El próximo presupuesto plurianual de la UE será más ambicioso, flexible y enfocado en apoyar la transición digital y ecológica

Recientemente se han iniciado las negociaciones para acordar el Marco Financiero Plurianual (MFP) de la UE para 2028-2034. Se trata de un proceso largo, que puede durar dos años, pero que determinará el presupuesto de la Unión Europea para el próximo periodo. La Eurocámara ha aprobado una resolución en la que detalla su visión y sus demandas para el próximo presupuesto a largo plazo. Los retos ante los que se enfrenta Europa reclaman que se supere el actual límite máximo de gasto, fijado en el 1% de la renta nacional bruta de la UE, se incremente su flexibilidad para afrontar imprevistos, y se reduzca la burocracia. El objetivo es responder a desafíos como la situación geopolítica, la brecha de competitividad y la crisis climática y de biodiversidad. Es esperable que la financiación de las políticas ambientales y climáticas se mantenga o incluso aumente, en el actual MFP suponen el 30% del gasto del presupuesto.
El Marco Financiero Plurianual define el presupuesto de la de la UE para un período de al menos cinco años, según establece el Tratado de la Unión Europea, y busca garantizar que tanto los ingresos como los gastos sean previsibles y transparentes. Su intención es financiar de manera adecuada las prioridades estratégicas, estableciendo el límite máximo para cada ámbito de gasto. Una de las principales diferencias con los presupuestos nacionales es que no puede incurrir en déficit, y se estima que el 93% se destina a acciones concretas, mientras que tan solo el 7% corresponde a gastos administrativos. Aproximadamente representa alrededor del 1% de la renta nacional bruta (RNB) de la UE y su función es complementar los presupuestos nacionales financiando ámbitos colectivos.
El presupuesto de la UE se financia a través de lo que se denominan “recursos propios”, y cerca de dos terceras partes de los ingresos provienen de las contribuciones nacionales, basadas en la renta nacional bruta (RNB) de cada país. La cantidad restante procede de distintas vías como los aranceles sobre las importaciones extracomunitarias o un porcentaje del IVA recaudado por cada Estado miembro.
En 2020 las instituciones europeas acordaron una hoja de ruta jurídicamente vinculante para incorporar nuevas fuentes de ingresos. La tasa sobre los plásticos, implantada en 2021, fue la primera nueva fuente de ingresos de la UE desde 1988. La Comisión propuso en 2023 otras tres nuevas fuentes de ingresos, vinculadas a las emisiones de gases de efecto invernadero, los beneficios de las empresas y los recursos generados por el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono. Este tema cobra especial importancia debido a que el plan de recuperación NextGenerationEU implicó conseguir hasta 800.000 millones de euros en los mercados de capitales, que deberán reembolsarse a más tardar en 2058.
MFP 2021-2027, un tercio de su financiación para la acción climática
El actual presupuesto a largo plazo de la UE finaliza el 31 de diciembre de 2027, y ha experimentado dos grandes modificaciones. En principio el presupuesto plurianual era de 1,216 billones de euros, pero se le añadieron 806.900 millones de euros más procedentes de NextGenerationEU, el instrumento temporal de recuperación de la UE para paliar los efectos de la pandemia COVID19. Así, su monto total era de 2,018 billones de euros. Pero posteriormente se reforzó de nuevo con 64.600 millones de euros en la revisión intermedia, por lo que el total paso a ser de 2,07 billones de euros de fondos combinados.
Esa revisión intermedia se acordó en 2024, y con ella se dotó de fondos al esfuerzo de ayuda a Ucrania, la Plataforma de Tecnologías Estratégicas para Europa (STEP), la gestión de la migración, los costes adicionales de NextGenerationEU y algunos instrumentos especiales.
Dentro del MFP 2021-2027 se enmarcan casi cuarenta programas sectoriales, entre los que destacan “Un futuro digital para Europa”; “Horizonte Europa”, la principal iniciativa de la UE en el ámbito de la investigación y el desarrollo; y las políticas del Pacto Verde. La acción ambiental y climática europea es por definición transversal e implica gran parte de las iniciativas activas, de hecho, las autoridades comunitarias establecen que los gastos con cargo al MFP y a NextGenerationEU deben ser coherentes con el objetivo europeo de neutralidad climática y el Acuerdo de París.
Aun así, se calcula que aproximadamente el 30% del total del gasto de la UE está destinado a proyectos relacionados con el clima, ya que el Marco Financiero Plurianual 2021-2027 de la UE destina al menos el 30% de sus recursos a la acción climática, y el Plan de Recuperación de la UE también asigna un 30% de su presupuesto a esta causa. De hecho, en el MFP 2021-2027 se incluye un apartado específico para recursos naturales y medio ambiente, con una asignación de 401.000 millones de euros, mientras que en NextGenerationEU este mismo ámbito se dota con 18.900 millones de euros. Aunque en realidad de los 750.000 millones de euros de NextGenerationEU la mayor parte de la financiación corresponde al Fondo de Recuperación y Resiliencia (672.500 millones de euros), que incluye fondos para la transición ecológica y la digitalización.
