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28 Nov 2025
Blog Aclima

En 2024 se alcanzó el récord global de emisiones de GEI, mientras Europa marca el rumbo con una reducción sostenida

El año pasado las actividades humanas emitieron a la atmósfera 53,2 gigatoneladas de emisiones, sin contar con las derivadas del uso de la tierra y la silvicultura. Esto supone un aumento del 1,3% respecto a 2023, aunque las emisiones de la UE se redujeron un 1,8 % (excluyendo las actividades del uso de la tierra) y un 2,5% en total, según el Informe de situación sobre la acción por el clima de 2025. Así, las emisiones europeas han disminuido un 37,2% respecto a 1990, mientras que su PIB es un 71% más alto que en ese año. Esto demuestra que el crecimiento económico no está reñido con la descarbonización, y refuerza el compromiso de que Europa sea el primer continente climáticamente neutral en 2050. En este sentido, recientemente la UE acordó reducir sus emisiones de CO2 en un 90% para 2040 respecto a 1990.

Según datos oficiales, las emisiones globales de gases de efecto invernadero fueron en 2024 las más altas jamás registradas. Así lo anuncian los datos de la Base de Datos de Emisiones para la Investigación Atmosférica Global (EDGAR) de la Comisión Europea.  En total, crecieron un 1,3% respecto a 2023 como consecuencia de la actividad humana. En este baremo, no se toman en cuenta las emisiones derivadas del uso de la tierra y la silvicultura, pero aun sin incluir estos orígenes el resultado da una cifra muy alta: 53,2 gigatoneladas (Gt) de emisiones equivalentes de CO2 (CO2eq). Los datos del PNUMA, que sí consideran esos factores, pero no segmentan las emisiones por países de manera tan precisa, cifran el aumento global en un 2,3% más que en 2023, con 57,7 gigatoneladas de CO2 en total.

La base de datos EDGAR proporciona series temporales de emisiones de gases de efecto invernadero para todos los países y sectores desde 1970 hasta 2024, por lo que constituye una fuente fiable para monitorizar las tendencias a nivel global. Y la conclusión más esclarecedora es que las emisiones de GEI procedentes de actividades antropogénicas en todo el planeta han aumentado una media de casi un 1,5 % anual desde 1990, por lo que en 2024 son un 65% más altas que en 1990.

El 66,2% de las emisiones mundiales fueron atribuibles a ocho regiones: China, Estados Unidos, India, la Unión Europea, Rusia, Indonesia, Brasil y Japón. En conjunto, representan el 54,6% de la población mundial, el 68,3% del PIB por paridad de poder adquisitivo PPA), y el 68,3% del consumo de energía procedente de combustibles fósiles. De ellas, tan solo la UE y el país nipón redujeron sus emisiones en comparación con el año anterior (-1,8% y -2,8%, respectivamente), pero China (+0,8%), Estados Unidos (+0,4%;) y Brasil (+0,2%) mantuvieron un crecimiento muy moderado. Por el contrario, el resto de los mayores emisores registraron aumentos más importantes (India: +3,9%; Rusia: +2,4%; Indonesia: +5%). La India es el país con un mayor aumento absoluto, ya que en 2024 alcanzó 164,8 Mt CO2eq más de emisiones que en el año anterior.

Una buena noticia es que todos los principales emisores redujeron su intensidad de emisión en términos de emisiones de GEI por unidad de PIB. Sin embargo, tan solo cinco de los 18 países y regiones que contribuyen con más del 1% al total de las emisiones mundiales de GEI redujeron sus emisiones en 2024: la UE, Japón, México, Alemania y Corea del Sur.

Respecto a los sectores de actividad, el sector eléctrico ha sido el que ha registrado el mayor aumento absoluto, con 235 Mt CO2eq más que en 2023. La explotación de combustibles tuvo el mayor aumento relativo (+1,6%). En todos los demás sectores económicos principales los incrementos fueron menores o bien se mantuvieron estables.

Europa, líder en reducción de emisiones

Hace tiempo que la UE apostó por la descarbonización, la Economía Circular y la sostenibilidad como ejes de su desarrollo económico. El compromiso europeo con la transición ecológica y energética se plasma en el Pacto Verde Europeo, marco normativo cuyo objetivo último es que Europa alcance la neutralidad climática para 2050. Por su parte, la Ley Europea del Clima fija que para 2030 los países europeos deben recortar al menos un 55% de sus emisiones netas de GEI, en comparación con los niveles de 1990.

