Inicio > Actualidad > Blog > La Economía Circular, clave para cumplir los objetivos ambientales y reforzar la competitividad industrial de Europa
29 May 2026
Blog Aclima

La Economía Circular, clave para cumplir los objetivos ambientales y reforzar la competitividad industrial de Europa

La Agencia Europea de Medio Ambiente acaba de publicar tres evaluaciones que analizan el impacto de la Economía Circular en la economía europea, y sus conclusiones son rotundas. En su opinión, se trata de una de las principales herramientas para reducir las emisiones, la pérdida de biodiversidad, la dependencia de materias primas importadas e incrementar la competitividad europea. Concretamente, detalla 17 acciones de circularidad con el potencial de reducir el impacto climático de la UE en un 22%, disminuir en un 19% la pérdida de biodiversidad y minimizar en un 25% la contaminación atmosférica por partículas finas. Pero también advierte que es fundamental acelerar su implantación y fortalecer las capacidades que permiten transformar residuos en materias primas secundarias de calidad, ya que una intervención ambiciosa puede producir beneficios ambientales y climáticos un 80% superiores a una aplicación de nivel medio.

La Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) ha hecho públicos tres informes que demuestran que la Economía Circular permite a la UE progresar tanto en sus objetivos ambientales como en los económicos. Se trata de las evaluaciones denominadas Los beneficios ambientales y climáticos de la economía circular, Desbloquear la economía circular: necesidades de inversión, barreras y condiciones facilitadoras, y  Reservas de materiales en una economía circular. En definitiva, en ellos se defiende la idea de que la Economía Circular trasciende su dimensión de estrategia ambiental para erigirse en una necesidad económica y geopolítica para Europa: reducir impactos, sí, pero también consolidar un mercado de materias primas secundarias y reforzar la resiliencia del modelo industrial.

Hay que ponderar que la Economía Circular es uno de los puntales del Pacto Verde Europeo, y que en el Plan de Acción para la Economía Circular de 2020 ya se afirmaba que constituye una de las medidas más importantes para que Europa alcance la neutralidad climática en 2050. Además, la ONU considera que la extracción y el procesamiento de recursos naturales supone el 55% de las emisiones mundiales de GEI y el 90% de la pérdida de biodiversidad. Pero la evaluación de AEMA va más allá de los aspectos ambientales, y también analiza el impacto económico de estas políticas en Europa. En este sentido, pueden aumentar la seguridad del suministro en materias primas, además de impulsar el desarrollo de modelos de negocio circulares innovadores.

También se apunta la positiva influencia exterior de estas medidas, ya que la UE importa grandes cantidades de recursos cuya extracción genera impactos ambientales en otras regiones, y reducir esta dependencia los evitaría, además de que reforzaría la seguridad del suministro de materiales estratégicos. Así, se estima que en materia ambiental y climática dos tercios de los beneficios obtenidos por el refuerzo de la circularidad en Europa se producirían dentro de la UE, y el tercio restante se generaría fuera de ella. En lo relativo a la conservación de la biodiversidad los beneficios se repartirían al 50% entre el territorio europeo y otras partes del mundo.

Principales beneficios de la Economía Circular para Europa

Los informes valoran la aplicación de 17 medidas vinculadas a la Economía Circular, y se centran en sectores intensivos en recursos como vivienda, alimentación, movilidad personal y otros bienes y consumibles. En todos ellos, la reducción del consumo de materias primas se relaciona con la disminución del deterioro ambiental y, en paralelo, con la capacidad de asegurar suministro y competitividad a través de materiales secundarios.

1-Impacto climático

Las medidas de economía circular estudiadas podrían reducir hasta un 22% el impacto climático de la UE, con un ahorro de casi 1.000 millones (944 millones) de toneladas de CO2. Con una economía como la actual, el 71% de esta reducción se produciría en la UE, y el 29% restante en otras regiones.

De las 17 intervenciones circulares evaluadas, AEMA identifica que buena parte del potencial de mitigación se concentra en sistemas intensivos en recursos (alimentación, vivienda y movilidad). No obstante, el informe subraya que el despliegue de medidas a lo largo de todo el ciclo de vida, incluido el fin de vida, es decisivo para convertir ese potencial en reducciones reales, especialmente cuando se trata de reintroducir materiales en nuevas cadenas de valor.

