Iniciativas ciudadanas ante el cambio climático

Posted by aclimaadmin | mayo 31, 2018 | Blog Aclima

Si preguntamos a cualquier persona sobre la importancia de prevenir y tratar de actuar frente al cambio climático su respuesta más probable sería que se trata de una necesidad ineludible. Sin embargo, una cosa es que exista una preocupación social generalizada y otra bien distinta que los ciudadanos tengamos claro qué implica el cambio climático y qué es lo que podemos hacer al respecto.

 

 

De hecho, un reciente estudio publicado por Ihobe y el Ente Vasco de la Energía (EVE), expone que, a pesar de que la ciudadanía percibe el cambio climático como un problema urgente y grave, no conoce con exactitud qué medidas se pueden tomar para combatirlo, especialmente si nos referimos a las acciones que los ciudadanos individualmente podemos poner en marcha.

En definitiva, el cambio climático constituye un desafío de gran calibre que nos afecta a todos los habitantes del planeta. Su principal causa estriba en el modelo económico en el que vivimos, basado en el consumismo y la extracción continuada de recursos. Es por ello que es sustancial que variemos el modo de desarrollo económico en el que nos movemos.

Los escenarios principales de este cambio pueden ser las ciudades, ya que se trata de uno de los principales focos de emisión de gases de Efecto Invernadero y donde los efectos del cambio climático están afectando más claramente a la salud de las personas y los ecosistemas. En este ámbito, las nuevas economías (economía circular, economía colaborativa, economía social y solidaria, etc.) deben ser los agentes del cambio de modelo. El objetivo es la disminución de las emisiones urbanas de carbono y el empleo de la innovación social como método para desarrollar nuevas políticas y estrategias socioeconómicas y ambientales.

Recientemente se ha celebrado en Vitoria-Gasteiz un encuentro del Foro Global de Nueva Economía e Innovación Social (NESI Forum) en el que un grupo de expertos han puesto en común sus experiencias e ideas sobre cómo afrontar el mayor reto ambiental del siglo XXI. En total, se han expuesto 23 buenas prácticas de las nuevas economías que empiezan ya a ser adoptadas en ciudades de nuestro entorno. Estas son las experiencias más significativas:

1-Vitoria-Gasteiz: compromiso con la sostenibilidad

No es casualidad que esta ciudad fuera capital verde europea en 2012. Desde las administraciones públicas se lleva años trabajando para construir una urbe donde la habitabilidad, el respeto ambiental y la ecología sean factores clave. Su anillo verde es reconocido por la FAO entre las 15 mejores iniciativas urbanas del mundo y en la actualidad destacan iniciativas como el Pacto Verde, su objetivo de ser una ciudad neutra en carbono, el proyecto SmartEnCity acerca de la rehabilitación energética de los espacios urbanos, el fomento de la agricultura ecológica local o el programa Activa tu Barrio para implicar a la ciudadanía en la creación de entornos amigables y cómodos.

2-Bilbao: vanguardia de la economía circular

Se trata de la primera ciudad en el Estado en realizar un análisis de todos sus flujos productivos y de consumo para conseguir el objetivo de reducir todo lo posible los residuos generados. Este estudio lo ha efectuado la empresa social holandesa Circle Economy en colaboración con otros organismos como Innobasque, BEAZ y Aclima, entre otros, y sitúa a Bilbao en la punta de lanza de la economía circular junto a otras ciudades como Amsterdam y Glasgow. En unas pocas décadas la capital vizcaína ha pasado de ser una ciudad industrial a un modelo postindustrial y ahora avanza hacia una economía circular cada vez más destacada.

3-Madrid: MARES de transformación urbana

MARES es un proyecto piloto innovador que integra iniciativas de economía social y solidaria, la creación de empleo de cercanía y el fomento de un modelo de ciudad más amigable. Aplicado experimentalmente en cuatro distritos de Madrid (Villaverde, Vicálvaro, Puente de Vallecas y Centro) por el Ayuntamiento con el respaldo de la Unión Europea, este proyecto se basa en cinco pilares: movilidad, alimentación, reciclaje, energía y el sector cuidados.

4-Barcelona: economía colaborativa en movimiento

En la ciudad condal se está desarrollando una interesante iniciativa, que en su día comenzó como una aplicación creada por particulares. Llamada Lendi, su objetivo estribaba en divulgar la economía colaborativa y facilitar que los ciudadanos compartieran recursos. Pero su aceptación ha sido tal que ha sobrepasado su intención inicial para convertirse en un movimiento público que fomenta la economía circular y el consumo responsable.

5-Valencia: la importancia del bien común

En esta ciudad se desarrollan iniciativas actividades de formación y difusión de la cultura colaborativa, la implantación de criterios de sostenibilidad en el tejido empresarial y el desarrollo de diferentes investigaciones sobre la economía sostenible.

6-Zaragoza: pioneros en matchfunding

El matchfunding agrupa el crowdfunding y la financiación pública para aumentar las posibilidades de recaudación. De esta manera las administraciones públicas se comprometen a aportar el mismo capital que los particulares si se llega al objetivo marcado. A través de la plataforma Goteo, la iniciativa Machfundign ZZG 2016 arrancó con cuatro proyectos que combinaban el reciclaje, la ecología y el ahorro energético.

7-Rubí: referente en eficiencia energética y energías renovables

Este proyecto, impulsado por particulares pero adoptado por el consistorio como estratégico, ha convertido al municipio barcelonés en ejemplo de la adopción de métodos de la eficiencia energética y el uso de energías renovables en entornos industriales, comerciales y domésticos, como factor de mejora de la competitividad y mejora ambiental del territorio. En la actualidad, su impulsor Ángel Ruiz Casas trabaja en extender esta iniciativa tanto nacional como internacionalmente. La iniciativa Oleada Solar impulsa la compra colectiva de instalaciones fotovoltaicas.

8-Sevilla: ciclistas con recompensa

La plataforma Ciclogreen, creada por el biólogo Gregorio Magno para impulsar el uso de la bicicleta, surgió originalmente en Sevilla, pero ya se ha extendido a otras ciudades como Córdoba, Valencia, Alicante Benidorm, Barcelona, Santander etc. Su idea es simple pero muy eficaz: canjear “ciclos” por descuentos en tiendas, restaurantes y comercios comprometidos. Los ciclos son la moneda virtual que puede obtenerse por el uso de la bici, registrados a través de una app.

Además, hay más ciudades implicadas en iniciativas relacionadas con las nuevas economías. Por ejemplo, Donostia publicará en breve su estrategia Klima 2050, un plan local ante el cambio climático que permite implicar a la ciudadanía para afrontar sus consecuencias y retos de manera colectiva. Su estrategia ciudadana se fundamenta en cinco ejes: la comunicación continua, los hábitos de vida, el entorno físico, la tecnología y las regulaciones legales.

 

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