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07 Nov 2025
Blog Aclima

La UE se presenta en la COP30 con un acuerdo que la compromete a reducir las emisiones un 90% para 2040

La 30ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático comienza el próximo lunes, 10 de noviembre, pero esta semana como anticipo el jueves y el viernes tendrá lugar la reunión de líderes políticos. Europa llega a esta cumbre como líder de la acción climática, y su compromiso recientemente acordado de reducción de emisiones así lo prueba. Sin embargo, Estados Unidos mantiene una postura escéptica ante el cambio climático, mientras que China ha anunciado por primera vez un compromiso concreto de reducción de emisiones. Cuando se cumple la primera década de los Acuerdos de París los científicos alertan de que el mundo no está en camino de cumplir los objetivos climáticos propuestos. Con los compromisos climáticos actuales el planeta registrará un aumento medio de temperatura de entre 2,3 y 2,5 ºC este siglo. Además, de momento tan solo 64 países han presentado ante la ONU sus contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC) actualizadas, lo que añade incertidumbre a esta COP30.

Recientemente se anunciaba que los estados miembros de la Unión Europea han acordado reducir sus emisiones de CO2 en un 90% para 2040 respecto a 1990. Esto supondrá reformar la Ley Europea del Clima, en vigor desde julio de 2021 y que fija el compromiso europeo de alcanzar la neutralidad climática en 2050. Esta normativa exige que la UE estableciera un objetivo climático intermedio para 2040, para lo que la Comisión presentó en julio una propuesta que es la que se aprobado hace unos días. Además, este compromiso es la base de la nueva NDC de la UE, que estima una reducción de entre el 66,25% y el 72,5% para 2035.

Esta normativa será el marco legal que determinará las políticas medioambientales y económicas de la UE los próximos 15 años, que afectarán a todos los sectores económicos, desde la industria hasta la agricultura, la producción de energía o la gestión de residuos. Según el Comisario Europeo para el Clima, Wopke Hoekstra, el acuerdo garantiza las tres prioridades de la UE: competitividad climática, independencia y predictibilidad para las empresas.

Llegar a este compromiso no ha sido sencillo, varios países, entre ellos España, abogaban por que la reducción del 90% fuera vinculante, pero otro bloque proponía una postura más flexible. El argumento principal de los Estados más reticentes a fijar una meta tan ambiciosa es garantizar la competitividad de la industria europea, en la línea de las recomendaciones del Informe Draghi. Pero la CE mantiene la postura de que la descarbonización no tiene por qué ser un factor contrario al desarrollo económico, y además, recientemente 16 países europeos han firmado la Declaración de Berlín, un documento con el que esas naciones buscan impulsar la competitividad europea sin dar de lado a la reducción de emisiones. La Brújula para la Competitividad Europea también se sitúa en ese marco, abogando por medidas que promuevan la competitividad de Europa sin lastrar su transición económica verde. Finalmente, el acuerdo ha sido respaldado por 21 Estados, que suman el 81,9% de la población europea.

El pacto se ha logrado tras introducir medidas que flexibilizan la consecución de los objetivos que, además, serán revisables. En concreto, se incluye la posibilidad de completar un 5% del recorte de emisiones comprando derechos de emisión a terceros países, con la posibilidad de aumentarlo otro 5% adicional. Los créditos podrán utilizarse a partir de 2036 y, como proyecto piloto entre 2031 y 2035.

También se ha pactado revisar el objetivo general cada cinco años, en función de los avances científicos y tecnológicos. Además, se retrasa un año, hasta 2028, la entrada en funcionamiento del sistema de comercio de emisiones ETS 2, diseñado para poner un precio al CO2 del transporte rodado y los sistemas de calefacción de los edificios. Por último, el objetivo general de reducción de emisiones también tendrá en cuenta la evolución de los sumideros de carbono, por lo que, si estos absorben menos CO2 de lo proyectado, no se obligará a los países a compensar ese déficit en otros sectores económicos.

Temas clave de la COP30

Si bien hasta el 30 de septiembre, tan solo el 33% de los firmantes del Acuerdo de París, 64 países de los 194 que lo suscribieron, habían aportado sus Contribuciones determinadas a nivel nacional de reducción de emisiones (NDC), se espera que la COP30 consiga alentar a que más naciones presenten compromisos firmes de reducción de emisiones.

Se trata de una necesidad imperiosa, si hacemos caso de los mensajes de los científicos. El reciente Informe sobre la brecha de emisiones 2025 del PNUMA alerta que los compromisos climáticos del Acuerdo de París hasta ahora apenas han reducido el aumento previsto de la temperatura global. Calculan que si los países cumplen sus compromisos climáticos actuales el planeta registrará un aumento medio de temperatura de entre 2,3 y 2,5 ºC este siglo, mientras que ese incremento sería de 2,8 ºC si continúan con las políticas vigentes. Estas cifras representan una ligera mejora respecto a los 2,6–2,8 ºC y 3,1 ºC previstos en la edición anterior, pero hay que tener en cuenta la más que probable retirada de Estados Unidos de los Acuerdos de París, según lo declarado anteriormente por la administración actual.

La conclusión es que los esfuerzos actuales están muy lejos de lo necesario para limitar el calentamiento por debajo de 2 ºC y más aún para alcanzar la meta de reducción de 1,5 ºC. Las estimaciones son que para cumplir los objetivos del Acuerdo de París se necesita una reducción anual del 35% en las emisiones para 2035 respecto a los niveles de 2019 si se quiere limitar el aumento a 2 ºC, y un 55% para mantenerse alcanzar los 1,5 ºC. Pero todos los datos anuncian que el planeta superará temporalmente el umbral de 1,5 ºC en la próxima década.

