El reciclado de RAEE crece de manera notable y es uno de los nichos de negocio con mejores perspectivas

Posted by aclimaadmin | marzo 25, 2022 | Blog Aclima

En la sociedad en la que vivimos la tecnología está cada vez más presente en nuestra vida diaria, y ese fenómeno provoca que el volumen de residuos electrónicos sea cada vez más elevado. Según datos oficiales, en 2019 se generaron 53,6 millones de toneladas de este tipo de residuos en todo el planeta, y las proyecciones estiman que para 2030 se alcancen los 74,7 millones de toneladas. La implantación de la movilidad eléctrica y el desarrollo de las energías alternativas son una de las claves de este futuro crecimiento, que tiene su reflejo en España, donde en 2019 el reciclaje de residuos electrónicos generó un negocio de 1.100 millones y 19.000 empleos, ya que entre 2018 y 2019 el reciclado de aparatos eléctricos, electrónicos y pilas aumentó tres veces más que el sector de reciclaje convencional.

El crecimiento del sector del reciclaje de RAEE (Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos) puede convertirlo en uno de los que mayor presencia aglutinen dentro del mercado del reciclaje. Según datos del Informe 2020 de Recyclia, en 2019 el valor en efecto directo de este tipo de reciclado supuso el 6,5% del total de la industria de gestión de residuos estatal, incrementando su importancia 0,6 puntos respecto a 2018. En total, se ha registrado un crecimiento del 25% interanual en la recogida de desechos electrónicos, situándose por encima de la media de la Unión Europea.

Además, generó un Valor Añadido Bruto de 1.100 millones de euros en 2019, con un 15,7% de incremento respecto al año anterior (995 millones de euros en 2018). Esto supone que el reciclado de RAEE creció tres veces más que el sector de reciclado convencional y cinco veces más que el promedio de la economía estatal. Otro dato importante es que en todo el Estado aproximadamente 19.000 empleos tienen que ver con este tipo de reciclaje, creciendo un 15,8% desde los 16.500 puestos de trabajo registrados en el anterior informe. Como añadidura, el sector aportó 176 millones de euros de recaudación fiscal, un montante superior al registrado en otros países europeos, como Francia, Alemania, Italia o Dinamarca.

A lo largo de 2018 se gestionaron 320.000 toneladas de residuos electrónicos (lo que equivale al 51% de las toneladas de aparatos electrónicos comercializados), un 11,6% más que en 2017. En lo que respecta a pilas y baterías, en 2018 se gestionaron 240.000 toneladas, la práctica totalidad de las toneladas puestas en el mercado. De esta forma, España supera el objetivo de recogida obligatorio del 45% establecido por la Unión Europea, y se sitúa por delante de otros países, como Italia (39%), Alemania (43%) o Francia (46%), además de superar también la media europea (47%). Además, se consiguió reciclar el 44% de esos residuos, bien fuera mediante recuperación de materiales o por eliminación de los componentes no recuperables, lo que supera el promedio europeo (38%), y el de países como Francia (34%), Dinamarca (36%) o Alemania (37%).

Por su parte, en 2020 se comercializaron 747 millones de aparatos electrónicos, un 1,8% más que en 2019 y el equivalente a 1.042.000 toneladas. El efecto de la pandemia y el confinamiento tuvo aparejado un crecimiento significativo en la venta de aparatos de uso doméstico (un 5,4% más que en 2019), mientras que los dispositivos profesionales se adquirieron un 9,5% menos respecto a 2019, debido al menor uso de las instalaciones de empresas y oficinas. Respecto a las pilas y baterías, se comercializaron 607 millones de unidades, un 4,1% más que el año anterior.

Flujo de reciclaje que más crece

Todos estos datos sitúan al sector del reciclaje de RAEE como el nicho de mercado con mayores perspectivas de crecimiento dentro de la industria del reciclaje. Hemos de tener en cuenta que, dentro de las políticas de sostenibilidad y promoción de la Economía Circular promovidas por la Comisión Europea, tanto la digitalización como el impulso de las energías limpias y la movilidad eléctrica pueden tener un gran impacto en este tipo de reciclaje. La necesaria descarbonización de la economía, unida a la doble transición (verde y digital), van a funcionar como palancas de crecimiento del sector del reciclado de dispositivos eléctricos y electrónicos.

Por ejemplo, fuentes sectoriales prevén que la demanda de baterías de litio aumente más de un 30% anualmente de aquí a 2030, y es que la popularización de los vehículos eléctricos va a incrementar de manera significativa la necesidad de reciclar este tipo de componentes, así como otros provenientes de las energías verdes, como los paneles solares o las palas de molinos eólicos. Aunque en este caso en concreto, su efecto en el mercado del reciclaje será a medio plazo, puesto que la vida útil de los paneles solares es de 25 a 30 años. Pero esto puede provocar que para el final de la presente década comiencen a retirarse los paneles instalados sobre 2005, cuando comenzó el despegue fotovoltaico, por lo que se puede pasar de las 1.000 toneladas recogidas en 2019 a unas 30.000 toneladas en 2030. En el caso de las baterías de litio, al ser su vida media más corta (de unos 10 años), su impacto puede ser más cercano en el tiempo.

Cada vez más aparatos electrónicos en el mundo

El crecimiento de este tipo de residuos es un fenómeno global, si bien en los países desarrollados las energías limpias y la movilidad eléctrica aventuran un incremento de estos desechos, en otras regiones la simple popularización de los dispositivos de conectividad y telefonía, debido a la progresiva reducción de su precio y al aumento del nivel adquisitivo de la población, implica una cada vez mayor comercialización de aparatos eléctricos y electrónicos.

Según el Informe «Global E-Waste Monitor 2020», publicado por la ONU en 2019 se generaron 53,6 millones de toneladas de desechos electrónicos, lo que da una media de 7,3 kilos de residuos electrónicos por persona. Las estimaciones de crecimiento son abrumadoras, para 2030 se espera que se alcancen los 74,7 millones de toneladas, casi el doble que en 2014. Todo este volumen supone un reto a nivel global, ya que se estima que solo el 17% es reciclado adecuadamente, unos 9,3 millones de toneladas anuales.

Asia es el continente que más residuos electrónicos genera, 24,9 millones de toneladas en 2019, seguido de América, con 13,1 millones de toneladas, y Europa, con 12 millones. Los valores para África (2,9 millones de toneladas) y Oceanía (0,7 millones) son bastante más reducidos. Pero si atendemos a la producción per cápita Europa es la región que más desechos electrónicos genera, con 16,2 kilos por habitante, seguida de Oceanía, 16,1 kilos por habitante y América, 13,3 kilos. También es Europa el continente con mejores tasas de reciclaje.

Se estima que el valor de las materias primas usadas en los residuos electrónicos, como el oro, el hierro o el cobre, es de 57.000 millones de dólares. La tasa de reciclaje global del 17,4% implica que en 2019 solo se han recuperado 10.000 millones de dólares, por lo que incrementar la tasa de reciclaje de este tipo de residuos puede suponer un beneficio potencial muy alto.

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