Euskadi necesita más infraestructuras de gestión de residuos para garantizar el reciclaje de proximidad

Posted by aclimaadmin | 16/11/2023 | Aclima bloga

Los datos nos dicen que anualmente generamos en torno a 6 millones de toneladas de residuos en Euskadi. Más de la mitad, un 55%, corresponden a residuos no peligrosos, mientras que los residuos de construcción y demolición son el 20%, los residuos municipales el 19% y aproximadamente el 5% son residuos peligrosos. Como vemos, el volumen de residuos que generamos es muy elevado y esto pone a nuestro alcance una oportunidad única para dar una segunda vida a este recurso valioso, con las ventajas ambientales y económicas que esto supone.

Sin embargo, la tasa de reciclado apenas llega al 57%, y menos del 1% se prepara para su reutilización, mientras que el 35% se deposita en vertedero y el 6% de los residuos se valoriza energéticamente. Además, desde el año 2020 Euskadi está tratando fuera del territorio una cada vez más creciente cantidad de residuos. La incapacidad de tratarlos en nuestra región, debido a que para gestionarlos se necesitarían más instalaciones de las existentes en la actualidad, conlleva varias consecuencias negativas. Por un lado, implica trasladar a otros agentes la responsabilidad de dar una respuesta a los residuos que nosotros mismos hemos generado, un incremento de las emisiones de GEI asociadas al transporte de los residuos y, por último, impide que aprovechemos unos materiales a los que se les puede dar una segunda vida, con el consiguiente impulso de cadenas de valor locales fomentando la economía circular y la generación de empleo verde.

En definitiva, esto supone una irresponsabilidad en términos ambientales, ya que transferimos a otras regiones el cometido de gestionarlos, además de la pérdida de una oportunidad. La valorización de residuos en proximidad además genera actividad económica, nuevos empleos y sirve de apoyo al sector industrial, que tiene un peso significativo en el PIB vasco.

Euskadi necesita más infraestructuras de gestión y valorización de residuos tanto de carácter público como privado ya que es clave asumir la responsabilidad que como sociedad tenemos sobre la gestión de los impactos ambientales que producimos. Además, su implantación puede suponer un empuje al desarrollo ambiental y económico de nuestra región alineado con el posicionamiento de la comisión europea de hacer de Europa el primer continente ambientalmente sostenible.

Valorización en proximidad

Las directrices europeas priman los principios de autosuficiencia y proximidad, priorizando la gestión y valorización de los residuos en el entorno más cercano a su generación. La razón es de sentido común, resulta más eficiente ambientalmente que los residuos se traten lo más cerca posible de donde se producen, ya que así se reducen las emisiones que provoca su transporte, se garantiza la correcta gestión ambiental de los mismos y, además, se impulsa la actividad económica, generando cadenas de suministro locales de materiales secundarios que pueden ser aprovechados más fácilmente por las industrias tras ser debidamente tratados o valorizados.

La legislación europea es clara en este aspecto y la tendencia es que sea cada vez más restrictiva. De hecho, el Consejo Europeo ha propuesto medidas como prohibir las exportaciones de residuos para su eliminación en otro estado miembro, excepto bajo condiciones estrictas, y prohibir los envíos de residuos no peligrosos a países no pertenecientes a la OCDE

En Euskadi, el Plan de Prevención y Gestión de Residuos del País Vasco 2030 (PPGR2030) marca como objetivo reducir en un 30% la tasa de generación de residuos, además de que el 85% de los residuos industriales no peligrosos se recicle o valorice y que el depósito en vertederos suponga menos del 15%. Pero para ello es indispensable la construcción de nuevas infraestructuras de gestión y valorización de residuos, y no se entiende el rechazo que a veces se palpa a la instalación de nuevas plantas. Estas instalaciones tienen un interés claro público que debe estar por encima del interés particular. En definitiva, se trata de dar respuesta a una necesidad de la sociedad, indispensable para que Euskadi cumpla los objetivos que fija Europa en materia climática y de circularidad, y también para mantener la competitividad del sector industrial vasco, que estaría lastrado sin un sistema eficiente de aprovechamiento de los residuos que genera. ero es importante incidir en el interés público de estas instalaciones sean con origen en una inversión público o privada.