De esta manera, los ahorros en los sistemas de vivienda, movilidad y alimentación podrían generar hasta el 85% de todas las reducciones derivadas de las 17 intervenciones analizadas.

2-Pérdida de biodiversidad

Las medidas tienen el potencial de minimizar en un 19% los impactos relacionados con la pérdida de biodiversidad. Más de la mitad (55%) de esta reducción se produciría en la UE y el 45% restante en otras regiones, debido a la disminución en la extracción de recursos naturales.

Las cinco intervenciones circulares con mayor potencial serían los sistemas alimentarios que requieren menos recursos, minimizar el desperdicio de alimentos, mejor gestión de residuos y reciclaje, mayor reparación y mantenimiento de textiles, y prolongar la vida útil de los edificios.

El sistema alimentario sería el que más puede contribuir a reducir la pérdida de biodiversidad, concretamente evolucionar hacia dietas con menor consumo de carne lograría el 50% de la reducción total de la pérdida de biodiversidad derivada de la suma de las 17 intervenciones.

3-Contaminación del aire

Se calcula que con las medidas propuestas se conseguiría disminuir en un 25% la contaminación atmosférica por partículas finas, localizándose dos tercios de los beneficios dentro de la UE y el resto en el extranjero. AEMA recuerda que parte de las emisiones de partículas finas se asocian a combustiones, pero también destaca que reducir el uso de materiales, alargar la vida útil y mejorar la gestión del fin de vida contribuye a recortar emisiones ligadas a la producción y el transporte de bienes, así como a la actividad industrial asociada.

Las intervenciones con mejores perspectivas se relacionan con prolongar la vida útil de productos e infraestructuras, aumentar la reutilización de componentes y reducir la demanda de materiales vírgenes. En conjunto, el objetivo es el mismo; disminuir la presión material de la economía y, con ello, los impactos asociados.

Los resultados recogidos en los distintos informes muestran que los mayores márgenes de mejora se concentran en ámbitos muy intensivos en recursos. Por ello, junto a la prevención y la extensión de vida útil, AEMA insiste en reforzar las capacidades que permiten que los materiales vuelvan al mercado con garantías; recogida separada, clasificación y tratamientos avanzados.

4-Menor dependencia de materiales de fuera de la UE

Según AEMA, la dependencia europea de minerales extraídos fuera del continente podría reducirse cerca de un 20% en el caso del aluminio, el níquel o los metales del grupo del platino, y alrededor de un 12% en el cobre. En 2020 se extrajeron más de 200 millones de toneladas de minerales metálicos en otras regiones para su importación a la UE, y con las medidas propuestas ese volumen podría reducirse en 49 millones de toneladas, un 17% menos. Esta línea conecta con la agenda europea en materias primas críticas, que fija para 2030 el objetivo de que el 25% del consumo anual de materias primas estratégicas proceda del reciclado interno.

5-Reservas de materiales y competitividad

AEMA también estudia el potencial que tienen los productos / infraestructuras de larga vida útil (edificios, carreteras, automóviles o maquinaria) para convertirse en fuentes de materias primas secundarias. Aumentar la circularidad de estas reservas puede reforzar la autonomía estratégica europea, contribuyendo tanto a los objetivos climáticos como a la mejora de la competitividad, al reducir el coste de los materiales necesarios para la fabricación de nuevos productos.

En la actualidad, cada europeo consume 14,4 toneladas de materiales al año, de las que más de 6 toneladas terminan incorporadas en construcciones o bienes de larga duración, por lo que suponen una importante reserva de materias primas secundarias.

Desde una perspectiva industrial, este análisis refuerza la tesis de que convertir esas reservas en materias primas secundarias exige inversión y capacidad tecnológica en el fin de vida. La valorización avanzada, incluida la de flujos complejos, permite separar, descontaminar y transformar residuos en materiales trazables y de calidad suficiente para nuevos usos, reduciendo costes y dependencia exterior.

Mayor ambición, mayores beneficios

Según AEMA, la ambición y la rapidez con las que se implementan las intervenciones de economía circular son determinantes a la hora de conseguir resultados. Así, estiman que un alto nivel de ambición respecto a la implementación de las 17 intervenciones propuestas genera beneficios ambientales y climáticos un 80% superiores a los de un nivel de ambición medio.