Dentro de los programas europeos con relación con las políticas ambientales y climáticas, el Fondo de Transición Justa se destina a apoyar que las regiones puedan adaptarse a la economía sostenible y circular, InvestEU supone un estímulo de las inversiones en Europa para propiciar el desarrollo sostenible e incluye dotación para proyectos climáticos, Horizonte Europa apoya la investigación y la innovación de la UE en diferentes sectores entre los que está el del clima, y la misma Política Agrícola Común contribuye a la protección del medio ambiente.
Además, existe un instrumento específico que aglutina el esfuerzo ambiental europeo, el Programa LIFE, con un presupuesto de 5.400 millones de euros que incluye una partida de 3.500 millones para actividades medioambientales y 1.900 millones para acción climática. Gracias a este programa la UE ha invertido más de 380 millones de euros en 133 nuevos proyectos LIFE para apoyar la transición ecológica. LIFE es el único instrumento financiero de la Unión Europea dedicado, de forma exclusiva, al medio ambiente y el clima, y forma parte del paquete del Pacto Verde Europeo.
Más allá de 2027
Ya han comenzado las negociaciones para establecer el nuevo presupuesto a largo plazo de la UE, correspondiente al periodo 2028-2034. La semana pasada, el pleno del Parlamento Europeo aprobó una resolución en la que expone su postura acerca del nuevo MFP. Los parlamentarios opinan que es prioritario que sea un presupuesto flexible y ambicioso, diseñado para responder a los retos de la realidad geopolítica, económica y medioambiental.
En concreto la Comisión Europea ha propuesto tres cambios sustanciales:
–Aumentar el presupuesto y activar nuevas fuentes de ingresos. La necesidad de cubrir los reembolsos de la deuda adquirida para la recuperación tras la pandemia se une a las prioridades de gasto en defensa y en aumento de competitividad, en consonancia con las conclusiones del informe Draghi. Se proponen nuevas fuentes de ingresos como los impuestos sobre los servicios digitales y las tasas medioambientales.
–Aumentar la flexibilidad. Si bien hasta ahora los fondos europeos se han dividido prácticamente a partes iguales entre ayudas a la agricultura, desarrollo regional y otras políticas, fenómenos como la situación geopolítica, la prevalencia de las catástrofes naturales y la competencia económica de otras regiones recomiendan que la inversión deba ser dirigida hacia donde más falta haga según las circunstancias.
-Creación del Fondo Europeo de Competitividad. Su objetivo sería apoyar las inversiones e innovaciones estratégicas para reforzar la posición europea en sectores y tecnologías críticos, buscando garantizar la independencia y soberanía europea en tecnología frente a competidores como Estados Unidos y China. La intención es que se centre en proyectos estratégicos de alto valor añadido y que se agilicen los trámites, eliminando procedimientos administrativos poco funcionales.
El Parlamento Europeo considera que el Fondo de Competitividad propuesto, que fusionaría varios programas existentes, es inadecuado y reclaman en cambio un nuevo fondo específico diseñado para impulsar las inversiones privadas y públicas a través de mecanismos de reducción de riesgos respaldados por la UE. En cambio, se muestra en sintonía con incrementar la flexibilidad, y se apunta la necesidad de incluir dos instrumentos especiales: uno para operaciones de asistencia en casos de desastre y otro para otros retos imprevistos. También concuerdan con reducir la burocracia, pero ganando transparencia. Además, la Eurocámara reclama que se establezca una separación clara entre el reembolso de la deuda y el gasto de los programas, y pide que se adopten nuevas fuentes de ingresos ya que el actual límite máximo de gasto del 1% de la renta nacional bruta de la UE no garantiza la financiación necesaria para los retos que deben afrontarse.
Tanto el Estado como el Gobierno Vasco han aportado consideraciones sobre el futuro Marco Financiero Plurianual, y la próxima propuesta de la Comisión sobre el MFP 2028-2034 se publicarán en el mes de julio, en ella se indicarán las prioridades y el gasto previsto para cada ámbito. Antes, los dirigentes de la UE debatirán sobre el presupuesto a largo plazo y en otoño de este año el Parlamento Europeo emitirá un informe sobre la propuesta de la Comisión.
Las negociaciones entre los Gobiernos de los Estados miembros son difíciles y, por lo tanto, las discusiones a menudo se elevan a los jefes de Estado o de Gobierno, que lo debaten en el Consejo Europeo y negocian un acuerdo político final entre los Estados miembros. A continuación, el Parlamento debe dar su aprobación con mayoría absoluta, por lo que las negociaciones suelen alargarse. La Eurocámara puede aprobar o rechazar la posición del Consejo, pero no puede enmendarla. Si el Parlamento rechaza la propuesta del Consejo, los Estados miembros deberán revisarla y volver a presentarla a la Eurocámara.
El MFP también incluye los distintos programas estratégicos y sus negociaciones se llevan en paralelo. Una vez adoptado el acuerdo global las instituciones europeas visan los programas sectoriales y se les asignan fondos en consonancia con las prioridades del MFP. Además, cada año la Comisión propone los presupuestos anuales, dentro del marco del presupuesto a largo plazo, que el Parlamento y el Consejo deben negociar y aprobar para que sean efectivos.