Los proyectos futuros de infraestructuras de gestión y valorización de residuos contarán con las tecnologías más avanzadas y las pautas de seguridad y ambientales necesarias, solo de esta forma es posible ofrecer respuestas innovadoras y seguras a una problemática que nadie niega, pero que muchos prefieren ignorar. En el PPGR2030 se explicitan algunas medidas en este sentido, como las ayudas a proyectos de reciclaje y valorización, o la limitación de vertido de determinados residuos para que sean obligatoriamente traslados a plantas de tratamiento y valorización. De cumplirse lo previsto y si se crean las infraestructuras necesarias, Euskadi contaría con una red de valorización de residuos autosuficiente que evitaría el traslado de residuos generados en la CAPV fuera del territorio.

Oportunidades económicas

Las instituciones europeas han determinado que el desarrollo económico del continente debe estar imbricado con la sostenibilidad y la descarbonización. Esto no es una rémora para la economía, si bien en cambio supone una oportunidad de mejorar la competitividad de la industria y las empresas mediante la implantación de la digitalización, las innovaciones tecnológicas y los principios ambientales y climáticos en toda la cadena de valor. Euskadi ha asumido este compromiso, plasmándolos en normas como el PPGR2030 o la Estrategia de Economía Circular 2030, que adoptan el modelo económico circular de gestión de residuos como eje de las políticas de crecimiento económico y generador de nuevos nichos de mercado y empleo.

Las empresas del sector ambiental que promueven la gestión y valorización de residuos son dinamizadoras de oportunidades económicas y laborales, contribuyen al crecimiento de la economía, impulsan el talento, y ayudan a otros sectores industriales tratando sus residuos para convertirlos en materias secundarias que impulsan cadenas locales de suministro. El apoyo a la industria con el aprovechamiento y valorización de sus residuos y los nuevos nichos laborales pueden ser factores determinantes para el futuro. De hecho, el sector medioambiental es uno de los que ofrece mayores oportunidades para generar empleo, el Eustat cifra en 21.610 los puestos de trabajo a tiempo completo de la economía ambiental en 2021, y las estimaciones nos dicen que la Economía Circular puede crear 3.000 nuevos empleos hasta 2030 en Euskadi.

Territorio resiliente

Uno de los objetivos europeos más importantes es incrementar la autonomía y sostenibilidad respecto al suministro de materias primas fundamentales, tal y como ha manifestado el Parlamento Europeo. En la actualidad, la UE importa de otras regiones entre el 75% y casi el 100% de muchas sustancias, en especial los minerales empleados en los sectores de las nuevas tecnologías y de las energías renovables. En esto, la valorización de residuos tiene un papel determinante, debido a la elevada presencia de materiales clave en los mismos. En Euskadi, gracias a su elevada tasa de residuos, esta oportunidad económica es mayor aun que en otros territorios, pero para ello se necesita una apuesta decidida por la circularidad y la creación e implementación de nuevas infraestructuras.

Además, otros países se están posicionando en este sentido. China, que llevaba años siendo la principal receptora de residuos europeos, prohibió recientemente la importación de residuos, lo que ha provocado que las exportaciones a China por parte de la UE de desechos cayesen desde los 10,1 millones de toneladas en 2009 a 0,4 millones de toneladas en 2021. Turquía ha sustituido al gigante asiático como principal receptor de los residuos europeos, pero ha ido tomando medidas para optimizar sus estándares ambientales, rechazando importaciones de ciertos tipos de residuos, como los de plásticos de polietileno.

Todo esto pone de manifiesto la necesidad de impulsar el reciclaje y la valorización en proximidad que, tal y como determina la Comisión Europea, en los próximos años debe crecer de manera importante. El futuro pasa por tratar nuestros residuos lo más cerca posible de donde se generan, y para cumplir esta meta Euskadi necesita nuevas infraestructuras ambientales.

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