
Recientemente, el Parlamento Europeo ha dado su aprobación definitiva al Reglamento sobre Vehículos al Final de su Vida Útil, una nueva regulación orientada a convertir al sector de la automoción en un ejemplo de Economía Circular, estableciendo requisitos que abarcan todo el ciclo de vida de los vehículos, desde su diseño y fabricación hasta el tratamiento al final de su vida operativa. Se calcula que actualmente en la UE existen 285,6 millones de vehículos de motor y que cada año unos 6,5 millones llegan al final de su vida útil, por lo que esta nueva norma puede suponer un espaldarazo al mercado europeo de materiales secundarios.
El objetivo de la nueva legislación es incentivar diseños más sostenibles, mejorar la reciclabilidad de los vehículos y reducir el impacto ambiental asociado a su gestión como residuo. Para ello, establece nuevas obligaciones con el fin de incrementar la reutilización y el reciclaje de materiales procedentes de vehículos fuera de uso, así como fomentar el uso de materiales reciclados en la fabricación de nuevos automóviles.
De esta forma, los vehículos nuevos deberán diseñarse para maximizar la reutilización, el reciclaje y la recuperación de materiales. También se fijan unos porcentajes mínimos de plástico reciclado que deberá emplearse en la fabricación de coches nuevos, advirtiendo que esta obligación podrá extenderse en el fu el lin turo a otros materiales, como el acero reciclado o el aluminio. Además, ya no se podrán exportar a terceros países los vehículos declarados no aptos para circular, y se fijan limitaciones para la compraventa de vehículos de segunda mano.
Todo ello para impulsar una gestión más circular de los 6,5 millones de vehículos que alcanzan cada año el final de su vida útil en la Unión Europea, un flujo de residuos con un elevado potencial para la recuperación de materiales y la producción de recursos secundarios.
El Reglamento sobre Vehículos al Final de su Vida Útil ya ha completado su tramitación legislativa ordinaria, tras la aprobación del Parlamento Europeo y la adopción formal del Consejo de la Unión Europea. El texto queda pendiente de su publicación en el Diario Oficial de la Unión Europea, momento a partir del cual entrará en vigor a los veinte días. Con carácter general, su aplicación será efectiva 24 meses después de la entrada en vigor, sin perjuicio de los plazos específicos previstos para determinadas disposiciones.
Desde organizaciones de gestores de residuos, como FEAD, ya se han mostrado satisfechos con la nueva regulación, puesto que consideran que supone un avance para impulsar la circularidad en la industria de la automoción y fortalecer los mercados de materias primas secundarias. De igual manera, opinan que pondera el potencial de los vehículos fuera de uso como una fuente relevante de recursos para la economía circular europea. No obstante, y aunque se valoran los avances en circularidad y trazabilidad, otras organizaciones como la FER, advierten de que algunas exigencias podrían incrementar los costes sin aportar, según ellos, beneficios ambientales equivalentes.
Diseño circular
Las medidas establecidas en la nueva normativa obligarán a los fabricantes a replantear el diseño de los automóviles desde su origen. Así, se establece que todos los vehículos nuevos deberán diseñarse de manera que se facilite desmontar eficazmente el mayor número posible de piezas y componentes, para de esta manera maximizar la recuperación de materiales.
Además, se obliga a los fabricantes a incrementar progresivamente el uso de materiales reciclados. En el caso concreto de los plásticos, se establecen objetivos obligatorios de contenido reciclado. Como consecuencia, los plásticos utilizados en cada tipo de vehículo nuevo deberán contener un mínimo del 15% de plástico reciclado en seis años y del 25% en diez años.
Asimismo, el Reglamento fija que una parte de estos materiales deberá proceder de residuos plásticos posconsumo, concretamente al menos el 20% del plástico reciclado usado en la fabricación de nuevos automóviles deberá proceder de materiales recuperados de vehículos al final de su vida útil o de piezas usadas. Con esta medida la UE persigue estimular la demanda de plásticos reciclados de alta calidad y favorecer las inversiones en recogida, clasificación y reciclaje, además de fomentar sistemas de reciclaje en circuito cerrado dentro de la propia industria automovilística.
La Comisión Europea advierte que en el futuro estos requisitos podrían ampliarse otros materiales estratégicos como el acero, el aluminio, el magnesio o determinadas materias primas críticas, siempre sobre la base de estudios de viabilidad previos.
El reglamento incorpora además mecanismos para garantizar que los materiales importados cumplan requisitos equivalentes a los exigidos dentro de la Unión Europea, para garantizar la trazabilidad de los materiales reciclados, asegurar unas condiciones de competencia más homogéneas y evitar distorsiones en el mercado europeo de materias primas secundarias.
Vehículos de segunda mano
La norma también establece limitaciones a las transacciones de vehículos de segunda mano, más restrictivas para las empresas que para los particulares.
Así, las empresas que quieran vender un vehículo de este tipo estarán obligadas a acreditar que no ha llegado al final de su vida útil o, alternativamente, que dispone de un certificado de inspección técnica en vigor que acredite que se encuentra en condiciones de circular.
Las transacciones entre particulares estarán exentas de estos requisitos salvo en situaciones específicas, como cuando el vehículo haya sido declarado siniestro total económico o cuando la venta se realice exclusivamente a través de plataformas digitales.
Responsabilidad Ampliada del Productor
El Reglamento establece medidas más estrictas para la gestión de los vehículos al final de su vida útil, y prevé una mayor participación de los operadores de gestión de residuos en la gobernanza de las organizaciones responsables de estos sistemas, con el objetivo de mejorar la transparencia y favorecer una coordinación más estrecha entre fabricantes y gestores de residuos.
Así, tres años después de la entrada en vigor de la norma se hará efectiva la Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP) para los fabricantes. Estos deberán asumir los costes asociados a la recogida y tratamiento de los vehículos que hayan alcanzado el final de su vida útil en cualquier país de la Unión Europea.
La normativa reconoce asimismo la función esencial de las instalaciones autorizadas para el tratamiento de vehículos al final de su vida útil. Estos centros se encargan de llevar a cabo la descontaminación de los vehículos, favorecer la recuperación y valorización de materiales y expedir los certificados de destrucción que garantizan la correcta trazabilidad de todo el proceso.
Exportaciones de vehículos de segunda mano
El Reglamento prohíbe la exportación a terceros países de vehículos declarados no aptos para circular. Esta medida comenzará a aplicarse cinco años después de la entrada en vigor de la nueva normativa.
De esta forma, la Comisión Europea quiere abordar el fenómeno de los denominados “vehículos desaparecidos”, aquellos que llegan al final de su vida útil y se dan de baja o se abandonan, pero desaparecen del registro oficial sin llegar a un Centro Autorizado de Tratamiento. En la práctica, muchos de ellos son exportados ilegalmente como vehículos usados o desguazados en el mercado negro, eludiendo las normas de reciclaje y descontaminación. Con la nueva regulación se busca también evitar el tratamiento y desguace ilegales, prohibiendo la exportación de vehículos declarados no aptos para circular.