
El cambio climático y la preocupación por el medio ambiente son temas centrales en la sociedad actual, por lo que las empresas no pueden ser ajenas a esta tendencia. Asuntos como los impactos ambientales o el compromiso con los ODS deben ser los ejes de la estrategia comunicativa de las organizaciones, y prácticamente la totalidad de las empresas más importantes del mundo informa regularmente sobre sostenibilidad. Si bien en 2023 el 72% de los empresarios españoles habían revisado su estrategia ESG o tenían pensado hacerlo, lo cierto es que apenas el 22% de los profesionales cree que sus empresas evalúan adecuadamente el impacto de sus estrategias de sostenibilidad, y un 63% juzga como poco preparados en ese ámbito a los directores de Comunicación. Todo esto trasluce que aún queda mucho camino por recorrer en este campo, sobre todo si tenemos en cuenta que la comunicación en sostenibilidad es un factor cada vez más determinante para que las empresas sean más competitivas y se establezcan como líderes en el mercado.
La información no financiera está adquiriendo mayor importancia para las empresas, debido a los cambios normativos que persiguen mejorar la comunicación del impacto de las organizaciones en todos los ámbitos de la sociedad. Así, el ESG, Environmental, Social and Governance, supone un perfeccionamiento de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) ya que añade información sobre la sostenibilidad y responsabilidad ambiental de las empresas, la diversidad de la organización, sus códigos de conducta o su transparencia. Todo esto conlleva un efecto en la reputación de las organizaciones, pero también en su posicionamiento en el mercado, ya que cada vez los inversores y los clientes tienen más en cuenta los criterios relacionados con la sostenibilidad. Así, diversos estudios afirman que los millenials consideran la responsabilidad social de las empresas de manera creciente, y el 91% de ellos manifiesta que el impacto social de una marca puede determinar su decisión de compra.
Y es que aplicar los criterios ESG puede ser un factor diferencial respecto a la competencia, pero esto conlleva una serie de cambios en las organizaciones que no se circunscriben a la simple comunicación del cumplimiento de las normas de sostenibilidad. Es necesario integrar los criterios ESG en la toma de decisiones y la actividad de la empresa, alentar el compromiso de los empleados y optimizar la transparencia en la comunicación. Además, también resulta imprescindible desarrollar métodos de medición del impacto de las acciones de la empresa, evitando exagerar las consecuciones para no poner en práctica el llamado greenwashing. En este sentido, es de resaltar que el 45% de los encuestados en el estudio “ESG en palabras: la voz de la sostenbilidad” considera que las organizaciones comunican más de lo que realmente hacen en ESG, lo cual puede generar efectos reputacionales negativos.
Empresas más sostenibles y más competitivas
La capacidad de las empresas de afrontar positivamente los retos asociados a la sostenibilidad, y de comunicar adecuadamente su estrategia en este ámbito, es algo cada vez más relevante no solo en su reputación, sino también en su posicionamiento comercial. Un informe de PWC señala que se trata de un factor imprescindible para que las empresas lideren un mercado. Además, esto puede permitirles un mayor acceso a la financiación, puesto que los inversores tienen muy en cuenta el impacto ambiental de las empresas.
Según el Global CEO Outlook de 2023 de KPMG, el 79% de las 100 empresas líderes a nivel global informan sobre sostenibilidad, y el informe “Perspectivas España 2023: ESG” revelaba que el 72% de los empresarios españoles ya había revisado su estrategia ESG o aseguraba que iba a hacerlo.
Si bien es cierto que el cálculo del impacto ambiental, social y de buen gobierno de la actividad de las empresas está totalmente aceptado como un factor de capital relevancia en la reputación de las mismas y que determina la percepción que de ellas tienen los clientes, grupos de interés y el mercado mismo, su implantación en la estrategia de las organizaciones dista de ser perfecta.
Así, en el informe “ESG en palabras: la voz de la sostenbilidad” solo el 22,6% de los encuestados cree que las empresas evalúan adecuadamente el impacto de sus estrategias de sostenibilidad. Además, un 63% considera que los directores de Comunicación adolecen de formación en este ámbito. Todo esto evidencia que es imprescindible que las empresas optimicen sus herramientas de medición, y fortalezcan la capacitación de sus profesionales de comunicación para que estos valoren en su justa medida la comunicación en sostenibilidad y mejoren la gestión de los mensajes que se hacen públicos.
Aunque los criterios ESG relacionados con medio ambiente son los más valorados por las empresas y organizaciones (7,4 puntos sobre 10) frente a los criterios sociales (6,8) y los de gobernanza (6,4), es significativo que los encuestados sitúen a los directivos de las empresas como el grupo menos exigente en cuestiones ESG, después de, en este orden, los organismos reguladores, la sociedad, los empleados, los clientes, la comunidad del entorno y los accionistas.
Además, a pesar de que el 74% de los directores de Comunicación afirman que desempeñan un rol activo en la ejecución y comunicación de la estrategia ESG de sus organizaciones solo el 38% de los profesionales piensan que los directores de Comunicación tengan una influencia alta o muy alta en la definición de la estrategia de sostenibilidad. Por lo tanto, se detecta un problema en la puesta en práctica desde lo teórico de las políticas de comunicación de la sostenibilidad.
ESG en Euskadi
En 2021, un informe elaborado por la Fundación Adecco, con la colaboración del Departamento de Trabajo y Empleo del Gobierno Vasco, afirmaba que los criterios ESG ya ocupan un lugar estratégico en las empresas vascas.
Además, existen instrumentos para facilitar la mejora en comunicación en sostenibilidad, como “Reporting ESG. Guía de actividades de calificación ambiental, sociales y de gobernanza para empresas”, publicada por Ihobe y donde se aglutinan y clasifican una amplia gama de actividades de calificación ambiental, social y de gobernanza; la Guía práctica para la emisión y verificación del informe de sostenibilidad para una PYME, elaborada por la consultora BNFIX y el equipo ESG-PYME del Departamento de Economía Financiera I de la UPV/EHU; o la Escuela de Comunicación Ambiental, organizada por Ihobe y APIA-Asociación de Periodistas de Información Ambiental en el marco de los Cursos de Verano de la UPV/EHU.
Finalmente, Aclima es una de las entidades participantes en el grupo de trabajo Euskadi 2030 Gunea que elaboró la “Guía práctica para Organizaciones Vascas sobre cómo implementar la Agenda 2030 y contribuir a los Objetivos de Desarrollo Sostenible”, un manual orientado a las empresas y organizaciones de Euskadi con recomendaciones y ejemplos para la implantación de la Agenda 2030 y optimizar el enfoque para el cumplimiento de los ODS.