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30 Jul 2025
Blog Aclima

Los bosques tropicales suponen una defensa natural contra el cambio climático

Los bosques tropicales son ecosistemas fundamentales para la vida en el planeta, y contribuyen en la absorción del dióxido de carbono de la atmósfera, de hecho, tiene capacidad almacenar casi el 68% de las emisiones de CO2.  Son reguladores climáticos con efectos globales gracias a su efecto refrigerador, pero el cambio climático, la deforestación y la degradación del suelo están alterando sus ciclos biológicos, convirtiéndolos poco a poco en emisores de carbono, lo que provoca un aumento de las temperaturas. En 2022 se perdió un 10% más de selva tropical virgen que el año anterior, casi 4.100 millones de hectáreas. Si no se revierte esta tendencia, el planeta podría perder uno de sus recursos naturales más importantes para mitigar el cambio climático.

Los bosques tropicales son ecosistemas terrestres que se generan en zonas de alta temperatura y humedad, y que cubren al menos el 3% de la superficie terrestre. Según su tipología pueden ser bosques tropicales lluviosos, ubicados sobre todo en la Amazonia; bosques tropicales húmedos caducifolios, con menor biodiversisad; bosques tropicales secos y semisecos, que padecen extensos periodos de sequía y se encuentran sobre todo en África; y bosques tropicales en tierras altas, ubicados en colinas o montañas, con altitudes superiores a los 800 metros sobre el nivel del mar. Son particularmente importantes los denominados bosques primarios tropicales, entornos vírgenes que no han sido alterados por la acción humana y que suponen el 26% de la cobertura forestal y acogen prácticamente a dos tercios de la biodiversidad del planeta. Están en el Amazonas, la cuenca del Congo y el sureste asiático.

Respecto a sus características, son fundamentales para la vida y la mitigación del cambio climático. Si los bosques en general contienen más del 80% de la biodiversidad terrestre, los situados en los trópicos son especialmente abundantes. Además, la ONU estima que más del 25% de la población mundial depende de los recursos forestales para su subsistencia y en el caso de los trópicos sus masas boscosas son la fuente fundamental de medicamentos especialmente útiles. En los bosques amazónicos se ubican más de 1.000 especies de plantas, utilizadas con fines medicinales, y un estudio publicado por International Journal of Oncology subrayaba que cerca del 60% de los medicamentos utilizados contra el cáncer y para el tratamiento de otras enfermedades proviene de plantas de los bosques tropicales. También son imprescindibles para la regulación del ciclo del agua, ayudando a evitar inundaciones, un árbol libera entre 8 y 10 veces más humedad en la atmósfera que la misma área en el océano. Otra de sus beneficios es que contribuyen a evitar la erosión de los suelos. Pero además tienen una función irreemplazable para contrarrestar el cambio climático, gracias a su capacidad de absorción de CO2.

Bosques tropicales y cambio climático

Los bosques tropicales funcionan como reguladores del clima, y tienen la capacidad para almacenar casi el 68% del CO2 global. Por ejemplo, algunos estudios ponen de relieve los árboles de la Amazonia contenían 56.800 millones de toneladas de carbono por encima del suelo en 2022, unos 64,7 millones de toneladas más que en 2013, lo que da idea de su capacidad como sumidero de carbono. Pero el cambio climático y la intervención humana están degradando a ritmos acelerados los bosques tropicales y recientes estudios alertan de la pérdida progresiva de esta capacidad de absorción.

De hecho, investigadores de la Universidad de Edimburgo afirman que entre 1,7 y 1,9 partes por millón del CO2 atmosférico (aproximadamente el 1,5% del CO2 emitido por actividad humana a la atmósfera) proceden de la desforestación del Amazonas. Además, sin la pérdida de masa forestal provocada por la acción humana la selva amazónica captaría un 12% más de carbono.

Un artículo de Nature alerta de que las probabilidades de que los bosques tropicales se conviertan en sabanas son cada vez mayores. Y esto conllevaría que pasaran a ser neutros en emisiones o, incluso, a emitir CO2 hacia la atmósfera. Si esto ocurriera las consecuencias para el planeta serían muy graves. La deforestación es una de las causas de que los bosques tropicales cada vez acumulen menos CO2, ya que las regiones que no han sufrido una deforestación masiva siguen actuando como sumideros y almacenes de carbono orgánico. En cambio, en los trópicos la pérdida de masa forestal es continuada y cada año se pierden 10 millones de hectáreas de bosques.

De hecho, la deforestación tropical emite más gases de efecto invernadero que toda la Unión Europea, y la deforestación y la degradación tropicales brutas contribuyen entre el 16 y el 19% de las emisiones mundiales de GEI, o el 8% una vez que se cuenta el crecimiento de los bosques. Además, los expertos estiman que revertir esta pérdida de masa forestal en los trópicos podría reducir las emisiones globales de gases de efecto invernadero hasta en un 30%, ya que además de evitar las emisiones de la quema de árboles los bosques tropicales incrementarían su capacidad de absorción de CO2.

En relación con esto, los bosques tropicales desempeñan una labor fundamental en el ciclo hidrológico del planeta, ya que desarrollan procesos de transpiración y la evapotranspiración mediante los que liberan grandes cantidades de vapor de agua que alimentan la atmósfera y promueven la formación de nubes y lluvias. De hecho, hasta el 50% de las precipitaciones que recibe la selva amazónica se reciclan dentro del propio ecosistema gracias a la transpiración de los árboles. Además, la humedad que generan puede viajar miles de kilómetros, afectando a la proporción de lluvia de otras zonas

Sin embargo, el cambio climático está afectando de manera decisiva a estos ecosistemas, y un estudio publicado en la revista Nature asegura que un porcentaje, de momento muy pequeño, de las hojas de los árboles en los bosques tropicales podría estar acercándose al umbral de temperatura máxima para que funcione la fotosíntesis. Si este fenómeno fuera creciendo las consecuencias serían desastrosas. Según los científicos, los bosques tropicales podrían soportar un aumento de hasta 3,9 °C sobre la temperatura actual de la atmósfera antes de alcanzar el punto de inflexión en el que la actividad fotosintética se viera afectada, pero el gradual calentamiento del planeta acerca cada vez más este límite.

En el ámbito forestal, en la COP26 se llegó a un pacto clave, más de 100 países apoyaron un acuerdo mundial para poner fin a la deforestación. Hemos de considerar que los bosques tropicales ofrecen una defensa natural contra los impactos del cambio climático, además de suponer el único mecanismo seguro y natural de captura y almacenamiento de carbono disponible a gran escala, por lo tanto, su cuidado es fundamental para apoyar la mitigación del cambio climático y el calentamiento global.

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