miles de toneladas de producto reciclable.

 

 La aportación del ecodiseño al reciclaje de botellas

Los problemas de ecodiseño están detrás del rechazo de un 20% de botellas (agua, refrescos, jabones…) en las plantas de reciclaje de PET. Una pérdida de recursos que acaban incinerados pudiendo ser reciclados. La clave para aumentar el porcentaje de reciclaje en el PET está en el ecodiseño y es por tanto subsanable al 100%, con voluntad, acierto y probablemente algo de fiscalidad.

La botella mejor ecodiseñada es aquella fabricada en un monomaterial plástico, con color suave y con una etiqueta del mismo material, que cubra no más de un 20% de la misma y adherida con una gota de adhesivo hidrosoluble. Algunos ejemplos que pudieran y debieran evitarse:

Envases con materiales extraños en su composición como gomas u otros plásticos. ¿De verdad no puede eliminarse el muelle metálico en los dispensadores de jabón de manos?

Envases no monomaterial. Probablemente muchos recuerden una botella de refresco de 2 litros que se lanzó hace años al mercado, de PET y con una base gris de otro plástico que la hacía irreciclable.

Envases de color negro que hacen que las maquinas no puedan saber de que están hechos. Hay que tener en cuenta que la selección de envases es automatizada, por lo que esas botellas encuentran una limitación técnica.

Etiquetas «sleeve» que cubren toda la botella e imposibilitan detectar de que está hecha. Algunas marcas envasan las marcas blancas con etiqueta sleeve de PVC, cuando la primera marca está en PE/PP, que es altamente contaminante.

Uso de adhesivos hiperadherentes y no hidrosolubles muy habituales en envases de jabón. Hacen que botellas 100% reciclables acaben en incineración.

Uso de materiales no reciclables por razones de marketing, hay que tener en cuenta que para que un material se recicle, también tiene que alcanzar un volumen critico en los centros de separación.

 

La solución pasa por un enfoque múltiple

Para luchar contra todo lo anterior y lograr un mejor ecodiseño habría que atacar el problema desde diferentes frentes:

A.- Divulgación. Continuar y extender las campañas de divulgación del ecodiseño en los envases, poniendo a los envasadores frente a su propia realidad

B- Responsabilidad ampliada. La responsabilidad del que pone un producto en el mercado no acaba con el pago de la tasa del punto verde. El objetivo es que ese material se recicle, y para ello ha de crear un producto que técnica y económicamente pueda ser reciclado.

C- Conocimiento. La opinión del consumidor es una potente herramienta a todos los niveles y cada vez cuenta con una mayor y mejor información. Es importante que se expliciten las buenas practicas, pero también las malas.

D.- Precio de la tasa del punto verde (fiscalidad). Si un envasador con un embalaje perfectamente reciclable paga una cantidad por el punto verde para asegurar que el producto se recicle, otro con un envase mal diseñado debería pagar una tasa mucho más alta. Uno de los objetivos del pago es que fomente que no se pongan en el mercado envases no reciclables. Que se diseñe mejor, hace que se recicle mejor.

En resumen, ecodiseño y reciclaje están íntimamente unidos y por lo tanto cuidando uno fomentamos el otro. Un buen ecodiseño mejora el reciclaje, ahorra costes de producción y sobre todo es muy fácil de lograr en la mayor parte de los envases.

 

 

Santiago Barba, Director General de Ekor-REC

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