
Las emisiones industriales de la UE se han reducido más de un 30% desde 2012 mientras la economía seguía creciendo. Este logro es fruto de las políticas sostenibles impulsadas desde las instituciones comunitarias, guiadas por el Pacto Verde, pero entre las medidas impulsadas no se suele dar la importancia debida a aquellas que promueven el ecodiseño, cuyo papel es primordial en esta transición hacia una producción industrial más sostenible. Se trata de una estrategia prioritaria en el avance hacia la Economía Circular, estimulada por el Reglamento sobre Ecodiseño de Productos Sostenibles (ESPR), que establece requisitos de durabilidad, reparabilidad, eficiencia energética y circularidad para casi todos los productos vendidos en la UE, con el objetivo de reducir su impacto ambiental y promoviendo el Pasaporte Digital de Producto.
El informe Europe’s environment 2025 de la Agencia Ambiental Europea pondera la importancia del diseño circular de los productos, ya que un diseño más inteligente implica menos emisiones, menos recursos utilizados y mayor valor circular, facilitando la reutilización y el reciclaje y minimizando el volumen de residuos. Lo cierto es que la legislación de la UE ha introducido un número cada vez mayor de requisitos de circularidad para una lista cada vez mayor de productos, incluyendo los dispositivos eléctricos y electrónicos y las baterías, pero este esfuerzo ha de sostenerse en el tiempo, ya que el uso de recursos en Europa sigue en niveles altos.
Así, desde 2010 la economía europea ha crecido alrededor del 18%, si bien, el impacto ambiental derivado del consumo en la UE solo ha aumentado un 4%. Esto indica una progresiva disociación entre el desarrollo económico y el impacto ambiental, pero este último sigue aumentado por lo que sigue siendo elevado y para reducirlo son necesarios cambios estructurales, promoviendo modelos circulares, optimizando cambios positivos en los procesos de producción e impulsando decididamente el reciclado y reaprovechamiento de los materiales.
Legislación europea sobre ecodiseño
El Reglamento de Ecodiseño para Productos Sosteniblesconstituye el marco legal que define cómo se diseñan los productos en la UE, obligando a que sean más sostenibles durante todo su ciclo de vida. Su objetivo es reducir la huella ambiental de los productos, fomentar su reutilización, reparación, reciclaje, así como la eficiencia en el uso de recursos y energía.
El diseño influye en la vida útil potencial de los productos, ya que condiciona su grado de reutilización, reparación y refabricación. También marca el consumo de materiales durante la fabricación, la generación potencial de residuos, la reciclabilidad y el contenido de sustancias peligrosas.
El REPS tiene como objetivo mejorar significativamente la sostenibilidad de los productos comercializados en el mercado de la UE, mejorando su circularidad, eficiencia energética, reciclabilidad y durabilidad. En la misma línea, también busca establecer un mercado único eficiente para los productos sostenibles en la UE.
Entre los requisitos más importantes que marca el Reglamento, están la durabilidad y reparabilidad, la circularidad, la mejora de la eficiencia energética y de recursos, la evaluación y reducción de la huella ambiental del producto, la prohibición de destruir productos no vendidos y los requisitos de información, incluido el pasaporte digital de producto. De hecho, todos los productos regulados deben contar con esta etiqueta que facilita información digital sobre la sostenibilidad del producto, haciéndola accesible para los consumidores y recicladores.
Si bien cada vez más grupos de productos están cubiertos por los requisitos de circularidad del REPS, en conjunto son una pequeña proporción del total de productos en el mercado. Entre ellos están los productos electrónicos, muebles, textiles y envases. Además, los requisitos de circularidad se han ido definiendo cada vez más en la legislación específica de cada producto, como en el caso de los envases , los productos plásticos de un solo uso , las baterías y los productos de construcción.
Otros conjuntos normativos con impacto en este ámbito son el Plan de Acción para la Economía Circular, que establece que los productos deben adaptarse a una economía climáticamente neutra, eficiente en el uso de los recursos y circular, reduciendo los residuos. La Estrategia Química para la Sostenibilidad busca reducir el uso de sustancias peligrosas en los productos, y la Directiva sobre emisiones de productos químicos y la Directiva sobre emisiones de la industria y la ganadería también marcan propósitos respecto a la circularidad de los productos y sus emisiones asociadas.
