
Los municipios europeos de más de 20.000 habitantes se enfrentan a un reto, ya que la UE ha establecido que deberán contar con planes de renaturalización a más tardar en 2030. Así se recoge en la Estrategia de Biodiversidad que, entre otros objetivos, busca aumentar la presencia de entornos naturales en las urbes, para optimizar su sostenibilidad y resiliencia ante las consecuencias del cambio climático, mejorando de esta forma la calidad de vida de los ciudadanos y cuidando la biodiversidad. En este sentido, recientemente el MITECO ha aprobado doce nuevos proyectos para la renaturalización de ciudades, apoyados por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional.
Las ciudades son agentes clave en la lucha contra el cambio climático, actualmente son responsables del 70% de las emisiones globales de CO2, pero también son uno de los entornos más expuestos a sus consecuencias. La tendencia global es que la población de agrupe en grandes urbes, actualmente la mitad de la humanidad reside en ciudades y se espera que este porcentaje crezca hasta el 70% en 2050. En Europa, el fenómeno se percibe en mayor medida, puesto que sus espacios urbanos albergan un 74,8% de la población.
El calentamiento global se deja notar en las ciudades, ya que más del 70% de las 576 zonas urbanas más grandes del mundo sufren un riesgo alto por razones que incluyen el calor excesivo, y el 80% se enfrentan a fenómenos climáticos extremos. Para paliar estos efectos se está tratando de promover la renaturalización urbana, es decir, la incorporación de elementos naturales en las ciudades para mejorar la calidad de vida y crear entornos urbanos más sostenibles y habitables. Los elementos naturales a introducir son, por ejemplo, áreas verdes, árboles, ríos y hábitats de fauna silvestre, y con ello se persigue cuidar también la biodiversidad y la salud de los ecosistemas naturales, además de contribuir a la resiliencia de las ciudades frente al cambio climático.
Legislación sobre renaturalización urbana
Desde la UE se quiere impulsar la mejorar de los entornos urbanos y, por ello, en la Estrategia de Desarrollo Sostenible se recoge la obligatoriedad de que las ciudades de más de 20.000 habitantes cuenten con planes de renaturalización antes de 2030, alineándose con los objetivos de la Agenda 2030. Además, en la Ley de Restauración de la Naturaleza se establece como uno de sus objetivos desplegar una cubierta mínima de árboles del 10% en todas las ciudades, grandes y pequeñas, y suburbios,
A nivel estatal, la Estrategia Nacional de Infraestructura Verde y de Conectividad y Restauración Ecológica aprobada en 2021 marca las pautas para que las comunidades autónomas desarrollen sus propios planes locales. El objetivo es recuperar ecosistemas dañados y conectarlos entre sí, reforzando la biodiversidad en parques, ríos y zonas periurbanas.
Ventajas de la renaturalización urbana
La introducción de entornos verdes en las ciudades acarrea muchos beneficios, como la mejora en la calidad del aire, ya que las áreas verdes lo filtran y absorben contaminantes liberando oxígeno; la mitigación del calentamiento urbano, reduciendo el llamado efecto “isla de calor”; la mejora del drenaje, puesto que los espacios naturales absorben el agua de lluvia por lo que minimizan el riesgo de inundaciones; el fomento de la biodiversidad; y la mejora del bienestar físico y emocional de las personas.
Los científicos han comprobado que los árboles pueden bajar la temperatura ambiental entre 2 y 8 ºC en días calurosos, además de proporcionar sombra, reducir la contaminación acústica al absorber parte del ruido ambiental y asentar el suelo minimizando su arrastre en inundaciones. En el mismo sentido, un estudio estima que plantar un 20% más de árboles en las grandes ciudades puede duplicar los beneficios de los bosques urbanos. De hecho, lo ideal sería que las ciudades cumplieran con la regla del “3-30-300”, enunciada por Cecil Konijnendijk y que establece que cada persona debería ver al menos 3 árboles desde su casa, tener un 30% de cobertura arbórea en su barrio y vivir a menos de 300 metros de un espacio verde de calidad de acceso público.
