
La minería urbana tiene un enorme potencial en Europa, ya que de optimizarse el continente aumentaría su autonomía estratégica en materias críticas, además de mejorar la circularidad de la economía. Pero para aprovechar esta oportunidad es necesario incrementar el reciclaje de los residuos eléctricos y electrónicos, ya que tan solo el 54% de estos desechos se gestiona correctamente, y optimizar la captación de los residuos que contienen materias críticas, puesto que el 46% de las mismas se pierden por una recogida ineficiente y un 20% del resto se desperdicia durante el reciclaje. Se trata de un asunto urgente, ya que los expertos calculan que en 2050 Europa podría generar entre 12,5 y 19 millones de toneladas anuales de RAEE, de los que podrían recuperarse más de un millón de toneladas de materias críticas cada año.
Según datos de Eurostat, entre 2015 y 2023 la comercialización de aparatos eléctricos y electrónicos aumentó un 78% en Europa, pasando de 18,1 kg por persona en 2015 a 32,2 kg en 2023. Sin embargo, la recogida de residuos eléctricos y electrónicos solo aumentó un 60% (de 7,3 kg por persona en 2015 a 11,6 kg en 2023). Esto indica que existe un déficit creciente entre los aparatos electrónicos puestos en el mercado y los que entran en procesos de reciclado. Este fenómeno puede deberse a que dichos dispositivos sigan en uso, se acumulen en los hogares o se vayan perdiendo en el tratamiento informal y no controlado de residuos. España se sitúa cerca de la media de la UE en cuanto a aparatos comercializados, con 31,8 kg por habitante, mientras que la media de RAEE recogidos es de 9,7 kg por persona.
Además, un reciente estudio elaborado el marco del proyecto Futuram revela que tan solo el 54% de los RAEE generados en Europa se gestionan de manera adecuada. De los 10,7 millones de toneladas de residuos eléctricos y electrónicos que se identifican cada año casi la mitad se trata en canales no apropiados, mezclados con chatarra o exportados a otras regiones sin control. Por otro lado, un 46% de las materias primas críticas contenidas en los RAEE no se recicla debido al tratamiento ineficiente de los desechos. Además, entre las que sí son gestionadas adecuadamente aproximadamente el 20% se desperdicia durante el reciclaje.
Un claro ejemplo son los Smartphones, ya que un estudio de Eurostat alerta de que 51% de los europeos guarda su viejo teléfono móvil en casa en vez de tirarlo, el 18% lo regala o lo vende, el 2% lo tira a la basura, mientras que tan solo el 11% lo deriva a reciclado por los canales adecuados. En el caso de los ordenadores portátiles y tablets, el 34% de los ciudadanos los guarda en casa y el 1,5% los deja en la basura general.
Si se mantienen las tendencias actuales, el volumen de residuos electrónicos podría alcanzar entre 12,5 y 19 millones de toneladas anuales en 2050. La conclusión más obvia es que aplicando una estrategia circular a los RAEE Europa podría recuperar más de un millón de toneladas de materias críticas cada año.
Gestión circular de los RAEE
La solución para no desaprovechar el potencial que los residuos electrónicos suponen está en la Economía Circular. Mejorar el diseño de los productos, reforzar la cadena de valor del reciclaje, y optimizar la trazabilidad de los RAEE son iniciativas prioritarias para conseguir este objetivo.
Así, se necesita fortalecer la recogida selectiva, incentivar el ecodiseño y aumentar la inversión en tecnologías de separación y refinado de elementos como tierras raras y metales poco comunes. Hay que considerar que la tendencia no solo es que el volumen de los residuos electrónicos vaya en aumento, también son cada vez más diversos y complejos. Por ello se requiere invertir en infraestructura y tecnologías de última generación, además de promover la investigación en estos campos en aras de perfeccionar el procesamiento eficiente de los RAEE. La innovación tecnológica ya es un factor primordial en el reciclado de materias críticas, y su importancia sin duda irá en aumento en el futuro.
