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20 Dec 2024
Blog Aclima

La gestión eficaz del agua, clave para asegurar un desarrollo sostenible

El agua es un recurso fundamental para la vida, pero aquella que es utilizable por las personas es menos abundante de lo que generalmente se piensa. Tan solo el 2,5% del agua de planeta es agua dulce, y solamente el 0,007% del agua existente en la Tierra puede considerarse potable. Además, dos fenómenos están afectándola negativamente, y lo seguirán haciendo de manera más acentuada en el futuro inmediato. Se tratan del aumento de población, que cada vez requiere más recursos, y el cambio climático. No en vano, se estima que para 2050 la demanda de agua puede aumentar en hasta un 25% a nivel global. Es por todo esto que la eficiencia en la gestión de los recursos hídricos adquiere cada vez mayor importancia. La reciente aprobación de la Directiva sobre el tratamiento de las aguas residuales urbanas busca optimizar la gobernanza en este ámbito, ampliar su radio de acción y adaptarse a los objetivos del Pacto Verde Europeo.

Desde la década de 1960 la demanda de agua se ha duplicado en todo el mundo, y esta realidad seguirá agravándose pues se prevé que dentro de dos décadas aproximadamente la cuarta parte de la humanidad podría sufrir estrés hídrico. La población global sigue subiendo, por lo que se necesita cada vez más agua para el consumo directo y el riego agrícola, y el cambio climático está provocando olas de calor y sequías más habituales y alargadas en el tiempo y el terreno. De hecho, las proyecciones de los expertos avisan de que en 2050 al menos 51 países pueden estar sometidos a estrés hídrico, prácticamente el 31% de la población mundial.

En lo que respecta a Europa, no hay que olvidar que es el continente que sufre el mayor aumento de temperatura de todos, por consecuencia del cambio climático. Esto provoca unos efectos que se dejan notar en la disponibilidad de agua potable, ya que actualmente se calcula que el 20% del territorio europeo se ve afectado por estrés hídrico y los científicos alertan que en 2050 el 17% de la población corre un alto riesgo de padecerlo. Además, el 60 % de los ríos, humedales y acuíferos de Europa están degradados, por lo que es necesario y urgente mejorar el cuidado de los recursos hídricos. El caso de España es particularmente preocupante, ya que es uno de los países con mayor estrés hídrico de la UE, presenta una gran sobreexplotación de sus aguas, debido sobre todo a la agricultura extensiva, y está en una de las zonas más vulnerables al cambio climático, el mediterráneo occidental.

Aclima, consciente de la importancia de actuar en este ámbito, presenta su Estrategia del agua Aclima, desarrollada en estrecha colaboración con sus organizaciones socias del ámbito ambiental y que tiene como principal objetivo promover soluciones innovadoras que respondan a los restos que nos enfrentamos.

Directiva sobre el tratamiento de las aguas residuales urbanas

Esta norma ha entrado en vigor hace poco, y trae una serie de novedades muy significativas. Sus objetivos son optimizar la gobernanza de la gestión de las aguas residuales europeas, ampliar el ámbito de aplicación de la normativa, y adaptarla a los objetivos en materia ambiental de la UE, tal y como se detallaba en el Plan de Acción de la UE “Contaminación Cero”.

En primer lugar, la Directiva aumenta su ámbito de aplicación, ya que incluye todas las aglomeraciones urbanas de al menos 1.000 equivalentes habitante (e-h), y también obliga a que los Estados establezcan un plan de gestión integrada de las aguas residuales urbanas para urbes de más de 100.000 e-h de aquí a 2033, y para las aglomeraciones urbanas de entre 10.000 y 100.000 a más tardar para 2039.

En el mismo sentido, fija la obligación de que las urbes de más de 1.000 e-h establezcan antes de 2035 un tratamiento secundario a las aguas residuales urbanas antes de su vertido. También aborda el tratamiento terciario (eliminación de nitrógeno y fósforo) y el tratamiento cuaternario (eliminación de microcontaminantes), puesto que determina que los Estados garanticen, para 2039 y 2045 respectivamente, que se aplican en instalaciones de tratamiento de a partir de 150.000 e-h. Además, para 2045 el tratamiento terciario y cuaternario será obligatorio para las aglomeraciones más pequeñas de 10.000 e-h que viertan sus aguas residuales en zonas que cumplen determinados criterios. Por último, establece que las grandes ciudades desarrollen planes integrales de gestión del agua antes de 2030, orientados principalmente a optimizar la gestión de las aguas pluviales.