Además, la UE ha anunciado recientemente un nuevo compromiso por el que los estados miembros acuerdan reducir sus emisiones de CO2 en un 90% para 2040 respecto a 1990. Esta reducción ha sido la base de la nueva NDC (Contribución Determinada a Nivel Nacional) que la UE ha presentado en los prolegómenos de la COP30, y que estima una reducción de entre el 66,25% y el 72,5% para 2035.

Esta normativa será el marco legal que determinará las políticas medioambientales y económicas de la UE los próximos 15 años, que afectarán a todos los sectores económicos, desde la industria hasta la agricultura, la producción de energía o la gestión de residuos.

Los datos reafirman que Europa se conduce por el camino correcto, puesto que según la base de datos EDGAR en 2024 sus emisiones se han reducido un 1,8% respecto a 2023, y el Informe de situación sobre la acción por el clima de 2025 cifra la reducción en un 2,5%. Además, las emisiones fueron un 37,2% más bajas que en 1990.

La UE lidera la transición energética, invirtiendo en energías renovables y estableciendo objetivos ambiciosos, como la reducción del 55% de las emisiones para 2030 y la neutralidad climática para 2050. Todo ello está aumentando la competitividad de la economía europea, impulsando su descarbonización, reforzando la independencia energética y reduciendo la dependencia de los combustibles fósiles importados.

Desacoplamiento de emisiones y crecimiento económico

Los hechos exponen que en 2024 el PIB de la UE en su conjunto es un 71% más alto que en 1990, mientras que ha logrado reducir sus emisiones un 37,2%. Esto prueba que se puede crecer económicamente sin depender de una industria carbonizada. De hecho, Europa lleva décadas manteniendo una reducción sostenida de las emisiones de gases de efecto invernadero, y el PIB basado en la paridad del poder adquisitivo (PPA) ha crecido de forma constante durante el mismo período.

Entre los logros conseguidos destaca que en la actualidad la mayor parte de la electricidad producida en la UE procede de fuentes de energía limpias, ya que el 47% de la electricidad neta generada en la UE en 2024 procede de fuentes renovables. Además, el consumo de energía va en descenso, es un 3% más bajo que en 2022, principalmente en el sector residencial, seguido de la industria y los servicios. El sector agrícola, el sector del uso de la tierra y la silvicultura también han contribuido en el descenso de emisiones, mientras que la tarea pendiente es lograr que el transporte, que representa una cuarta parte de las emisiones de gases de efecto invernadero de la UE, colabore igualmente en ese objetivo, para lo que se está potenciando la movilidad sostenible.

Pero además de la UE, otras economías importantes también muestran signos de desacoplamiento entre las emisiones y el crecimiento económico. Por ejemplo, Estados Unidos, Rusia y Japón mostraban en 2024 un PIB PPA más alto que en 1990 con unas emisiones más bajas.

Por el contrario, el crecimiento económico de India y China se ha visto acompañado de un aumento de las emisiones, aunque a un ritmo más lento que el del PIB PPA. Es de resaltar que, según los últimos datos, las emisiones de CO2 de China llevan 18 meses sin aumentar, y que en su última NDC el país asiático se ha comprometido por primera vez en la historia a recortar sus emisiones, entre un 7% y un 10% en 2035.

Euskadi en la senda de la descarbonización

Según los datos del Inventario de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero de 2024, en ese año la CAV ha logrado reducir sus emisiones en un 38% respecto a 2005, mientras que su PIB ha aumentado un 30%. Los descensos se dan en todos los sectores, y así desde 2005 las emisiones del sector residuos han bajado un 57%, las del sector energético un 56%, las de la agricultura un 51%, las generadas por la industria han bajado un 50%, las atribuibles al sector servicios un 41% y las del sector residencial un 34%. La excepción es el sector del transporte, que ha aumentado un 6% sus emisiones, siendo además el sector con mayor contribución a las emisiones totales de Euskadi, con un 41%.

De esta manera, Euskadi habría cumplido con el objetivo establecido en el Plan de Transición Energética y Cambio Climático 2021-2024, de lograr una reducción de las emisiones del 30% para 2024, y estaría en el camino correcto para conseguir una reducción del 45% para el año 2030, según se establece en Ley 1/2024, de 8 de febrero, de Transición Energética y Cambio Climático.

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