Otro aspecto a mejorar es la concienciación ciudadana respecto a la recogida selectiva, ya que en Europa existen ejemplos, como Suecia y Alemania, donde la implementación de sistemas modernos de recolección con puntos accesibles y campañas educativas ha logrado mejorar sensiblemente la recogida de los residuos de aparatos electrónicos. Si a esto se le añade una mejora de la trazabilidad de los dispositivos, los resultados mejorarían de manera notable.
La persistencia de prácticas de exportación ilegal de RAEE es otro problema que se necesita atajar, así como promover nuevos modelos de consumo alternativo, como el alquiler de dispositivos electrónicos, que ayuden a reducir el volumen de residuos electrónicos generados. Por último, es imprescindible un marco normativo estable y uniforme, que evite la disparidad de las tasas de reciclado de RAEE que actualmente se dan en cada país.
Con todo esto, Europa podría disminuir su dependencia de las materias críticas importadas, evitando al mismo tiempo las emisiones asociadas a estas además de crear nuevos empleos verdes con alto valor agregado.
Materias críticas desaprovechadas
Los residuos electrónicos contienen minerales escasos y costosos de extraer, como neodimio, cobalto y litio, que son esenciales para dispositivos inteligentes y tecnologías de energía limpia. Los expertos estiman que anualmente se pierden en Europa más de 90.000 millones de dólares debido a la ineficiente gestión de materiales valiosos. Es por esto que la minería urbana puede erigirse en una oportunidad para la UE como fuente constante de recursos estratégicos que puedan cubrir parte del suministro industrial.
Como ya hemos dicho, aproximadamente el 46% de las materias primas críticas que contienen los RAEE se pierden por una recogida ineficiente, y el 20% de las que sí se gestionan adecuadamente se desperdicia durante el reciclaje. Y eso que el análisis de Futuram solo se remite a los aparatos eléctricos y electrónicos, dejando fuera otros productos como baterías, vehículos o residuos mineros, que también contienen este tipo de materiales en sus residuos.
Los materiales más presentes en el reciclaje de RAEE son el cobre (162.000 toneladas recuperadas en 2022), el aluminio (207.000 t), el silicio (12.000 t) y el paladio (2 t). Los expertos calculan que incluso dentro de los sistemas oficiales de reciclaje se desaprovechan más de 100.000 toneladas de materias críticas cada año, sobre todo de tierras raras presentes en imanes y polvos fluorescentes.
Se prevé que la demanda de tierras raras en la UE se sextuplicará para 2030 y septuplicará para 2050, y la de litio se multiplicará por doce para 2030 y por veintiuna para 2050. El reciclaje de RAEE puede suponer la clave para dar respuesta a esta necesidad. En este sentido, el Reglamento de materias críticas (2024) establece que al menos un 25% de la demanda europea anual de materias críticas deberá cubrirse con materiales reciclados para 2030
Reciclaje de RAEE en Euskadi
La CAV cuenta con un sistema activo de gestión de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, y en 2022 se gestionaron más de 5.000 toneladas de este tipo de desechos, lo que equivale a unos 7,85 kg por habitante.
En 2022, se comercializaron 60.587 toneladas de aparatos eléctricos y electrónicos, mientras que se recogieron 15.239 toneladas como residuos, de los que se logró valorizar el 82,1% y reciclar o reutilizar el 76,8%.Eustat proporciona estadísticas detalladas sobre los RAEE comercializados y recogidos en Euskadi.
Además, el pasado año el objetivo de la Semana Europea de la Prevención de Residuos de Euskadi fue precisamente la reducción de residuos eléctricos y electrónicos, y bajo el lema “Conecta con el valor, desconecta del residuo”, se trabajó en sensibilizar a la ciudadanía sobre el impacto ambiental de este tipo de residuos.