Otros factores
El diseño de los productos no es el único elemento que interviene en los avances en sostenibilidad. Así, la generación de residuos es también muy importante, pero la verdad es que el uso de materiales y la generación de residuos no se están retrocediendo en la UE, por lo que aún queda mucho trabajo por hacer en este campo. Cada ciudadano europeo utiliza unas 14 toneladas de materiales y genera 5 toneladas de residuos al año, unos niveles insosteniblemente altos.
Sin embargo, sí que hay avances claros en la recuperación de residuos, término que incluye el reciclaje, el relleno y la valorización energética. Así, en 2022 el 61% de los residuos generados en Europa se recuperaron,Además, se espera que las tasas de reciclaje aumenten a medida que la legislación se desarrolle y en conjunto, los Estados miembros están avanzando hacia los objetivos vinculantes de gestión de residuos.
En cuanto al uso circular de materiales se mide con la Tasa de Uso Circular de Materiales (CMUR), que en la última década ha experimentado avances modestos, alcanzando el 12,2 % en 2024. Es poco probable que se cumpla la meta de duplicarla para 2030, como se cita en el Pacto Industrial Limpio y, además, hay que considerar que la CMUR solo tiene en cuenta la cantidad de materiales reciclados, no la calidad de los procesos de reciclaje. También es cierto que las normas europeas cada vez son más exigentes en este ámbito, como la Directiva sobre plásticos de un solo uso , el Reglamento sobre baterías y la Ley de materias primas críticas.
Cada año, la UE produce más de 2.100 millones de toneladas de residuos, y en 2022 exportó 32 millones de toneladas a terceros países. Además, la balanza comercial en el comercio de materias primas entre la UE y el resto del mundo presentó un déficit de 29.000 millones de euros en 2023.
Un futuro circular
La producción industrial en la UE se ha vuelto más sostenible gracias a la disminución de las emisiones. Los factores que han intervenido en esta evolución son la dependencia cada vez menor de los combustibles fósiles, la optimización de los procesos industriales, la reducción en la producción de las industrias de alto consumo energético y el aumento de las importaciones. Sin embargo, aunque el consumo de materiales se ha mantenido relativamente estable aún está por encima de los niveles de sostenibilidad marcados. Para seguir avanzando es necesario que más grupos de productos incorporen requisitos de circularidad, además de tratar que el consumo no se incremente tanto como la productividad material. La descarbonización impulsa la disminución de las emisiones industriales, pero es fundamental seguir apoyando este proceso con acciones decididas. Si bien el REPS y los requisitos de ecodiseño de las regulaciones específicas pueden impulsar la circularidad, su impacto va a depender en el futuro de su nivel de implementación y de la ambición con la que se promuevan nuevos objetivos.
Euskadi circular
Euskadi es un territorio referente a nivel europeo en Economía Circular, tal y como se reconoce en un reciente informe de la OCDE, y que destaca elementos de su legislación, como la Estrategia de Economía Circular 2030, y acciones de gobernanza colaborativa entre administraciones, empresas y centros tecnológicos, como el Basque Ecodesign Center, que impulsa el ecodiseño industrial y el análisis del ciclo de vida de los productos y servicios. Otra iniciativa interesante es 2023 la herramienta Climate&Circularity Calculator, desarrollada por Ihobe y que permite calcular de manera integrada, tanto la huella de carbono, la huella ambiental, y también los indicadores de economía circular con un enfoque de organización, así como la huella de carbono y análisis de ciclo de vida simplificado con un enfoque de productos y servicios.
Aclima también participa en iniciativas relacionadas con la mejora del diseño de producto, como el proyecto ORHI+, que desarrolla metodologías de ecodiseño y cálculo de huella ambiental y en cuyo marco se han organizado diferentes workshops y webinarios sobre ecodiseño. Aclima forma parte además del ecosistema de innovación Ciclicom que investiga soluciones avanzadas para valorizar residuos de materiales compuestos y plásticos complejos, y ha organizado varios webinarios sobre esta temática.