De hecho, el informe anual 10 New Insights in Climate Science, alerta de que se ha registrado un calentamiento global récord entre 2023 y 20224, siendo este último el año más cálido jamás registrado, superando por 1,5ºC el nivel preindustrial, según la Organización Meteorológica Mundial.

Esto es así porque las emisiones globales de gases de efecto invernadero siguen en aumento. En 2024 alcanzaron 57,7 gigatoneladas de CO2, un 2,3% más que el año anterior según datos de la ONU. Además, los países del G20, responsables de alrededor del 77% de las emisiones mundiales, registraron en conjunto un incremento del 0,7% en 2024. Según el estudio de PNUMA las nuevas políticas y compromisos podrían reducir las emisiones mundiales alrededor de un 15% para 2035 respecto a los niveles de 2019.

Otro de los temas centrales será la financiación, ya que, aunque en la COP29 se propuso alcanzar los 1,3 billones de dólares anuales de financiación para los países en desarrollo para 2035, en la cumbre actual deberá acordarse una hoja de ruta que posibilite llevar a la práctica el objetivo propuesto. El acuerdo definitivo alcanzado el año pasado se quedaba muy lejos de esa cifra, estableciéndose en unos 300.000 millones de dólares anuales, una cantidad que los países más vulnerables consideraron muy insuficiente.

Además, la adaptación al cambio climático seguirá siendo una prioridad, y se pretende impulsar el programa de trabajo sobre indicadores en materia de adaptación que se lanzó en la COP28. Otros de los temas principales serán los combustibles sostenibles, con el objetivo de cuadruplicar la producción para 2035, o la creación del Fondo Bosques Tropicales para Siempre (TFFF), que pretende recompensar a los países que conservan sus selvas. Por último, Brasil quiere que uno de los grandes temas del encuentro de este año sea la taxonomía sostenible y presentará una propuesta de adopción de estándares internacionales para las inversiones verdes.

El mundo ante la COP30

Hasta ahora solo 64 países, que representan algo menos del 70% de las emisiones globales, han presentado o anunciado nuevas metas climáticas, pero solamente el 73% de ellas incluye objetivos de energía renovable y menos de la mitad contemplan mejoras en eficiencia energética, mientras que ninguna propone eliminar progresivamente la producción de petróleo y gas ni los subsidios a combustibles fósiles. Se espera que los países en vías de desarrollo presenten nuevas NDC que reflejen una mayor ambición en sus planes de mitigación y adaptación, mientras que el bloque de los BRICS se enfocará más en las energías renovables y el financiamiento climático, aunque todavía dependen en gran medida de los combustibles fósiles.

Por lo que respecta a Estados Unidos, no ha anunciado una representación que incluya a figuras importantes de su gobierno, y la postura del actual presidente es muy reacia a la acción climática. De hecho, en la Asamblea General de Naciones Unidas celebrada en Nueva York, Donald Trump definió a la crisis climática como “el mayor engaño jamás perpetrado contra el mundo”. Además, Estados Unidos ha incluido la adquisición de sus combustibles fósiles en los acuerdos que firmó con algunos países para reducir sus aranceles, por ejemplo, en el alcanzado con la UE se exige la compra de 750.000 millones de dólares en petróleo y gas estadounidenses a lo largo de tres años. También ha impulsado acuerdos energéticos bilaterales en sus negociaciones comerciales para aumentar las exportaciones estadounidenses de gas natural licuado, y este mismo año presionaron para que en el tratado global para reducir la contaminación por plásticos no se establecieran límites a la producción de los mismos.

En lo referente a América Latina, representantes de áreas ambientales de 22 países se reunieron en agosto para fortalecer la cooperación de la región de cara a la COP30. El encuentro tuvo como resultado un documento de posición de la región para la COP30, que aboga por el abandono de los combustibles fósiles, acelerar la acción climática y priorizar la adaptación, además de reclamar un aumento de la financiación.

Recientemente, el bloque de los BRICS avanzó hacia su primera recomendación sobre financiamiento de la acción climática y, posteriormente, la declaración final de la cumbre de líderes del pasado 7 de julio ratificó dicha posición. Su prioridad es conseguir aumentar la aportación de los países desarrollados al fondo global para la financiación de medidas contra el cambio climático.

En lo que respecta a China, su postura es respaldar el multilateralismo como método para abordar la crisis climática. Aunque se trata del país con mayor volumen de emisiones, aproximadamente el 30% del planeta, ha logrado avances notables en la lucha contra el cambio climático desde que propuso sus objetivos de pico de emisiones de carbono y neutralidad hace cinco años. Su punto fuerte es su avance tecnológico en las energías renovables. Durante la pasada Asamblea General de la ONU presentó la actualización de su NDC, en la que por primera vez el país asiático anuncia un compromiso con cifras concretas de reducción de emisiones: una disminución del 7-10% respecto a 2024 (año con su mayor volumen de emisiones), y un objetivo de que las fuentes energéticas renovables superen el 30% de la demanda energética en 2035. Recientemente, la UE y China presentaron una declaración conjunta en la que, entre otros temas, se comprometieron a acelerar la expansión global de las energías renovables y las tecnologías limpias, y reforzar su cooperación bilateral en transición energética, adaptación y mercados de carbono.

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