Pero sería necesario acelerar las políticas de economía circular actuales y futuras, además de impulsar modelos de negocio circulares que compensen las pérdidas de empleo en los sectores afectados. La Economía Circular es una oportunidad empresarial que aun no está correctamente aprovechada, ya que puede abrir nuevos mercados, impulsar la innovación y generar actividad económica. Frente a esto, AEMA estima que existe una brecha de inversión de aproximadamente 82.000 millones de euros anuales hasta 2040 para cumplir los objetivos ya aprobados en materia de Economía Circular. El mayor déficit de inversión estaría en nichos como el diseño de producto y las fases de final de vida útil, especialmente en sectores como construcción, textiles, baterías y vehículos. Si bien la iniciativa privada lidera actualmente las inversiones, la financiación pública sigue siendo esencial para facilitar financiación a largo plazo.

En la práctica, esto implica reforzar el eslabón que con más frecuencia limita el escalado de la economía circular; la capacidad de recogida separada, clasificación automatizada y tratamientos capaces de abordar flujos complejos. La experiencia reciente del reciclaje de plásticos en Europa muestra, además, que la circularidad necesita condiciones de mercado y de competitividad para que los materiales regenerados puedan competir con el material virgen.

En 2024 la tasa de uso de materiales circulares en la UE fue del 12,24%, muy lejos del objetivo de duplicar la circularidad europea hasta el entorno del 24% en 2030. La conclusión es clara, los avances aún no se proyectan con la velocidad necesaria y, para consolidar un mercado único de materias primas secundarias, será determinante convertir lo recogido y tratado en flujos de materiales de calidad y suministro estable.

Euskadi, referente en Economía Circular

El desempeño de Euskadi en la adopción de prácticas circulares ha sido reconocido en un informe de la OCDE, en el que se destacan iniciativas como la Estrategia de Economía Circular 2030 o el Basque Ecodesign Center. Otros hitos importantes son la Estrategia Klima 2050 o la Ley de Transición Energética y Cambio Climático, que establece para el año 2030 una reducción del 45% de emisiones.

Los últimos datos disponibles, recogidos en el Inventario de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero de 2024, reflejan que ese año la CAV había reducido sus emisiones en un 38% respecto a 2005. Los descensos más destacados se han dado en el sector de la gestión de residuos (-57%), el energético (-56%), la agricultura (-51%) y la industria (-50%).

Aclima, como representante del sector ambiental en Euskadi, está plenamente comprometido con la implantación de la Economía Circular y la reducción de emisiones. En el Plan Estratégico Aclima 2023-2026 se propone reforzar el liderazgo del sector medioambiental en la transición ecológica de Euskadi, impulsando capacidades de prevención, recogida, clasificación y valorización que permitan reintroducir materiales en la industria con garantías. En este sentido y entre otros proyectos, Aclima forma parte del ecosistema de innovación CÍCLICOM, centrado en soluciones para valorizar residuos de materiales compuestos y plásticos complejos y ha impulsado iniciativas como BIRPLAST, orientadas a optimizar rutas tecnológicas de valorización.

¿Te interesa?. Suscríbete a nuestra newsletter.

De acuerdo con lo dispuesto en el Reglamento General de Protección de Datos (UE) 2016/679 y la Ley Orgánica 3/2019 de Protección de Datos Personales y Garantía de los Derechos Digitales, y respecto de los datos que le identifican como contacto, le comunicamos que Asociación Clúster de Industrias de Medio Ambiente de Euskadi -Aclima-, con CIF G48763858 y domicilio en Paseo de Uribitarte 3 Bilbao (48001), Vizcaya, España, trata sus datos personales con la finalidad de mantener relaciones contractuales y/o comerciales, con base legal en la ejecución del contrato, el interés legítimo o su consentimiento expreso. Sus datos se conservarán mientras esté vigente la finalidad del tratamiento o, en su caso, el plazo legal de responsabilidad. Podrá ejercer los derechos de acceso, rectificación, cancelación, oposición, portabilidad, olvido y limitación al tratamiento de sus datos personales o revocar su consentimiento, por escrito, en la dirección postal indicada o en la dirección de correo electrónico aclima@aclima.eus, adjuntando fotocopia de su documento de identidad. También podrá presentar una reclamación ante la autoridad de control competente.