Otro aspecto importante es que se refuerza la lucha contra la contaminación emergente presente en las aguas residuales urbanas, para lo que se mejorará el control de la calidad del agua. En este sentido, los Estados miembros deberán evaluar los riesgos para el medio ambiente y la salud humana de estos contaminantes, y tendrán que activar programas nacionales que incluyan evaluaciones de cumplimiento de la normativa, planificación de inversiones, renovación de infraestructuras y fuentes de financiamiento disponibles.

También marca el camino en el aumento del empleo de las aguas residuales y las regeneradas, ya que dispone que se fomentará el uso de recursos “no convencionales” ante los impactos del cambio climático y las sequías.

Por último, en la Directiva se propone un sistema de Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP), para promover que los productores de productos farmacéuticos y cosméticos financien al menos el 80% del costo del tratamiento del agua urbana, ya que son los responsables de su contaminación por microcontaminantes. En lo que respecta al impacto de las instalaciones de tratamiento de aguas residuales urbanas, la norma determina que estas deberán ser neutrales energéticamente para 2045.

Legislación europea

La principal norma europea respecto a la gestión del agua es la Directiva Marco Europea del Agua (DMA), que regula la protección de las aguas superficiales interiores, las aguas de transición, las aguas costeras y las aguas subterráneas. Entre sus objetivos está que para 2027 las masas de agua dulce del continente deben presentar un buen estado, por lo que recoge medidas para prevenir y reducir la contaminación, promover un uso sostenible del agua, proteger y mejorar el medio acuático y paliar los efectos de las inundaciones y sequías.

Además, a nivel europeo existen otras normativas referidas a este ámbito, como el Reglamento 2020/741 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 25 de mayo de 2020, sobre los requisitos mínimos para la reutilización de agua para uso agrario, la Directiva refundida sobre el agua potable (Directiva 2020/2184), la Directiva sobre las aguas subterráneas (Directiva 2006/118/CE), la Directiva relativa a la calidad de las aguas destinadas al consumo humano (Directiva (UE) 2020/2184), la Directiva sobre las aguas de baño (Directiva 2006/7/CE), la Directiva relativa a las normas de calidad ambiental (Directiva 2008/105/CE), o la Directiva sobre inundaciones (Directiva 2007/60/CE).

Legislación estatal

La Directiva sobre el tratamiento de las aguas residuales urbanas tiene que ser transpuesta a la legislación española, por lo que se unirá a otras normas que abarcan el ámbito de la gestión de los recursos hídricos, como el recientemente aprobado Real Decreto por el que se aprueba el Reglamento de reutilización de las aguas, que regula la regeneración del agua residual urbana para su uso, garantizando unos estándares de calidad, e incentiva la reutilización del agua.

Además, el PERTE de digitalización del ciclo del agua tiene como meta promover la digitalización e innovación tecnológica en la gestión del agua, tanto de uso urbano e industrial como dedicada al riego. Esta iniciativa pretende movilizar un total de 3.000 millones de euros hasta 2026, financiando acciones para optimizar las redes de suministro y abastecimiento de aguas y para incrementar la sostenibilidad y resiliencia de todos los procesos que componen el ciclo integral del agua en el Estado.

Estrategia del agua Aclima

Aclima, dentro de su actividad como Clúster ambiental vasco, impulsa diversas iniciativas relacionadas con el ámbito de la sostenibilidad medioambiental. Entre ellas, se encuentra la Estrategia del agua Aclima, que presenta un análisis de la gestión del agua en Euskadi, identificando distintas tipologías de empresas que integran el sector. Además, en ella se plantea una propuesta para promover soluciones innovadoras en esta área, orientadas a reducir y prevenir la contaminación de las masas de agua y la adaptación al cambio climático, además de integrar los principios circulares en los procesos de gestión del agua.

Así, Aclima quiere aportar su conocimiento para colaborar en el impulso de la innovación aplicada a afrontar los retos actuales y futuros de los recursos hídricos, impulsando la competitividad del sector a la vez que se avanza hacia la sostenibilidad del ciclo integral del agua.

Actualmente, los países europeos lideran a nivel global el desarrollo de nuevas tecnologías en el sector del agua. Según datos de Oficina Europea de Patentes el 40% de todas las patentes internacionales en tecnologías relacionadas con el agua entre 1992 y 2021 son de origen europeo, por lo que se trata de un ámbito con grandes posibilidades para emprender nuevos proyectos, ya que se dispone del conocimiento, la experiencia y los medios necesarios para constituir iniciativas competitivas y sostenibles.

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