La economía circular es uno de los pilares para que Europa alcance la neutralidad climática en 2050, según el compromiso plasmado en el Pacto Verde. No cabe duda de que su aplicación a la gestión de los residuos permite incrementar la eficiencia de la economía, al impulsar el aprovechamiento y valorización de los desechos, antes que su eliminación, con el consiguiente ahorro de recursos y materias primas. Sin embargo, puede resultar hasta más importante la capacidad de la gestión de residuos y la circularidad en su vertiente de minimización de las emisiones. Y es que las acciones de economía circular y la optimización de la cadena de valor de los residuos contribuyen a reducir la necesidad de nuevas materias primas y las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas.

En este sentido, recientemente se ha publicado un estudio promovido por cuatro asociaciones europeas de gestión de residuos: la European Waste Management Association (FEAD); la Confederation of European Waste-to-Energy Plants (CEWEP); el RDF Industry Group; y la Dutch Waste Management Association (DWMA). En este informe se demuestra la relación directa que existe entre el incremento del reciclaje y la reducción de las emisiones de CO2.
El estudio aglutina los datos de 9 flujos de residuos: papel y cartón, vidrio, plástico, hierro, aluminio, madera, textil, biorresiduos y caucho y su conclusión es que alcanzar el objetivo de reciclaje del 65% marcado por la UE conllevaría una reducción anual de alrededor de 150 millones de toneladas de CO2 en comparación con 2018. Esto supondría que el sector europeo de la gestión de residuos podría ser no tan solo climáticamente neutro, sino que incluso su impacto sería negativo en emisiones.
De hecho, en el estudio se plantean dos escenarios. El primero se basa en la aplicación exitosa de la legislación actual sobre residuos municipales y los mismos objetivos de reciclaje y vertedero para residuos industriales y comerciales. En ese caso se generaría un ahorro de 150 millones de toneladas de CO2 en comparación con 2018. El segundo escenario plantea condiciones más ambiciosas y con ellas podría alcanzarse un ahorro que prácticamente duplicaría el estimado en el primer caso, unos 296 millones de toneladas de CO2. Es de destacar que los mayores ahorros netos de emisiones actuales se lograrían aumentando el reciclaje de desechos de metales ferrosos y aluminio, ya que se ahorrarían volúmenes muy significativos de emisiones gracias a la reentrada de los residuos obtenidos como materiales en el ciclo de producción. Otro factor de gran importancia es conseguir reducir el vertido de desechos orgánicos, como papel y cartón y los biorresiduos. Además, la valorización de estos residuos permite la recuperación de energía, ahorrando un caudal aun mayor de emisiones.
Y es que incluir la economía circular y las actividades relacionadas con los residuos en los informes sobre políticas y medidas de mitigación del cambio climático puede ayudar a proporcionar una descripción más completa de los esfuerzos de mitigación de un territorio. De esta manera, pueden descubrirse nuevas oportunidades para incrementar la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, apoyando el objetivo de alcanzar la neutralidad climática en todo el continente.
Integración de la economía circular en la política climática
Un informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente pondera el papel de la economía circular en la reducción de emisiones de efecto invernadero, destacando su potencial para incrementar la eficiencia de las cadenas de valor de la industria. Sin embargo, los expertos piensan que actualmente su incidencia está infrarrepresentada en las políticas y medidas climáticas nacionales, ya que su carácter transversal dificulta la medición de su impacto.
Esto impide que los países encuentren nuevas oportunidades para habilitar reducciones adicionales de emisiones, gracias a la integración de las acciones de economía circular en la política climática y ambiental. Además, esta integración también puede mejorar la descripción de las políticas y medidas de mitigación del cambio climático, revelando áreas clave donde se podrían aumentar los esfuerzos de mitigación gracias a la adopción de prácticas circulares y de mejora en la gestión de residuos.
Si bien en el Plan de Acción de Economía Circular de la UE se reconoce la relación existente entre la economía circular y las políticas climáticas llevar este conocimiento a medidas prácticas no es algo común, lo que conduce a que las posibles reducciones de emisiones debido a las medidas de economía circular generalmente o bien no se miden o no se reflejan correctamente en los informes de reducción de emisiones.
La Agencia Europea de Medio Ambiente contabiliza 148 acciones relacionadas con la economía circular en 2023, lo que supone alrededor del 6% de las medidas para mitigar el cambio climático registradas en la UE. Aquí no se incluyen las centradas en acciones de conversión de residuos en energía, ni la conversión de biorresiduos en biogás para la producción de energía o medidas técnicas para reducir las emisiones en los vertederos. Pese a esto, casi el 60% de las acciones estuvieron relacionadas con residuos. Otro hecho a tener en cuenta es que la gran mayoría (93%) se trasladaron sin información cuantitativa.
Otro aspecto a considerar es que, a pesar de que el sector de los residuos representa aproximadamente tan solo el 3% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero, un mejor uso de los residuos como recurso puede ayudar a reducir las emisiones en otros sectores. Por tanto, el potencial oculto de reducción de emisiones es muy grande. Por ejemplo, se estima que las emisiones del sector de residuos podrían disminuir aún más una vez que se implementen plenamente todas las políticas actuales de residuos de la UE. Además, las emisiones de GEI del sector de residuos disminuirían en un 53% con respecto al nivel de 2021 si todos los Estados miembros de la UE-27, Islandia, Noruega y Suiza redujeran sus emisiones al promedio per cápita de las emisiones del sector de residuos sólidos de los cinco países con mejor desempeño.
Seis pasos para integrar la economía circular y la política climática
En el informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente se ofrece también un recorrido para que los países integren en sus políticas climáticas la economía circular. Así, se recomienda:
1-Reunir a expertos de las dos áreas de políticas y construir un sistema nacional sólido, transparente y coordinado para la presentación de informes futuros.
2-Emplear modelos para identificar acciones de economía circular con potencial de mitigación clave.
3-Integrar la reducción de emisiones de residuos y las políticas de economía circular en los informes de mitigación del cambio climático.
4-Analizar si se necesitan más propuestas legislativas.
5-Monitorizar el progreso de las políticas adoptadas.
6-Continuar desarrollando las medidas propuestas.