Ciudades renaturalizadas y sostenibles
La renaturalización urbana es un desafío que se necesita abordar, pero teniendo en cuenta el propio entorno en el que se emplazan las ciudades ya que las acciones para una urbe situada en un clima mediterráneo pueden no ser las adecuadas para ciudades de latitudes septentrionales. Es imprescindible contar con una visión municipal a medio y largo plazo y llevar a cabo previamente una interpretación ecológica de la ciudad. Otra clave importante es desplegar un enfoque multidisciplinar, buscando sinergias, por ejemplo, aprovechando la capilaridad de la infraestructura verde para reintroducir especies, y tener en cuenta los servicios ecosistémicos que pueden obtenerse, como la regulación térmica e hídrica, la mejora de la permeabilización del suelo etc.
Hay que considerar que los principales impactos del cambio climático en las urbes son los derivados de los fenómenos meteorológicos extremos, pero también otros, como el efecto “isla de calor” y la mala calidad del aire, por lo que lo ideal es adoptar una estrategia integral que aborde no solo uno de estos efectos, sino varios a la vez. Lo ideal sería impulsar una planificación urbanística diseñada tomando los elementos naturales como ejes de su desarrollo.
A nivel internacional existen ejemplos destacados, como Singapur, que ha desarrollado un sistema de carreteras llamadas Nature Ways (Caminos Naturales) que están bordeadas por una variada gama de árboles y arbustos, imitando la estructura de las selvas tropicales. Además de reducir las temperaturas, las copas de los árboles protegen a las especies animales y reducen la contaminación atmosférica. Por su parte, Medellín ha logrado reducir la temperatura en 2°C mediante el desarrollo de una red de corredores verdes con líneas de árboles y plantas. Asimismo, Vancouver se fijó en 2009 el objetivo de ser la ciudad más verde del mundo y funcionar únicamente con energía 100% renovable en 2050.
A nivel europeo, si bien el 91% de las ciudades buscan soluciones basadas en la naturaleza para combatir el cambio climático, no todas están aplicando acciones con la misma intensidad. Según datos de la Agencia Europea de Medio Ambiente Oslo es la más verde, ya que el 74% de sus áreas urbanas son zonas verdes y el 95% de sus habitantes tiene un parque a menos de 300 metros de su casa. Barcelona es una de las urbes pioneras en el sur, y recientemente ha presentado un proyecto para renaturalizar enclaves de cuatro grandes parques. Madrid es una de las cinco ciudades europeas con más árboles y zonas verdes. Valencia fue reconocida como Capital Verde Europea 2024 por sus intervenciones como la restauración de parques fluviales urbanos.
Doce nuevos proyectos en España
Recientemente el MITECO ha aprobado doce nuevas iniciativas de renaturalización de ciudades, con un presupuesto de 39,3 millones de euros. Estas ayudas, apoyadas por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) y gestionadas por la Fundación Biodiversidad, se suman a los 73 proyectos que se ejecutan con este mismo objetivo dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Los proyectos se ejecutarán durante los próximos tres años e integran acciones como la creación de corredores ecológicos; actuaciones de restauración de humedales, cauces fluviales y frentes costeros urbanos; renaturalización de centros escolares; y la creación de bosques y huertos urbanos y periurbanos.
Ejemplos en Euskadi
Los municipios de Euskadi están a la vanguardia a nivel estatal en acciones de renaturalización urbana. En septiembre de 2024 Ihobe publicó la guía “Soluciones Basadas en la Naturaleza en Euskadi. 20 casos de éxito para adaptarse al cambio climático aplicando NBS”, en el que se recopilan diferentes intervenciones efectuadas con explicaciones técnicas, el detalle de las dificultades encontradas y diversa información práctica para servir de modelo a futuros desarrollos en las localidades de la CAV.
Quizá el caso más paradigmático en Euskadi sea el de Vitoria-Gasteiz, ya que su Anillo Verde es un ejemplo de aplicación de soluciones basadas en la naturaleza para mejorar los estándares ambientales, promover la conservación de la biodiversidad y contener el crecimiento de la ciudad en torno a unos límites definidos. De hecho, su compromiso con la sostenibilidad y el incremento de zonas naturales urbanas le valió el nombramiento en 2012 como Green Capital, título honorífico que reconoce cada año a una ciudad europea de más de 100.000 habitantes que haya demostrado liderazgo en materia de sostenibilidad medioambiental, social y económica.