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21 May 2026
Sector news

¿Son los empleos verdes mejores empleos? Lecciones del mercado laboral francés

A finales de los años 2000, los “empleos verdes” surgieron como una fuente de esperanza para superar la Gran Recesión combinando sostenibilidad ambiental y prosperidad económica. En 2008, el PNUMA publicó un informe fundamental que popularizó el concepto, subrayando que “los empleos verdes deben ser trabajo decente, es decir, empleos de calidad que ofrezcan salarios adecuados, condiciones de trabajo seguras, seguridad en el empleo, perspectivas razonables de carrera y derechos laborales”.

Sin embargo, la idea (o aspiración) de que los empleos verdes son “buenos empleos por defecto” dista mucho de ser evidente. La cuestión clave es si esta afirmación está respaldada por evidencia empírica. Abordarla es especialmente importante, ya que unos empleos verdes de calidad y atractivos podrían favorecer la reasignación de la mano de obra necesaria para la transición ecológica y, al mismo tiempo, reforzar el apoyo público a dicha transición. En nuestro artículo, ponemos a prueba esta hipótesis utilizando datos del mercado laboral francés.

Estudiar empíricamente la calidad de los empleos verdes

Siguiendo el marco nacional francés, definimos los empleos verdes como aquellas ocupaciones cuya finalidad y competencias contribuyen a medir, prevenir, controlar o corregir daños al medio ambiente. En la práctica, esto incluye una lista de más de 140 ocupaciones verdes, desde trabajadores de parques y jardines hasta agentes de clasificación de residuos, ingenieros energéticos y consultores ambientales.

Para evaluar la calidad, utilizamos la Encuesta de Población Activa francesa 2021/2022, un conjunto de datos amplio y representativo que cubre cerca de 47.000 asalariados. La calidad del empleo se mide en varias dimensiones: salarios, tipo de contrato (indefinido o temporal, tiempo completo o parcial), organización del tiempo de trabajo (horarios regulares, atípicos, teletrabajo, etc.) y acceso a la formación. El objetivo es ir más allá de las afirmaciones normativas y observar directamente cómo son las condiciones laborales en los empleos verdes.

Una menor calidad… pero no para todos

Nuestro principal resultado es que, en Francia, los empleos verdes están asociados en promedio a una menor calidad del empleo que los empleos no verdes. Esta penalización es clara en términos de salarios y tipos de contrato. Los trabajadores verdes ganan aproximadamente 155 € menos al mes que sus homólogos en empleos no verdes con características comparables. También tienen menos probabilidades de contar con contratos indefinidos y empleos a tiempo completo, aspectos clave de la calidad del empleo. No obstante, presentan una ligera ventaja en cuanto a horarios de trabajo: disfrutan de horarios más regulares y menos frecuentemente atípicos (trabajo nocturno, en fin de semana o por la tarde).

Lo más importante es que esta penalización no se distribuye de manera uniforme. Se concentra en los trabajadores poco cualificados (obreros y empleados administrativos) en empleos verdes, quienes experimentan tanto una penalización salarial significativa como una menor seguridad socioeconómica en comparación con sus equivalentes en empleos no verdes. Por el contrario, los trabajadores cualificados en empleos verdes presentan una calidad del empleo comparable o incluso superior, especialmente en términos de autonomía en el tiempo de trabajo y acceso al teletrabajo.

Los empleos verdes no son homogéneos: evidencia de fuerte heterogeneidad

Más allá de estos resultados promedio, nuestro análisis revela una gran heterogeneidad dentro de los empleos verdes. Mediante técnicas de clasificación, identificamos cuatro grupos distintos:

  1. Buenos empleos verdes (22 % de los trabajadores verdes) – salarios altos, contratos estables, trabajo a tiempo completo y acceso a formación; predominan trabajadores altamente cualificados, del sector público y grandes empresas
  2. Empleos verdes estables de calidad media (61 %, el grupo más numeroso) – empleo estable a tiempo completo pero con salarios modestos; principalmente trabajadores manuales empleados por administraciones territoriales
  3. Empleos verdes ocasionales (10 %) – salarios muy bajos, horarios irregulares, pequeñas empresas; a menudo contratos de prácticas o aprendizaje, potencialmente transitorios pero precarios
  4. Empleos verdes precarios (7 %) – tiempo parcial involuntario, contratos temporales, ingresos muy bajos, sin formación ni control sobre los horarios de trabajo

Esta heterogeneidad cuestiona la idea de un único modelo de “empleo verde”. Mientras algunos ofrecen condiciones relativamente favorables, otros reproducen o incluso profundizan las desigualdades del mercado laboral.

Implicaciones para la desigualdad y la transición justa

Estos resultados tienen importantes implicaciones para la dimensión política de la transición ecológica. Sabemos que las políticas climáticas pueden tener efectos regresivos en su distribución. En Francia, por ejemplo, el movimiento de los chalecos amarillos fue, en parte, una reacción contra el aumento de los costes energéticos que afectaban de manera desproporcionada a los hogares de clase trabajadora. Nuestros resultados sugieren que la dimensión laboral de la transición podría reforzar esta dinámica si no se aborda adecuadamente, ya que los empleos verdes poco cualificados corren el riesgo de ser de menor calidad. Esto subraya la necesidad de acompañar las políticas ambientales con políticas laborales y de formación.

Repensar las hipótesis políticas sobre el empleo verde

Desafortunadamente, los empleos verdes no son “buenos empleos por defecto”. Nuestra investigación muestra que ser “verde” no garantiza automáticamente la calidad: el contexto institucional, el tipo de empleador, el sector y la valoración del trabajo ambiental influyen en los resultados. Algunas ocupaciones verdes, especialmente aquellas asociadas a trabajos duros o al “cuidado de la naturaleza”, pueden estar estructuralmente infravaloradas.

Esto no significa que los empleos verdes no puedan convertirse en buenos empleos. Sin embargo, lograrlo requiere políticas públicas proactivas, específicas y focalizadas: subvenciones condicionadas al cumplimiento de estándares de calidad del empleo, apoyo a la negociación colectiva en los sectores verdes, reconocimiento de cualificaciones verdes mediante certificaciones o títulos, ampliación del acceso a la formación para diversificar las tareas de los trabajadores poco cualificados, y un uso más estratégico del papel del Estado como empleador clave de trabajadores verdes.

La transición ecológica es un proyecto político. Su éxito depende del apoyo de los trabajadores y, por tanto, de nuestra capacidad para hacer de los empleos verdes buenos empleos para todos.

Fuente: Organización Internacional del Trabajo

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