Las emisiones europeas de CO2 procedentes de combustibles fósiles han caído un 8% en 2023 respecto al año anterior, lo que supone que se sitúen en su nivel más bajo de los últimos sesenta años. Esta reducción la encabezan los sectores energético e industrial, que combinadamente han disminuido sus emisiones un 15,5% en comparación con 2022, alcanzando un recorte del 47% en comparación con los niveles de 2005. Sin embargo, a nivel global las emisiones de CO2 han aumentado un 1,1% en 2023, debido al incremento registrado en Asia y a los grandes incendios acaecidos el año pasado.

Si bien las emisiones de CO2 procedentes de combustibles fósiles en la UE cayeron en 2023 un 8% comparándolas con las de 2022, según el Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio (CREA), el planeta no va por el mismo camino. El último informe Global Carbon Budget, presentado en la COP28 alertaba de que en 2023 las emisiones globales han aumentado un 1,1% respecto al año anterior.
A la disminución de emisiones europea, encabezada por los sectores industrial y energético, se une la de Estados Unidos, que ha logrado una reducción del 3%. A nivel global las emisiones europeas suponen el 7% de las totales y las estadounidenses el 14%, pero como China aglutina el 31% de la cuota mundial e India el 8% y sus emisiones han aumentado en 2013 el 4% y el 8,2% respectivamente, el esfuerzo de las grandes economías no ha servido para detener el calentamiento global. A esto hay que añadir que en el resto del mundo las emisiones se han minimizado levemente, apenas un 0,4%, y, sobre todo, el impacto de un fenómeno inesperado, los grandes incendios que durante el año pasado ha sufrido el planeta. En 2023 se han registrado incendios de bosques de una magnitud alarmante, que, según el citado informe, han liberado nada menos que entre 7.000 y 8.000 millones de toneladas de CO2 de enero a octubre de 2023, lo que supone entre un 19% y un 33% más que la media registrada entre 2013 y 2022.
Hay que tener en cuenta que los efectos del calentamiento global cada vez son más evidentes, y los expertos confirman que 2023 ha sido el año más cálido registrado, y se ha superado hasta en cinco ocasiones puntuales la temperatura límite del Acuerdo de París, de un 1,5ºC respecto a la era preindustrial.
La industria, a la cabeza de la reducción de emisiones
El esfuerzo conjunto de los sectores industrial y energético ha obtenido una disminución del 15% de sus emisiones en 2023 respecto al año anterior, por lo que se puede afirmar que están bien encaminados para alcanzar sus objetivos fijados para 2030, un 62% respecto a sus niveles del año 2005. Estos sectores suponen el 40% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero de la UE y el año pasado han conseguido las reducciones de emisiones anuales más significativas desde 2005.
El sector energético ha obtenido reducciones más significativas, debido sobre todo al cada vez mayor peso de las energías renovables y a otros factores como las abundantes lluvias, que han impulsado la generación hidroeléctrica. Las emisiones procedentes de la industria disminuyeron más del 7%, gracias a mejoras de la eficiencia energética y a una disminución de la producción. Pero lo cierto es que el sector industrial es uno de los principales consumidores de energía, por lo que el incremento de las energías renovables también ha impactado en su minimización de emisiones. En conjunto, las emisiones europeas de CO2 procedentes de la producción eléctrica se redujeron un 25% en 2023, las vinculadas al gas cayeron un 11% y las procedentes del petróleo un 2%.
En lo que respecta a España, 2023 fue el año con el mínimo histórico de emisiones de gases de efecto invernadero, 271,6 millones de toneladas de CO2 equivalentes, un 7,5% menos que el año anterior, y por primera vez se situaron por debajo de los niveles de 1990, un 5,6% menos concretamente.
Revisión de la Directiva de Emisiones Industriales
El 5 de abril de 2022, la Comisión Europea presentó propuestas de revisión de la Directiva de Emisiones Industriales (DEI) y del Reglamento del Portal Europeo de Emisiones Industriales (PEI), que fueron debatidas en el Consejo y en el Parlamento Europeo. Los acuerdos definitivos se presentaron el mes pasado en el Parlamento y se prevé que ambos textos se publiquen el mes que viene, entrando en vigor probablemente a lo largo del mes de junio.
Esta versión modificada de la directiva ampliará el ámbito de aplicación de la misma y prestará más apoyo al desarrollo de tecnologías transformadoras y a otros enfoques innovadores que promuevan no solo la eficiencia energética, sino que también otros ámbitos prioritarios que favorecen directamente la descarbonización como las acciones de economía circular aplicables a muy diversos sectores y actividades industriales.
La Directiva de Emisiones Industriales es el principal acto legislativo de la UE destinado a prevenir y reducir la contaminación procedente de grandes plantas industriales, y sus objetivos son prevenir y controlar las emisiones a la atmósfera y las filtraciones en el agua procedentes de las mayores plantas industriales, optimizar la eficiencia energética y circularidad de los procesos, y mejorar la prevención y el control de los residuos.
Las nuevas normas establecen niveles de emisiones más estrictos, además de mejorar la eficiencia energética y la economía circular de los recursos y residuos. Así, se persigue reducir las emisiones nocivas de las instalaciones industriales, incluidas las explotaciones ganaderas intensivas, a la atmósfera, el agua y el suelo y a través de vertidos de residuos. La Directiva revisada abarcará ahora también las instalaciones de la industria extractiva (minas) y las grandes instalaciones de fabricación de baterías. Además, se incluyen medidas para aumentar la eficacia de los permisos y reducir la carga administrativa para las empresas, junto a otras encaminadas a impulsar las tecnologías transformadoras y la innovación.
La Directiva de Emisiones Industriales se aplica a más de 50.000 plantas industriales situadas en países de la UE que, en conjunto, emiten el 20% de todos los contaminantes que se liberan en la atmósfera y el agua, y el 40% de las emisiones de gases de efecto invernadero en la UE. Entre ellas se encuentran centrales eléctricas, refinerías, instalaciones de tratamiento e incineración de residuos, las dedicadas a la producción de metales, cemento, vidrio, sustancias químicas, pasta y papel, alimentos y bebidas, entre otras.
Otro objetivo buscado es aumentar la transparencia y la participación pública en relación con la concesión de licencias, la operación y el control de instalaciones reguladas. Para ello, se ha decidido transformar el actual Registro Europeo de Emisiones y Transferencias de Contaminantes en un Portal de Emisiones Industriales de la UE donde los ciudadanos podrán acceder a datos sobre todos los permisos y las actividades contaminantes locales. Los permisos para instalaciones industriales se expedirán por vía electrónica, a través de un sistema de permisos electrónico que se creará a más tardar en 2035. De este modo, los procedimientos de concesión de permisos serían más fáciles y eficientes. En los permisos, las autoridades competentes establecerían valores límite de comportamiento medioambiental vinculantes para autorizar el establecimiento y la explotación de instalaciones.